Un Brasil decepcionante ganó a Egipto por 4-3, gracias a un penal de Kaká en el último minuto, en su debut en la Copa de las Confederaciones.
Ayer en Bloemfontein, Sudáfrica, Kaká marcó dos de los cuatro goles auriverdes, el primero en el minuto 5 y el último en el 90, y rescató un equipo que vio como Egipto, bicampeón africano, le empató a tres con dos goles en dos minutos (54 y 55), pese a que el equipo dirigido por Dunga se fue al descanso en clara ventaja de 3-1.
Tras el primer tanto de Kaká, Brasil pareció asegurarse la victoria con otros dos tantos de Luis Fabiano (12) y Juan (37). Con ese 3-1 parcial, el equipo brasileño parecía seguir la racha de sus últimos partidos, en los que goleó a Uruguay en Montevideo (4-0) y se impuso en Recife a Paraguay (2-1), situándose líder en las eliminatorias sudamericanas al Mundial.
Pero Egipto respondió primero al gol de Kaká empatando rápidamente en el minuto 9 por medio de Mohamed Zidan, y dándole la vuelta al marcador en apenas un minuto, con sendos tantos de Mohamed Shawky (54) y de nuevo Zidan (55), la estrella del partido, que logró un doblete.
Al final, llegaría la victoria por una mano en la línea de gol de Ahmed Al Muhamadi, tras un remate de Lucio, lo que le valdría la expulsión al egipcio y el penalti transformado por Kaká.
Con este apurado triunfo, Brasil comenzó con buen pie su objetivo de clasificarse a semifinales de la Copa de las Confederaciones como primero del Grupo B, en una llave en la que están también Italia y Estados Unidos, lo que le ahorraría cruzarse con España, gran favorito para ser líder del A.
Brasil disputará su segundo partido de la Copa de las Confederaciones el jueves en Pretoria contra Estados Unidos y terminará la primera fase tres días más tarde en la misma sede frente a Italia.