miércoles 18 de marzo de 2026
Cara y Cruz

Dispersión operativa

Si hubiera que elegir un elemento para caracterizar a la oposición catamarqueña en este momento, aparte del obvio enfrentamiento retórico con el gobernador Raúl Jalil y el intendente Gustavo Saadi, lo primero que aparece es la dispersión operativa.

Lo que se ve son maniobras individuales que los distintos actores despliegan con mayor o menor repercusión, desconectadas entre sí.

El reciente diputado Javier Galán, gran sorpresa electoral del año pasado, es tal vez el ejemplo más nítido de este juego de individualidades. Entró a la Cámara baja a la cabeza de la lista del MID, facción libertaria disidente que controla el también diputado Fernando Baigorrí y trabaja en base a sus simpatías con la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Galán se desmarcó de inmediato del sello. Reniega de la tarea parlamentaria y se propone como una especie de vocero de las demandas sociales, que vive del comercio y destina todo lo que cobra por sus funciones institucionales al auxilio de necesitados y emprendedores. Promociona tales actividades intensamente a través de sus redes sociales, mezcladas con monólogos tipo auto-ayuda. Se erige como un paria voluntario de la política y ha lanzado una consulta virtual para que la gente le sugiera con quiénes tiene que aliarse para conformar un gran frente provincial contrario al Gobierno. Intenta explotar el formato del “outsider”, con un estilo más calmo que el de Javier Milei (gracias a Dios y la Morena del Valle).

El también diputado Tiago Puente se dedica al conteo de baches, con más enjundia desde que Saadi lo distinguió criticándolo como tik-toker.

También interviene en la tarea legislativa del bloque radical-peluca Generación del Cambio, pero dedica sus empeños más enfáticos a la denuncia de obstáculos viales. El resto de los radicales-peluca no parece compartir esta vocación por lo municipal. Acompañó a los libertarios puros en la movida por la boleta única papel, que enfervoriza multitudes.

Francisco Monti, otro radical-peluca, explora la veta del punitivismo, concentrado en las objeciones al “garantismo” judicial que beneficia delincuentes con la “puerta giratoria”.

Lo único que parece aglutinar a los principales referentes opositores es la expectativa de colgarse de la figura de Javier Milei. Lo único que parece aglutinar a los principales referentes opositores es la expectativa de colgarse de la figura de Javier Milei.

El senador nacional Flavio Fama irrumpe cada tanto para exponer al público entretelones de supuestas peleas de consorcio en el peronismo. Por sus sistemáticas alusiones a las “traiciones” de Jalil, cualquiera podría suponer que pertenece a “La Cámpora”; sus advertencias a Saadi inducen a pensar que le gustaría participar de la interna peronista.

El concejal capitalino Diego Figueroa, presidente del PRO, ha logrado protagonismo con sus proyectos de ordenanza para ordenar la vida urbana con la erradicación de vendedores ambulantes, mendigos y trapitos.

Los libertarios “paladar negro”, mientras tanto, se limitan a saltar como fieras en cuanto les cuestionan a Milei, sin al parecer preocuparse demasiado por la agenda provinciana.

Ni falta que les hace: en su condición de propietarios de la franquicia de “La Libertad Avanza”, serán quienes repartan el chivito al momento de confeccionar las listas.

Esta falta de coordinación podría ser solo aparente. Vaya a saberse, quizás haya un estratega genial que mueve los hilos entre bambalinas rumbo a la gran unidad de 2027.

Si fuera así, no tardará en descubrirse, pero no caben dudas de que el gran aglutinante detrás de los francotiradores es la chance de colgarse a la figura de Milei.

Todos los movimientos de las principales figuras opositoras responden al objetivo de ganar visibilidad para marcar en las encuestas y ser seleccionados para entrar en las listas de las gubernamentales bajo el paraguas libertario, confiados en que los agujeros que empiezan a abrírseles no prosperarán.

Lo que no se difunde por las redes sociales todavía son las terminales que los competidores tienen a nivel nacional.

Tales naipes se mantienen en reserva por más de un motivo estratégico. No es el menos importante la prudencia que imponen las rencillas del gabinete mileísta, que para los operadores locales incuban el riesgo de quedar a contramano de la lapicera definitoria.

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