miércoles 1 de abril de 2026
Joaquín Acuña

Una calle con historia

La calle Joaquín Acuña fue uno de los ejes vertebrales de producción y distribución en "Las Chacras"; además de ser cuna de grandes artistas y eventos culturales que aún hoy se llevan en la memoria y corazón de quienes la habitan. Fue elegida por la Escuela de Arqueología para un proyecto de investigación.

En el Centro Comunitario de Villa Dolores se realizó días pasados el taller de gestión cultural participativa para la puesta en valor de la calle Joaquín Acuña. Fue una culminación de la cátedra que se dictó para los alumnos de las carreras de Licenciatura en Patrimonio Cultural, Licenciatura en Antropología Sociocultural y Arqueología, todas de la Escuela de Arqueología de la UNCA, que estuvo coordinado por la arqueóloga Gabriela Granizo.

El taller fue parte de un proyecto de investigación, activación patrimonial y puesta en valor de la calle central de Villa Dolores, Valle Viejo, y fue una puesta en común con los vecinos que pudieron contar sus historias vinculadas a la traza. “Es una manera de activar el patrimonio desde una perspectiva más integral. Hay mucho patrimonio arquitectónico, histórico y ambiental por recuperar. Algunas cosas podremos trabajar desde la Universidad y algunas otras estarán fuera de nuestro alcance, pero estamos coordinando para que más adelante podamos trabajar con otras facultades, como la de Arquitectura, haciendo relevamientos”, explicó Granizo a Revista Express.

“La idea fue hacer un abordaje más integral, participativo y comunitario y darle voz a los vecinos sobre lo que se quiere patrimonializar, elegir los ejes junto a ellos. Deja de ser una mirada más bien autoritaria, que es la habitual cuando deciden los especialistas lo que se pone en valor, lo que se declara. Muchas veces incluso respondiendo a discursos de poder”, comentó.

“La calle Joaquín Acuña es un espacio que tiene muchas historias, que fue espacio de vinculación. Allí se pueden ver distintos aspectos de la conformación histórica de Valle Viejo, por ejemplo desde la forma del trazado de la calle como se hacía en aquellos tiempos, siguiendo las acequias, o las casas que van quedando. Mantiene un perfil más o menos continuo, con estilo neoclásico y algunas casas coloniales, además de otras más modernas. Se fue conservando el perfil, a pesar de que en el departamento prácticamente no hay espacios así”, explicó la arqueóloga sobre la elección para este proyecto.

Entre otras cosas, se trata de una calle sobre la que se hicieron escuelas, dos iglesias declaradas Monumento Histórico Provincial (Nuestra Señora de la Merced y el Oratorio de Los Acuña u Oratorio del Niño Dios), comercios históricos (como la histórica destilería de aguardiente de la familia Isí), árboles de hace cien años, tres clubes (Ateneo Mariano Moreno, Gimnasia Cicle Club y Sportivo Villa Dolores), e historias de gente muy conocida que nació y se crió allí: escritores, poetas, músicos y políticos. Incluso por esta calle también supo transitar el tranvía a caballo, que fue el primer transporte que unía Las Chacras con la Capital.

“Nos pareció que era un lugar para rescatar y conservar, con la idea de que el patrimonio de la posibilidad del desarrollo de la comunidad, que pueda ser una especie de museo abierto que se pueda promover turística y culturalmente, pero también pensando a futuro en tener un Museo de Villa Dolores”, explicó Granizo, quien comentó que de a poco trabajan en algunas sugerencias de los vecinos. Además, indicó que de este proyecto surgen actividades como la de la creación de cartelería para el lugar, y la confección de un cuadernillo para la cátedra.

Además de Gabriela Granizo, trabajaron en este proyecto la arquitecta Alejandra Granizo y los alumnos Pablo Guzmán, Jimena de la Quintana, Débora Sachetti, Antonella Bizzotto, Franco Lipari, Diego Brion, Celeste Vincenzeti y Ana del Campo.

Texto: Peze Soria

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