lunes 16 de mayo de 2022

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Editorial

Desigualdad que empobrece y mata

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14 de abril de 2022 - 00:10

Una combinación de factores coyunturales y estructurales provocará que este año más de 260 millones de personas caigan en la pobreza extrema en todo el mundo. El dato proviene de un informe elaborado por la prestigiosa organización Oxfam, una confederación internacional formada por 19 organizaciones no gubernamentales, que realizan labores humanitarias en 90 países.

Los factores coyunturales son la pandemia aún vigente, que sigue teniendo impacto en la economía de los países, y la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha provocado, entre otras cosas, un aumento considerable del precio de los alimentos, las energías y los combustibles. El factor estructural es la desigualdad que caracteriza al mundo globalizado, con divisiones entre países ricos y pobres y, hacia adentro de cada nación, entre sectores sociales ricos y otros cada vez más pobres.

La pandemia y la guerra han exacerbado las asimetrías existentes previamente. Y el informe citado más arriba ha logrado trazar algunas proyecciones más que preocupantes. El documento señala que “la pandemia y el empeoramiento de la situación de desigualdad en el mundo” llevarán a la pobreza extrema a 198 millones, mientras que “el aumento de los precios mundiales por la guerra” añadirá otras 65 millones de personas a esa situación, lo que totalizan “263 millones, equivalente a la población conjunta del Reino Unido, Francia, Alemania y España”.

El aumento desmesurado del precio de los alimentos impacta mucho más en los países pobres que en los ricos. En los países subdesarrollados el costo de la comida representa el 40% del total del gasto de los consumidores, mientras que en los países de más alto grado de desarrollo el porcentaje se ubica en el 17%. En países como Argentina, de desarrollo medio, ronda el 30%.

El documento de Oxfam revela, además, la incidencia de la desigualdad estructural en la gestión global de la pandemia: “La pandemia devastó las arcas públicas de todos los gobiernos, pero los desafíos económicos que enfrentan los países en desarrollo son más graves, porque se les negó el acceso igualitario a las vacunas, y ellos ahora se ven obligados a recurrir a medidas de austeridad”, señala el escrito.

Otro documento de Oxfam, pero del mes de enero pasado, establece que desde la aparición del COVID-19 “los diez hombres más ricos del mundo han duplicado su fortuna, mientras que los ingresos del 99 % de la población mundial se habrían deteriorado”.

Pero el documento no presenta solo un diagnóstico de la situación, sino también propuestas generales para superar la desigualdad. Entre otras, “abordar la riqueza extrema aplicando una fiscalidad progresiva, invirtiendo en medidas públicas de eficacia demostrada para eliminar las desigualdades, y transformando las dinámicas de poder dentro de la economía y la sociedad. Si mostramos la voluntad necesaria y escuchamos a los movimientos que están exigiendo cambios, podremos crear una economía en la que nadie viva en la pobreza, ni tampoco en una riqueza inimaginable: una economía donde las desigualdades dejen de matar”.

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