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Paracaidismo

Una disciplina que juega con el viento

Por más de 60 años, el Club de Paracaidismo de Catamarca continúa trabajando en una disciplina deportiva para todas las edades.

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24 de julio de 2022 - 19:30

Este año se reanudó el torneo nacional de paracaidismo, luego de un “parate” por la pandemia. El evento se realizó nuevamente en el Estadio Bicentenario, en donde participaron diferentes integrantes del mundo del paracaidismo, algunos provenientes de otras provincias. En diálogo con Revista Express, Luis Tapia, un reconocido paracaidista, manifestó el entusiasmo y alegría de poder realizar nuevamente este evento, ya que se organizó entre amigos del mundo del paracaidismo. “Para nosotros no es nada nuevo, ya que lo venimos haciendo varios años antes de la pandemia”, añadió. De esa manera, expresó que el Estadio ya es como “su casa”, debido al tiempo que vienen desarrollando este evento allí. Además, destacó que anteriormente, se realizaba en el Club Catamarca Rugby y en Los Teros. “Fue muy importante para nosotros la concesión de este espacio por parte del Gobierno de la provincia, ya que se trata de una disciplina que no solo trae paracaidistas, sino a toda su familia”, expresó.

Según lo señaló Luis Tapia, el evento deportivo se desarrolla hace varios años en el Estadio, en donde el campeonato de paracaidismo comenzó a realizarse. “Estamos hablando de hace fácil nueve años. Catamarca, en donde pudimos conocer a los embajadores de la simpatía, nos recibe siempre con los brazos abiertos y nosotros tratamos de brindarles cosas que en otro lado no se hacen”, sostuvo Tapia.

Por otra parte, el paracaidista explicó que para realizar la disciplina deportiva se debe cumplir con una serie de requisitos que deben estar avalados por la Fuerza Aérea y lógicamente, al estar regulado las personas deben estar al día con sus papeles. “En el aeropuerto nos piden esos papeles, junto con el psicofísico que se realiza en la provincia de Córdoba”, sostuvo.

Desde que el torneo se realiza en el Estadio Bicentenario, se lo hace en las mismas fechas de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, motivo por el cual cientos de catamarqueños pueden disfrutar del espectáculo de los paracaídas descendiendo a la cancha. “Tenemos el poncho al frente y si algún día el viento nos hace una mala jugada, nosotros lo sacamos a pasear, nos vamos por la cuesta del Portezuelo, ya lo tenemos todo previsto”, expresó Tapia.

Por otra parte, comentó que dentro de la actividad hay distintas disciplinas, una de estas es la precisión de aterrizaje individual. “Significa caer sobre un colchón, sobre un centro electrónico, que es como un chapita de gaseosa. Nosotros tenemos una punta muy especial en las zapatillas. Es un aparato muy sensible que tenemos, entonces uno se concentra en el colchón y es nuestra imagen para ponernos en posición del viento desde el avión”, sostuvo Tapia. Además, comentó que este año, los jueces son enviados desde la Federación Argentina de Paracaidismo.

Historia

El primer intento conocido de lanzarse en paracaídas tuvo lugar en Córdoba –España-, en el año 852, con éxito no totalitario, ya que, Abbás Ibn Firnás, el hombre que saltó, sufrió algunas heridas al caer.

El uso del paracaídas también fue sugerido por Leonardo da Vinci cuando vivía en Milán. A lo largo de la historia existieron muchos otros intentos fallidos; sin embargo, el primer paracaídas práctico fue inventado en 1783 por el francés Louis-Sébastien Lenormand. En 1785 el aeronauta francés Jean Pierre Blanchard dejó caer un perro equipado con un paracaídas desde un globo y en 1793 aseguró haber realizado el primer descenso humano con éxito utilizando un paracaídas. En adelante, los paracaídas se convirtieron en un elemento habitual del equipamiento de los pasajeros en los globos aerostáticos y después de la Primera Guerra Mundial se adoptaron como sistemas de seguridad para los pilotos y los pasajeros de los aviones.

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Durante la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos generalizaron el uso de los paracaídas equipando tropas especializadas que eran lanzadas en zonas situadas detrás de las líneas del enemigo desde aviones de transporte. A menudo, la altura de vuelo era relativamente baja y los paracaídas estaban diseñados para abrirse automáticamente al salir de la aeronave mediante cintas que unen la estructura del mismo con el sistema de apertura del paracaídas. En la mayoría de los conflictos bélicos posteriores, los paracaídas se han utilizado para dejar caer equipamiento pesado como tanques, camiones y cañones. La copa o el toldo de tela de un paracaídas de equipo pesado puede llegar a medir hasta 30 metros de diámetro.

En la década de 1970, el paracaidismo deportivo se hizo muy popular gracias a un sistema de liberación rápida del paracaídas principal basado en los tres anillos o aros, diseñado por el ingeniero Bill Booth, que permitía a cualquier persona usarlo.

Está considerado dentro de los Deportes aeronáuticos y reconocido por el Comité Olímpico Internacional. Es un deporte no convencional y la mayoría de las modalidades se practican en competición regulada mundialmente por la Federación Aeronáutica Internacional e Instituciones militares, policiales, bomberos y médicos entrenan a su personal como paracaidistas con el fin de crear unidades aerotransportadas y trasladar personal especializado o tropas junto con el resto del equipo a lugares de difícil acceso.

Contacto

Los interesados en realizar esta actividad pueden encontrar mayor información en la página de Facebook @ParacaidismoCatamarca, o bien comunicarse al 03834627902.

Texto: Noelia Tapia López

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