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El rally con un Dios aparte

El fin de semana en Frías hubo varios accidentes que, afortunadamente, no revistieron consecuencias extremas, dejando como experiencia una serie de pautas para tomar conciencia.
29 de septiembre de 2010 - 00:00
El automovilismo es una actividad muy apasionante y tal vez ésa sea una de sus principales bondades. Ésta se construye en base de fuertes emociones, y en ese sentido, al margen del vértigo, la velocidad y la adrenalina de cada carrera, en la reciente competencia vivida en Frías (Sgo. del Estero) por el Campeonato Catamarqueño, no fue una experiencia más. En ella sucedieron hechos muy fuertes, que mantuvieron a la afición y a los componentes de la familia tuerca local en permanentes altibajos. El sábado, antes de iniciar la competencia y mientras realizaban la hoja de ruta, los hermanos Pablo y Javier Rodríguez sufrieron el fuerte impacto -del lado del conductor- al ser envestidos por una camioneta Ford F100. Como producto del accidente, Pablo se llevó la peor parte, sufriendo fuertes golpes en su hombro y espalda, más algunos cortes. Por las características de la colisión, puede reconocerse que hubo una cuota de fortuna, ya que las consecuencias podrían haber sido mayores.

A pocas horas de ese hecho, ya en carrera, el binomio Jorge Moreyra / Diego González impactó con un equino en plena prueba de velocidad. A la salida de una curva ciega me encontré con el animal de frente, di un volantazo a la derecha, el caballo corrió a la izquierda y no pudimos esquivarlo del todo; impactamos con el extremo derecho del auto (VW Gol), narró el piloto al programa Cronos Competición de Radio Ancasti.

Ya en la jornada del domingo, en el tramo El Vallecito- El Mojón, ocurría otro hecho lamentable cuando el binomio compuesto José Pelusa Reynoso-Olaguibe sufrió el incendio de su VW Gol (Fotos). Así lo narró el sitio Diario Rally: Previo a un salto y una curva a la derecha, la unidad venía con un principio de incendio en su parte posterior, la tripulación detuvo su marcha para accionar el extintor, luego arribó otro competidor (hermano de Pelusa ), para socorrerlo, también vecinos y el vehículo de rescate; se logró controlar el incendio, pero la pérdida fue total de toda la zona del habitáculo y trasera.

En el mismo tramo, el binomio Andrés Castro / Nery Barrionuevo sufrió la rotura de una llanta trasera en un derrape, eso provocó el daño de la parrilla de suspensión. Pude lucharlo, porque al acelerar se enderezaba; eso hizo confiarme y en la zona de bajadas, al poner cuarta, me provocó dos latigazos a los laterales y nos fuimos de punta, dimos un tumbo cayendo de techo explicó el piloto. El vuelco dejó como consecuencia la fractura de la muñeca izquierda del piloto, que luego recibió asistencia médica y ante la ausencia del vehículo rastrillo regresamos con el equipo para sacar por nuestros medio el vehículo explicó.

En definitiva, una serie de hechos que nos dejan ante el compromiso de una profunda reflexión, porque pese a que el rally demostró tener un Dios aparte, debemos evitarle el trabajo.
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