El acoso escolar no es un conflicto aislado ni una "simple broma entre compañeros". Así lo advirtió la licenciada en Psicología Paola Zabala, directora de la comunidad anti-bullying de la República Argentina, quien sostuvo que este tipo de violencia presenta señales tempranas que los adultos suelen minimizar o ignorar hasta que la situación se vuelve irreversible. “Hay varios indicadores, señales que de alguna manera podían ayudarnos a anunciar qué es lo que iba a ocurrir”, afirmó.
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Advierten que el bullying presenta señales tempranas que los adultos minimizan
Especialistas sostienen que la red de adultos falla al no estar presentes, no intervenir a tiempo ni trabajar la prevención.
La reflexión de la especialista surge a raíz de la conmoción generada por la imagen de toda una población de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, despidiendo a un alumno que fue asesinado por un compañero. Zabala advirtió que este hecho no se produce en un vacío. "Por supuesto, más allá de que haya sido una explosión en la escuela, esto no ocurre en el vacío", sostuvo. Y agregó: "Él ya había hecho manifestaciones a sus compañeros de hartazgo y de que en un momento los iba a herir. Esto fue algo planificado".
Zabala hizo hincapié en un fenómeno recurrente: la minimización de la violencia por parte del entorno. Mencionó que en un video que circula en internet, se ve a otros alumnos pateándole el banco al agresor, mientras que compañeros de curso sostenían que "él no era víctima de bullying, que en realidad era una broma que ellos le gastaban". Frente a esto, la especialista remarcó: "Claramente acá hubo varios indicadores". En ese sentido, enumeró factores de riesgo: "Hay que ver si su papá era una figura presente, si la mamá tenía presencia plena en su vida porque también estaba atravesando un diagnóstico de salud mental, un padrastro con adicciones, un abuelo negligente que deja un arma de fuego no a resguardo, de manera tal que él pueda acceder a esa arma para llevarla al colegio". Y concluyó: "Todo esto se pudo haber advertido si algún adulto hubiera intervenido a tiempo. Creo que es la pregunta que nos tenemos que hacer".
Adultos más presentes
La directora de la comunidad anti-bullying fue contundente al establecer las responsabilidades: "Este tipo de sucesos ocurren porque nosotros, la red de adultos, fallamos. Porque no nos hicimos presentes, porque no intervenimos a tiempo, porque no trabajamos desde la prevención". Y advirtió que, lejos de tratarse de un episodio aislado, "en nuestro país desde el año pasado estamos teniendo varios hechos consecutivos en colegios que involucran el uso de armas de fuego, entonces ya no es un hecho inusual, es algo que está comenzando a ocurrir con cierto nivel de frecuencia".
Consultada sobre los indicadores concretos, Zabala fue contundente, “ver a un alumno en el recreo aislado, que nunca juega con nadie, que nadie habla con él, cuando lo ves excluido, cuando lo ves triste, cuando lo ves ensimismado". También alertó sobre las autolesiones y la dificultad para integrarse en trabajos grupales. Y remarcó: "Todas esas cuestiones son indicadores que deberíamos atender a tiempo. Cuando nos tenemos que ocupar de un hecho como este es porque fallamos mucho tiempo antes, no advirtiendo todas esas señales", dijo.
En cuanto a los factores externos que pueden influir, explicó que "son chicos que están sometidos a un nivel de humillación y de estrés durante todos los días de su vida". Y pidió no juzgarlos como adultos: "La adolescencia es una crisis por sí misma. Los adolescentes viven todo como todo o nada. Perder un amigo es una crisis tremenda, se les termina el mundo". Por eso, al evaluar estos actos, "tenemos que tener en cuenta su condición de salud mental, su contexto familiar. No tienen la misma capacidad que un adulto de pensar en las consecuencias de sus actos". Señaló que muchos "no se perciben a sí mismos como agresores, sino que para ellos están haciendo justicia". Finalmente, la especialista subrayó que "El Estado también es responsable porque hoy no tenemos en cada colegio un gabinete psicopedagógico". Asimismo, reconoció la difícil situación docente: "A los docentes mucho se les exige y poco se les da". Y cerró: "Ser adolescente es realmente muy duro. Estas explosiones no se dan en el vacío, se vienen cocinando, no ocurren de la noche a la mañana".