En el marco de una agenda educativa que prioriza el bienestar integral de los estudiantes, el municipio de Tinogasta continúa impulsando el programa "Check-In Emocional" a través de su equipo interdisciplinario de Educación.
La propuesta impulsada por el municipio de Tinogasta recorre las escuelas y promueve el bienestar emocional.
En el marco de una agenda educativa que prioriza el bienestar integral de los estudiantes, el municipio de Tinogasta continúa impulsando el programa "Check-In Emocional" a través de su equipo interdisciplinario de Educación.
Las profesionales Lucía Nieto y Lisette Perea, integrantes del equipo, detallaron los fundamentos y el desarrollo de esta iniciativa que ya visitó cinco escuelas del departamento. El proyecto busca, ante todo, crear espacios de escucha activa y acompañamiento afectivo para niños y adolescentes.
"La verdad, este proyecto tuvo una repercusión muy grande en los espacios educativos, en el tema docente y también en la familia, porque hemos incluido a la familia", expresó Lucía Nieto al inicio de la entrevista, subrayando el carácter integral de la propuesta. Las profesionales coincidieron en que, tras la pandemia, la necesidad de hablar sobre salud mental se hizo más evidente, marcando "un antes y un después" en la forma de abordar las emociones.
Lejos de ser un espacio estructurado, el proyecto se caracteriza por su dinámica lúdica. "Buscamos otra dinámica para abordarlo, que ellos lo puedan incorporar mediante juegos", explicó Nieto. A través de estas actividades, se invita a los chicos a poner en palabras lo que sienten, fortaleciendo los vínculos familiares y escolares. Uno de los pilares tangibles del programa es el "Mural de las Emociones" o "Árbol de los Buenos Deseos". Lisette Perea, profesora de arte y parte del equipo, detalló: "Es un mural en el que queríamos que las niñas y niños dejaran una huella y en esa huella se comprometieran a reflexionar y ser un poco más empáticos". En esta actividad simbólica, los estudiantes estampan sus manos en un árbol, representando un compromiso personal con el manejo de sus emociones y la construcción de vínculos más sanos dentro de la institución. Pero el proyecto va más allá. "También tenemos el frasco del amor propio, donde dejamos frases y el álbum de las figuritas emocionales, de cómo me siento hoy", agregó Perea, destacando la importancia de que los niños sepan que "está bien no sentirse bien a veces".
Consultadas sobre los resultados, las profesionales manifestaron: "Los niños se acercan más a decir qué les pasa, a expresar o a controlar algo que pasa en el recreo, en otras situaciones". El proyecto ya desplegó sus actividades en las escuelas Nº 10 "Dr. Antonio del Pino", Nº 309 "Manuel Lainez", Nº 351 "Los Palacios", Nº 362 "Costa de Reyes" y Nº 259 "Bernardino Rivadavia", con una convocatoria que superó las expectativas. En cuanto a las proyecciones, el equipo planea continuar con el cronograma para llegar a todas las escuelas primarias del departamento para luego abordar el nivel secundario.