Lionel Messi guió ayer al Barcelona a un nuevo título, tras proclamarse campeón de la Copa del Rey de fútbol con la goleada que le propinó al Athletic de Bilbao por 4-1 en la final del torneo, disputada en Valencia.
De esta manera, el elenco catalán consiguió su primer trofeo del triplete que puede lograr si el fin de semana gana la Liga y luego repite en la final de la Champions League.
Los azulgrana lograron su 25° Copa del Rey con goles de Yaya Touré, Messi, Bojan Krkic y Xavi Hernández, tras un partido muy peleado, en el que el Athletic plantó cara a los catalanes, hasta que con el 3-1 prácticamente bajaron los brazos.
El Barcelona salió a hacer su juego, a tener el balón y buscar las entradas de Samuel Eto o y Lionel Messi, pero se encontró con un Athletic bien plantado en el terreno de juego desde el inicio, que se adelantó en el marcador con un tempranero tanto de Gaizka
Toquero al rematar de cabeza un saque de esquina (9).
Durante la primera media hora de partido, el Barça, que no pudo contar con Andrés Iniesta y el francés Thierry Henry por lesión, sólo fue capaz de tirar tres veces a puerta, siendo su ocasión más peligrosa un tiro lejano de Samuel Etoo que detuvo el meta Gorka Iraizoz (26), antes de que llegara el empate de Yaya Touré.
El marfileño se fue de tres defensas en una gran jugada antes de soltar un trayazo desde la frontal del área que se coló, raso, lamiendo el palo izquierdo de Iraizoz (31) iniciando el dominio azulgrana.
Este dominio se evidenció definitivamente en la segunda parte cuando a los diez minutos de reanudado el partido, Iraizoz despejó un duro disparo de Etoo, cayendo el balón a los pies de Messi, que sólo tuvo que disparar prácticamente a puerta vacía para anotar el 2-1 (55).
Tras el tanto, el Athletic fue borrado del mapa por un efectivo Barcelona, especialmente tras el tercer tanto logrado por el joven Bojan, al culminar un contraataque con un tiro cruzado desde la izquierda que se coló en la portería tras dar en el palo (58).
Poco después llegaría el cuarto tanto del Barça en un saque de falta de Xavi Hernández, dando la puntilla final a los vascos, que inquietaron ligeramente la portería azulgrana, defendida por José Manuel Pinto, en los últimos minutos del partido cuando el Barcelona pareció relajarse algo, con la tranquilidad del 4-1.