El fútbol del interior ofreció este domingo otro capítulo triste, de los que se vienen repitiendo en los últimos tiempos, en el que este juego se ha transformado en una disputa desleal, por lo que trasciende más allá de la línea de cal.
El fútbol del interior ofreció este domingo otro capítulo triste, de los que se vienen repitiendo en los últimos tiempos, en el que este juego se ha transformado en una disputa desleal, por lo que trasciende más allá de la línea de cal.
Hoy, en Santiago del Estero, el local Güemes logró el ascenso en el Regional Federal Amateur, tras superar 3-0 a Achirense de Entre Ríos, en el partido de vuelta de la final. Los santiagueños necesitaban dar vuelta el 2-1 en contra de la ida. Y lo hicieron, gracias a la complicidad del árbitro catamarqueño Guido Medina, quien con sus fallos terminó beneficiando a los dueños de casa.
El juez sancionó un penal que no existió a favor de los locales, le expulsó un jugador a la visita y convalidó un tanto del “Gaucho” en claro offside. Fue el segundo, el que le abrió el partido hacia el ascenso.
Para colmo, en el final cayeron gases de la tribuna local, que perjudicaron la salud de los jugadores. El partido estuvo detenido varios minutos, aunque Medina adicionó pocos minutos. La historia ya estaba resuelta.
En Mar del Plata
Otro episodio lamentable transcurrió en Mar del Plata, donde Alvarado recibió a San Jorge de Tucumán, por la final del Federal A. El equipo local se quedó con el ascenso a la Primera B Nacional, luego que su rival decidió no continuar el partido al sentirse perjudicado por el árbitro. Los jugadores hicieron una sentada en el campo de juego y luego se marcharon del mismo. Algo insólito, pero que claramente deja un mensaje: así no se puede seguir.
Hasta entonces, el equipo marplatense ganaba 1-0 con gol de Emiliano López y los tucumanos jugaban con nueve por dos expulsiones: David Valdez y Guardia.