Es una vergüenza nacional. La Superfinal de la Copa Libertadores se atrasó, por tercera vez, para las 19.45 tras la agresión al micro de Boca que terminó con varios jugadores heridos y afectados por el episodio. Los casi 2 mil policías y gente de seguridad que estaban a cargo del operativo se vieron desbordados ante la llegada de los miles de hinchas que poco a poco se acercaron al Monumental y no pudieron controlar el ataque.
Pablo Perez se retiró del estadio en ambulancia debido a las heridas recibidas.