Hablar de la música folclórica catamarqueña es navegar en aguas que han sido poco exploradas y abordadas por bibliografías locales. Por eso, la edición del libro Cantale Chango a Mi Tierra... Catamarca pretende proporcionar al lector un contenido amplio y abarcativo de la tradición local. Su autor, el periodista Javier Villacorta intenta revalorizar los orígenes del folclore actual.
Villacorta manifestó a El Ancasti que con este libro tiene por objetivo brindar un marco de análisis e investigación sobre la realidad que tuvo y tiene la música folclórica de Catamarca, desde aquellos versos interpretados por los santamarianos Carlos y Manuel Acosta Villafañe y Margarita Palacios, o la poesía de Polo Giménez y Atuto Mercau Soria, hasta el canto contemporáneo reflejado en letras de autoría de Carlos Bazán, Silvia Pacheco, Los de Catamarca, Lito Martínez Figueroa, Roberto Ternán, y Emilio Morales, entre otros.
De acuerdo con lo comentado por el autor, también proporciona un detallado material teórico sobre el concepto que reviste la palabra folclore, su alcance, delimitaciones, orígenes, que posibilitan que este tema se abordado con mayor profundidad en el sistema educativo, en el entendimiento que es el espacio ideal para afianzar una serie de líneas de acción que tiendan a promover el conocimiento necesario para que los estudiantes se inclinen por la música nativa, material que podrá servir de guía para los docentes de Lenguajes Artísticos y Comunicacionales, que entre sus artes, incluyen al folclore.
Esta bibliografía es editada y comercializada por Editorial Sarquís, y cuenta con el siempre destacado aporte de diversas imágenes fotográficas pertenecientes al reconocido reportero gráfico Ariel Pacheco. A ello, se suma la incorporación de láminas a todo color de los artistas.
Apelando por momentos al refuerzo de la literatura, este libro recrea, además, el camino que transitó desde sus orígenes el folclore a nivel nacional y provincial, destacando virtudes y defectos que marcaron transformaciones que han dejado su huella.
Por otro lado, según los dichos de Villacorta y a modo de reconocimiento de aquellos que mantienen su lucha por conservar vigente sus raíces, a lo largo de sus páginas se encuentran reflejadas las principales y más convocantes voces de cada departamento que conforma la geografía catamarqueña, aquellas que transmiten la tradición, la cultura, personajes y costumbres. De esta manera, Andalgalá, Belén, Tinogasta, Santa Rosa, Paclín, Santa María, San Fernando del Valle, Fray Mamerto Esquiú, La Paz, Capayán, Pomán, entre otros, se hallan contemplados a través del canto y danza de sus hijos, aquellos que saben del sabor a su tierra, del sacrificio y del amor a su pueblo.
Cantale Chango... apunta, a lo largo de su análisis, que la música catamarqueña comience paulatinamente a recuperar aquel espacio que supo poseer en el cancionero folclórico nacional, y que posteriormente fue dejando su espacio a interpretaciones musicales de provincias vecinas. La idea propuesta en esta obra gira, principalmente, en la necesidad de promover conciencia de los intérpretes locales de recuperar aquellas raíces y tradiciones, reflejarlas en letra y música, y colocar al folclore catamarqueño en un lugar de preponderancia en el ámbito nacional. Materia prima existe y de sobra, señaló su autor.