miércoles 25 de enero de 2023

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Carta al director

Crecidas del Río Ambato

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Señor Director:

Muchos centros turísticos de gran prestigio internacional corren riesgos por fenómenos naturales, pero los modernos sistemas de alarma brindan elevada seguridad.

Es conocido el efecto de las montañas elevadas en la generación de grandes formaciones de nubes. El cerro "El Manchao" es un buen ejemplo de este efecto. Allí es donde nace el río Ambato. Alcanza su cumbre los 4.550 metros sobre el nivel del mar, con más de 3.000 metros de elevación desde su base en los valles vecinos. En días cálidos, de cielos despejados y vientos en calma, la fuerte insolación estival calienta las laderas del cerro junto al aire vecino, originando el ascenso de ese aire calentado hacia la cumbre, llevando consigo la humedad que por evaporación proveen la vegetación, cursos de agua y pequeños humedales de valles y laderas. Al ganar altura el aire se enfría hasta que ya no puede retener su humedad como vapor, por lo cual comienza la condensación de dicho vapor formando pequeñas gotitas de agua líquida, cuya multiplicidad conformará nubes, que en condiciones favorables llegan a superar fácilmente un espesor de diez kilómetros de oscuros nubarrones. Estos nubarrones suelen producir grandes precipitaciones de granizo seguidas de lluvias de rigurosa intensidad.

En algunos de estos días, al llegar el atardecer, ya se acumularon enormes nubes creando una importante probabilidad de granizadas que cubran las laderas de una espesa capa de bolitas de hielo, que a veces llegan a tener cada una hasta el tamaño de un puño, las cuales se acumulan con facilidad, cubriendo el cerro de una espesa capa blanca. Queda así una inmensa cantidad de agua congelada retenida en la amplia superficie de la cuenca superior del río. Si a continuación ocurre una feroz tormenta de lluvia, al escurrirse por las quebradas suma el granizo acumulado, llevando hacia el cauce del río un volumen inmenso de agua.

Las fortísimas precipitaciones, tanto de granizo como de lluvia que suelen registrarse en esta zona, son difíciles de imaginar por su inusitada violencia. Muchas lugareños y algunos foráneos que se aventuraron por esas alturas durante tormentas, pueden atestiguar de su furia por el riesgo corrido en caso de no tener elementos o refugio para protegerse, tanto de los golpes de prolongadas "pedreas" del hielo como de las fuertes lluvias; lluvias éstas que por su caudal impresionan a quien las sufra directamente, como si recibiera sobre sus espaldas el peso del chorro de una cascada, además dificultándosele seriamente la respiración porque el aire se transforma en una suerte de "emulsión" al mezclarse con las salpicaduras de las grandes gotas que se estrellan contra suelo, saltando sus partes hasta la cara y dificultando ver el suelo.

El efecto de tal conjunción de granizo acumulado, más el aporte líquido de la copiosa tormenta de grandes gotas, al movilizarse llegan a semejar la ruptura de un endicamiento, debido a que una correntada hídrica al aumentar su caudal incrementa su velocidad y, va incorporando a su masa el caudal de los cauces tributarios, que a su vez aumentan también la velocidad. En las cumbres el agua lubrica la base de grandes bloques de rocas, que la vibración de los truenos logra derrumbar gracias a la pronunciada pendiente del lugar, pudiendo llegar hasta profundas quebradas, quedando a merced del río. A medida que avanza en descenso, la corriente suma a su paso desde bloques de roca, arena y "tierra" (con limos, arcillas y restos vegetales) de los suelos cada vez más abundantes al llegar a zonas más bajas, y hasta arrancará de sus márgenes grandes árboles incorporándolos a su caudal. El poder de transporte de la correntada del río se incrementa por dos fenómenos físicos: uno de estos fenómenos nos indica que las partículas en suspensión en un líquido, le transmiten su "peso", lo que le permite comportarse como un líquido pesado, aunque esas partículas no están disueltas. El otro fenómeno (Arquímedes) nos dice que un cuerpo sumergido en un líquido sufre un empuje hacia arriba igual al "peso" del líquido que desplaza.

Todo esto hace que un bloque de roca, mientras esté sumergido en esa agua barrosa, sea mucho más liviano que si estuviera al aire. Así tendremos, sumado a la pendiente y a la correntada, el concurso de otros factores que inciden en el poder de arrastre destructivo de una gran crecida, que además sumará a su masa sedimentos arrancados de las laderas. Los golpes sufridos por los bloques de roca al rodar por largo trecho, les termina redondeando por desgaste, ayudándolos a desplazarse con mayor velocidad. Al llegar el río Ambato a El Rodeo, encuentra en el relieve una superficie más abierta que le facilita "desaguar" parte de su caudal por "cauces temporarios de crecidas", inicialmente sobre su margen derecha, hacia el Este.

