ver más
Erigieron una ermita para la Virgen del Valle

Desde Junín a la Puna, un grupo de amigos cumplió su promesa de fe

Tras nueve años de una promesa a la Virgen del Valle, un grupo de amigos erigió una ermita en plena cordillera.

21 de septiembre de 2025 - 00:05

A más de 5.000 metros sobre el nivel del mar, en la imponente Cordillera de San Buenaventura, en Catamarca, un grupo de turistas solidarios provenientes de Junín, provincia de Buenos Aires, concretó una promesa que nació hace casi una década: erigir una ermita con la sagrada imagen de la Morena del Valle en lo alto de los Andes catamarqueños.

La expedición, integrada por Eduardo Naya, Mirta Zorrilla, Oscar Abrego, María Farina, Nelson Borsarelli, Delia Ochoa, Alcides Schiavoni, Esther Bianchelli, Sulema Carrizo y César González, culminó un viaje de 1500 kilómetros y años de vivencias que forjaron su fe. Por su parte, Oscar Ardizzone, Susana Arostegui y Cali Giagante no pudieron sumarse al grupo en esta ocasión, pero mantienen la esperanza de pronto poder visitar la ermita.

La iniciativa surgió tras una serie de experiencias que ellos atribuyen a la intervención divina de la Virgen del Valle.

El origen

El vínculo del grupo con Catamarca se remonta a más de una década, cuando realizaban viajes solidarios para ayudar a escuelas rurales en parajes como Punta del Agua y Las Papas.

Fue durante uno de esos viajes, en el 2016, cuando una sucesión de eventos extraordinarios los llevó a hacer una promesa. Una camioneta se incendió en una pendiente pronunciada, dejándolos varados sin herramientas. En un momento de desesperación, encontraron la llave exacta que necesitaban para repararla en el lugar más insólito. “¿Cómo pudo estar esa llave después de 15 días de la camioneta funcionando, andando en Fiambalá y llegando a Las Papas? Claro, no se explica”, contó a El Ancasti Oscar Abrego, uno de los miembros fundadores del grupo.

Un año después en el mismo lugar de la cordillera otra camioneta se descompuso. Necesitaban un "bolillero" (un rulemán o rodamiento) específico, una pieza imposible de encontrar en medio de la nada. Freddy, otro integrante, recordó que tal vez tenía uno en el fondo de su camioneta, aunque sin saber exactamente qué tipo era. “Vaciamos la camioneta y en el último rincón había un bolillero. Ese bolillero era el que justamente coincidía”, explicaron. Fue entonces que, reunidos, “propusimos e hicimos la promesa de armar una ermita en ese lugar porque nos parecía que en viajes anteriores en el mismo lugar habíamos tenido inconvenientes”.

Travesía

El grupo, que se conoce desde la escuela primaria de sus hijos –hoy adultos de 36 y 38 años–, se formó con el objetivo de viajar, conocer y ayudar. Durante años, realizaron viajes solidarios autofinanciados y con donaciones, llegando a comunidades en provincia como Jujuy y Catamarca, donde construyeron salas de computación, bibliotecas y llevaron donaciones, útiles, medicamentos y hasta instrumentos musicales.

La fe en la Virgen del Valle es el pilar que los une. Abrego contó que su vínculo personal con Catamarca comenzó en el año 1988 durante su luna de miel, cuando le hizo una promesa a la Virgen que por problemas económicos no pudo cumplir hasta el 2010.

“No podía viajar por problemas económicos. Se me hacía imposible, pero llegado el momento, un día o dos antes, empezaba a caer dinero y ya después dije: tengo que ir”, relató a este medio.

La ermita, en la cordillera

Tras nueve años de planificación y obstáculos, el grupo partió finalmente de Junín el 20 de agosto en un viaje distinto, cargado de emoción. “Lo hicimos con otro tinte, con otro sabor”, describió el grupo de amigos. Recorrieron caminos de ripio por Córdoba, Ancasti y la Cuesta del Portezuelo, en una ruta inversa a la habitual. Visitaron la Gruta de la Virgen del Valle en la Capital catamarqueña y afrontaron las cuestas de La Chilca y El Clavillo.

Finalmente, el 25 de agosto pasado, instalaron la ermita en el lugar prometido. “Fue muy emotivo porque era algo que dejábamos ahí y que no te querías ir. Nos costó mucho emprender la retirada”, confesó Oscar.

La imagen utilizada fue adquirida en Catamarca hace varios años atrás y había peregrinado por las casas de los integrantes del grupo en Buenos Aires durante todo ese tiempo.

"Pegamos la retirada con la premisa de volver el año entrante, ya que Cachito no pudo ir por problemas de salud, queremos que él vaya", agregó Oscar. En tanto que Cachito, aseguró a El Ancasti: "Voy a ir".

La historia de fe, amistad y solidaridad de este grupo de amigos oriundos de Junín, Buenos Aires, queda ahora grabada en la ermita de la Virgen del Valle, a más de 5.000 metros de altura, un testimonio de que las promesas hechas con el corazón siempre se cumplen.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar