El Club del Clan revivió el viernes en el marco de la Fiesta de la Manzana su vínculo afectivo con el público tras más de 30 años, ya que Palito Ortega, Raúl Lavié, Lalo Franzen y Johnny Tedesco hicieron delirar a más de 50.000 espectadores.
GENERAL ROCA- Ante un auditorio que incluyó en su mayoría a cincuentones y sesentones, aunque también algunos jóvenes curiosos, aquella leyenda del pop televisado revivió por un rato en la tercera noche de la 37ma. edición de la Fiesta de la Manzana.
La convocatoria causó el efecto buscado ya que el Club no se reunía desde hacía muchos años, y durante todo el viernes tanto Ortega como Lavié se pasaron el día apoyando la reunión y recibiendo propuestas de productores para que continúen con las presentaciones.
Más allá de cualquier valoración artística, Ortega, Franzen y Tedesco volvieron a tocar alguna fibra íntima en la memoria colectiva y la respuesta tuvo un tono festivo para saludar a músicos que llevan más de dos décadas sin producir un hecho artístico notable.
Diferente es la realidad de Lavié, una de las grandes voces del tango, que cuenta con una vigencia notable y que se sostiene instalado en la escena principal tanto del teatro como de la música. Nostalgia
El primero en subir fue Tedesco que sacudió a la multitud con su pose de imitador de rockstar comercial envejecido con una base de beat y twist sobre la cual repasó sus clásicos de principios de los años 60 acompañado por una banda liderado por su hijo guitarrista.
Así pasaron Dame felicidad, Adiós mundo cruel y luego recurrió a Oh Carol, de Neil Sedaka, y a otros hits de la música pop de los 50 y 60 como Pretty Woman, Venus, Sugar Sugar y Popotitos del mexicano Quique Guzmán, el primer latino que cantó rock en español junto a los Teen Tops.
Lavié, quien anunció que participará de la tira Herencia de amor que Telefé emitirá por las tardes y que está grabando el disco titulado Las mujeres de Lavié en el que canta tangos junto a Susana Rinaldi, María Graña, Estela Raval, Valeria Lynch, María Volonte, Ligia Piro, Patricia Sosa y otras cantantes, fue el segundo en salir a escena.
Acompañado por un bandoneonísta, un pianista y un bajista, Lavié produjo una actuación notable con buenas interpretaciones de clásicos como El choclo, Tinta Roja y Barrio de tango.
Lavié demostró su vigencia y su capacidad para arrasar con las emociones a partir de una desgarradora versión de La última curda que prologó con anécdotas muy graciosas sobre la historia del vino.
La gente aplaudió emocionada sus versiones de Uno y Balada para un loco, en las que demostró que sigue en la primera línea de los cantores de tango.
Pasada la medianoche, Ortega con Lalo Franzen como director musical de su banda subió al escenario a repasar su carrera acompañado por una interesante puesta en escena que pudo brillar porque el escenario, la puesta de luces y el sonido son de primera línea.
Para levantar a la gente, arrancó con Un muchacho como yo, Despeinada y Bienvenido amor y la respuesta fue tan inmediata como contundente.
Mediante un truco con pistas y videos, Ortega cantó el Rock de la cárcel con Elvis Presley, aunque el tucumano lo hizo en castellano, mientras que una de las coristas interpretó Qué suerte que Palito compuso con Chico Novarro para Violeta Rivas.
Mientras imágenes de TV y películas de Palito pasaban por las pantallas, el ex gobernador de Tucumán metió un par de baladas como Sabor a nada y Lo mismo que usted, jugando con los recuerdos melancólicos de los presentes.
Luego de mandar saludos de Charly García, a quien le concedió refugio en su quinta-estudio de Luján, Palito rasgueó su guitarra para acompañarse en Changuito cañero y Muchacho que vas cantando.