martes 17 de mayo de 2022

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Editorial

Contra la pesada burocracia judicial

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24 de marzo de 2022 - 01:00

Los tiempos del Poder Judicial están regidos, la mayoría de las veces, por una poderosa burocracia que aplasta y restringe, en muchos casos, el acceso de los ciudadanos al servicio de justicia. En otros, la demora no es consecuencia de la pesada burocracia, sino de los intereses ajenos al ámbito judicial que se cuelan en los expedientes postergando el trámite de las causas.

Para evitar la acumulación de expedientes en los escritorios de los despachos o para agilizar la resolución de algunas causas, se han ideado algunos mecanismos que se mostraron, hasta ahora al menos, eficaces. Por ejemplo, los sistemas de mediación o los denominados juicios abreviados, instancias estas últimas que en Catamarca están contemplados en la ley provincial 5425 y a nivel nacional en el artículo 431 bis3 que fuera incorporado por Ley N° 24825 al Código Procesal Penal de la Nación, y en el artículo 323 del nuevo Código Procesal Penal Federal.

Los juicios abreviados son procedimientos especiales y funcionan como opción distinta a los juicios orales y públicos. Permiten acortar notablemente el procedimiento siempre y cuando haya pruebas contundentes y el delito se cometió en flagrancia, es decir en aquellos casos en los que el autor es sorprendido cometiendo el delito. Requiere de un acuerdo entre el fiscal de la causa, el imputado y su defensor para realizarlo. La mencionada ley provincial faculta a los jueces de Control de Garantías para llevarlos a cabo.

En nuestra provincia se vienen realizando desde hace siete años. El último se efectuó el viernes de la semana pasada y terminó con la condena a cinco meses de prisión efectiva de Walter Matías Nieva (24) alias “Chucky”. La condena se dictó apenas 40 días luego de cometido el hecho, en este caso el hurto de una netbook. Un caso similar, sin acuerdo, hubiese demorado en promedio dos años para su resolución.

Pero así como son muchas las voces que celebran la eficacia de los juicios abreviados, hay también otras que son críticas. Algunos juristas sostienen que violan o afectan las características del juicio oral y público. Por caso, Luigi Ferrajoli asegura que “la negociación entre acusación y defensa es exactamente lo contrario al juicio contradictorio característico del método acusatorio y remite, más bien, a las prácticas persuasorias permitidas por el secreto en las relaciones desiguales propias de la inquisición. El contradictorio, de hecho, consiste en la confrontación pública y antagónica, en condiciones de igualdad entre las partes”.

Si bien los puntos de vistas que cuestionan los juicios abreviados deben ser atendidos, si el proceso es controlado debidamente por el juez no parece atinado presuponer relaciones de desigualdad que afecten las garantías del acusado, que, por otra parte, puede rechazar el acuerdo ofrecido.

En la controversia parece prosperar más la postura respecto de la conveniencia de los juicios abreviados por la rapidez con la que se resuelven los casos, contribuyendo, aunque sea mínimamente, a descongestionar los despachos judiciales.

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