Allí ocurre el principal desagüe del exceso de caudal de las crecidas, por detrás de la Hostería Municipal, donde en pequeña medida fue elevado su "vertedero" natural del margen del río en un amplio sector; elevación generada por los restos de sucesivos intentos frustrados de contener por completo el derrame por ese lugar, habiendo quedado enterrados restos de defensas de hormigón y "gaviones" (tramos de pircas anchas totalmente encerradas en zaranda de alambre de hierro galvanizado, inclusive por su base) sumando también allí material de aporte del río que los cubre y con vegetación. Esa pequeña elevación artificial merma el derrame, por lo que el "alivio" se reduce respecto del de décadas atrás, quedando mayor caudal para el curso principal. La correntada por aquí derivada pasa por la Plaza de los Niños, atraviesa la calle Las Maravillas, y continúa hacia el Este hasta desembocar en el Río Seco. Otro desagüe de alivio de crecidas importante, pero desde la margen izquierda, es el antiguamente llamado Río del Medio -cuyo nombre algunos memoriosos recordarán-que se deriva del río desde el Balneario, por la calle Las Acacias llegando a calle Las Dalias, donde la mayor parte ingresa a las quintas del vecindario, por donde corre hasta cruzar la calle Las Hortensias, para pasar por el Este de la Escuela, al costado de calle Las Azucenas; atraviesa calle Los Tulipanes e ingresa nuevamente a quintas, para finalmente cruzar calle Las Maravillas hacia el este y reingresar al río Ambato, luego de correr paralelo a calle Las Orquídeas, afectando también las calles Los Crisantemos y Las Margaritas. El resto del caudal de este desagüe -a partir de la confluencia de las calles Las Acacias y Las Dalias- continúa por calle Las Dalias -que se vio favorecido por el rebaje practicado en esta calle a poco de separarse este caudal- para luego seguir por ella y a su costado, para terminar en el río Los Nogales. Un tercer derrame, ya menor -hoy seguramente en dispersión por las numerosas viviendas construidas al inicio de su partida desde el río Ambato- nace del río entre las calles Los Ligustros y Las Virreynas, corre junto a calle Las Dalias al confluir ésta con Las Maravillas -a la cual atraviesa por la hondonada cerca de la Cabeza de Piedra- sigue al lado de calle Los Biscotes, para desembocar en el Río Seco.

El cauce principal del río Ambato se estrecha donde se encontraba el puente malogrado de calle Los Pensamientos, para luego ensancharse llegando sus márgenes "barrancosas" a separarse con amplitud a partir del puente sobre calle Las Dalias -al lado, de la Subcomisaría- ubicándose su barranca del Noroeste -margen izquierdo- cerca de su actual cauce con agua permanente, pero desapareciendo esta barranca en cercanías del puente sobre calle Las Maravillas, sector que invadirá en las grandes crecidas. Mientras que la barranca Sureste -margen derecho del río en las grandes crecidas- a partir de la Subcomisaría corre vecina a la calle Los Nardos y luego a la calle Las Maravillas, siguiendo hacia el Noreste a partir del puente cercano a Casa Villafáñez. La zona comprendida entre estas dos barrancas, por su escasa elevación sobre el cauce con agua permanente, corre riesgo de invasión por grandes crecidas. Los descritos fueron los lugares por donde ocurrieron derrames del río Ambato desde antes de la década de 1940.

El Rodeo cuenta actualmente con un moderno sistema de alarma, que las autoridades consideran que brinda seguridad por las crecidas del río Ambato, de acuerdo a rigurosos estándares.

Sería conveniente la realización de simulacros periódicos para ajustar detalles en la población estable y turistas.

Sería también válida la instalación de similares medidas de seguridad en los otros ríos del lugar, especialmente en el río Los Nogales que suele generar crecidas muy importantes, habiendo destruido viviendas y arrastrado vehículos pocos años atrás. Merecen también atención dos arroyos eventuales no relacionados con los ríos de caudal permanente, por sus crecidas sorpresivas durante lluvias locales. Uno de ellos cruza la calle Los Claveles por el costado de la Casa de la Cultura; el otro, de mayor caudal, transcurre por el costado Oeste de la estribación de la loma Pelada del Fraile que penetra la villa hasta cercanías de la Municipalidad, inundando y desplazándose por el interior de quintas, vertiéndose al río Los Nogales tras anegar la quinta ubicada frente al municipio y cruzar calle Los Gladiolos en su primera esquina junto al puente peatonal.

Cabe destacar, como para tener una idea aproximada de lo que puede llegar a ser una "crecida milenaria" del río Ambato, que al inicio del inmueble de frente al Minihospital -a pocos metros de la puerta de este centro de salud- se encontraba un grupo de grandes rodados de granito (que fueron eliminados hace poco tiempo) con su superficie "fresca", sin pátina alguna que permitan suponer una permanencia superior a un par de siglos en el lugar, y a la vez con escasa cantidad de polvo entre tales bochas, avalando esa presunción. Como estos rodados no fueron instalados por mano del hombre y, como los rodados de granito no "crecen", no hay otra explicación posible que fueron depositados allí por una enorme crecida del río Ambato. Por otra parte, las viejas construcciones de la Villa fueron realizadas todas en terrenos elevados, lo cual indica alguna memoria ancestral para elegir su ubicación.

Rosendo José Sola

DNI 6.953.183

Av. Pte. Illia 295

Tel. +54 9 3834 246270; 0383 4422138

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