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Editorial

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6 de enero de 2022 - 00:00

Un inusitado hecho tuvo lugar en la avenida Acosta Villafañe, el lunes pasado, cuando un grupo de mujeres responsables de un comedor comunitario cortaron el tránsito a la altura del puente de Sumalao, en reclamo por el aumento del alquiler del local y, sobre todo, por haber sido desalojadas ya que alegaron imposibilidad de pagar el nuevo valor.

El comedor funciona en las instalaciones del Club Chacarita, sobre la calle Dermidio Galíndez. Allí, según comentaron, dan de comer diariamente a unas 120 personas y una treintena de familias que forman parte del padrón de beneficiarios.

En el piquete, las mujeres comentaron que el presidente del club, Miguel Miranda, les alquilabauna parte de las instalaciones para el funcionamiento del comedor por un monto de $5.000 hasta el año pasado, pero ahora aumentóa $20.000. Es decir, el 300 por ciento más, un incremento desmedido en términos nominales, aún cuando el valor anterior pueda ser insignificante. Y como ellas le dijeron que no pueden pagar, entonces les pidió que desalojen el lugar.

“El señor Miranda nos estaba pidiendo $5.000 todos los meses y nosotros hacíamos empanadas para vender y así poder pagarle, pero la última vez nos pidió $20 mil, como no podemos darle ese dinero, él toma la determinación de sacar el comedor del Club Chacarita”, relató una de las manifestantes.

Otramujer que colabora con el comedor directamente solicitó la renuncia del presidente de la entidad. “No podemos cocinar hoy porque nos cerraron las puertas. Él nos corrió, nos desalojó. El viernes fue nuestro último día, así que tenemos 120 personas que van a estar sin un plato de comida, y 30 familias que son parte del padrón de beneficiarios. Lamento que no haya tenido ni un poquito de consideración. Él no es representativo del barrio, pedimos que se vaya del club”, insistió.

“Si el señor ganó las elecciones es porque todos aquí lo votamos, pero ya no podrá seguir de esa manera, nadie piensa en la gente que necesita comer, cómo puede ser que nadie se preocupe”, dijo otra manifestante en el corte de la ruta.

Sin embargo, la cuestión de fondo no es si el alquiler es caro o barato, si existía o no un contrato de locación, si corresponde el desalojo o si Miranda cumple bien o mal su deber institucional como presidente del club, tal como establece el estatuto de Chacarita.

El tema es cómo puede funcionar un comedor comunitario, que evidentemente tiene un fin social, en un club deportivo sin la debida asistencia del organismo provincial que tiene un presupuesto asignado para tal destino, además de administrar los programas nacionales de ayuda a los sectores carenciados.

En concreto, ¿Por qué razón el Ministerio de Desarrollo Social permite que un grupo de mujeres tenga que pagar el alquiler de un local para dar comida a más de un centenar de personas de escasos recursos? ¿No debería asistirlas para que cumplan con esa tarea, que en rigor constituye un apoyo clave para la misión del organismo?¿No tendría al menos que alquilarle el salón al club y responsabilizar a las mujeres por el funcionamiento del comedor?

Por tal razón, el corte de ruta del lunes, las molestias producidas a los conductores y la gente que quedó sin un plato de comida ese día son, en definitiva, consecuencia de las responsabilidades no asumidas de la cartera de Desarrollo Social.

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