Rugby: la selección Andina M19 cayó ante la de Santiago
El seleccionado de la Unión Andina de Rugby, compuesto por jugadores de Catamarca y La Rioja, fue superado en su debut del Argentino de Menores de 19 años por un contundente 38 a 3, por su par de Santiago del Estero, que mostró un nivel superior y justificó largamente la victoria.
El combinado andino no logró aguantar la superioridad física de su rival, el cual está acostumbrado a un roce de juego mucho más competitivo.
De este modo, las ganas que le pusieron los chicos catamarqueños y riojanos lo alcanzaron para sostener el ritmo de su rival.
En el comienzo del encuentro a los santiagueños les costó plasmar las diferencias, ya que el combinado local intentó meter a su rival en su campo y planteó el encuentro lejos de su propio in goal.
Por tal motivo, recurrió constantemente al kick, con el objetivo de alejar a su rival.
De todos modos, de a poco, Santiago del Estero comenzó a hacer la diferencia gracias a la velocidad y a la buena combinación de sus ataques. Además, ganó pelotas claves en el line, donde mostró una amplia superioridad a su rival.
También fue mucho más efectivo en tackle y de a poco comenzó a justificar en el resultado las diferencias en el juego.
A los quince minutos llegó la apertura del marcador luego de un try de Ignacio Scrimini, que luego fue convertido por Luis Ibarra.
Con la ventaja de siete a cero, los santiagueños lograron soltarse y de esta manera logró abrir el partido.
A continuación, llegaron los tries de Novillo y Leiva, convertido por Luis Ibarra, para establecer el 19 a 0 al cierre de la primera etapa.
Pese a la ventaja adversa, el combinado andino no bajó los brazos y por lo tanto, con algunos problemas en el armado del juego, insistió en la búsqueda del in goal rival.
Por su parte, Santiago del Estero sacó el pie del acelerador y logró aumentar las diferencias gracias a la velocidad de cada una de sus contras.
El equipo de Mario Acevedo estuvo cerca del try, pero debió conformarse con sumar a partir de un penal convertido por Nicolás Ávila.