miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Educación: una transformación inevitable

La gravitación que puede tener la Inteligencia Artificial en todos los órdenes de la vida es tema de debate permanente en los últimos años. Una de las aristas más conflictivas de la problemática es la incidencia que puede tener en el empleo. Al respecto, dos informes publicados recientemente dan cuenta del fenómeno. Un informe del banco estadounidense de inversión Goldman Sachs consigna que más de 300 millones de trabajos en todo el mundo podrían ser trastocados o perturbados por la IA, mientras que el Foro Económico Mundial sostiene, en su informe “El futuro del trabajo”, que en los próximos cinco años se perderán 83 millones de empleos por la misma razón.

Sin embargo, estos impactos negativos son compensados, según los estudios, por otros positivos. El trabajo del Goldman Sachs añade que en las próximas décadas la IA incorporará a la economía global entre 17 y 26 billones de dólares a la economía global. Estima que la inteligencia artificial generativa podría aumentar el crecimiento anual de la productividad laboral, lo que produciría un aumento anual del 7% en el PIB global, contribuyendo con 2.6 billones a 4.4 billones de dólares a la economía mundial.

Además, que muchos de los trabajos que se perderán serán reemplazados por otros nuevos, adaptado a al vertiginoso avance de las nuevas tecnologías. El Foro Económico Mundial, por su parte, calculó que, si bien se perderían 83 millones de empleo, podrían crearse 69 millones nuevos.

Las proyecciones de ambos trabajo son claramente estimativas, y son muy difíciles de establecer con precisión. Lo que sí queda claro es que resulta imprescindible una transformación de las habilidades de un porcentaje importante de los actuales trabajadores. Según el Foro Económico, el 44% de las habilidades principales de los trabajadores se espera que cambien en los próximos cinco años.

Una transformación de semejante envergadura requiere de una acción rápida de los gobiernos orientada a formar, a través de la educación en todos sus niveles, a los jóvenes que deben incorporarse a un mercado laboral cada vez más exigente. Según el informe del Foro Económico Mundial, “el trabajo se está automatizando más rápido de lo esperado, desplaza millones de empleos, pero crea muchos otros nuevos a la vez. No hay tiempo para preocuparnos por el cambio. Debemos ocuparnos cada vez más por interiorizar una nueva visión y por la preparación de la fuerza laboral del país”.

Con un sistema educativo en crisis, a la Argentina le costará doblemente encarar los nuevos desafíos. Pero la transformación desde un modelo tradicional, donde el docente solo transmite conocimiento a los alumnos, hacia otro en el que el conocimiento se construye y aprende por interacción, con conocimiento crítico y habilidades digitales, es inevitable, y permitirá dotar a los jóvenes que salen al mercado laboral de las competencias para un mundo que cambia vertiginosamente.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar