El viernes 17, en el marco del ciclo “Carnavalear me gusta” organizado por el municipio capitalino, la Comedia Municipal estrena “El Carnaval del Diablo” de Juan Oscar Ponferrada, a días de que se cumplan los 80 años de su primera puesta en escena.
El viernes 17, en el marco del ciclo “Carnavalear me gusta” organizado por el municipio capitalino, la Comedia Municipal estrena “El Carnaval del Diablo” de Juan Oscar Ponferrada, a días de que se cumplan los 80 años de su primera puesta en escena.
El acervo teatral nacional, expresado en la obra de los autores regionales, tiene en cada provincia un texto emblemático. En Catamarca es esta obra de Juan Oscar Ponferrada que vuelve a escena de la mano del joven director Lucas Salas y un elenco que cuenta, entre sus intérpretes con Gina Bellincanta, que integró la primera formación del cuerpo estable en 1998. En esta ocasión se suma además el Ballet Estable Folklórico Municipal dirigido por el coreógrafo Víctor Aybar.
“El Carnaval del Diablo” tuvo su estreno nacional el 25 de marzo de 1943 por la compañía de Eva Franco y Miguel Faust Rocha. Fue en el Teatro Politeama, dirigida por Orestes Caviglia, con escenografía y figurines de Antonio Berni y música más dirección coral de Lía Cimaglia Espinosa. El elenco se integraba, entre otros, con Milagros de la Vega, una jovencísima María Rosa Gallo y Pedro Quartucci. Se mantuvo en cartel hasta el 8 de junio de ese año y, en el archivo del local diario La Unión, a cargo de la Secretaría de Educación y Cultura de la capital, aparece una crónica de Federico Pais (quien fuera director del Instituto Nacional del Profesorado que dio origen a la UNCA), quien recuerda que la obra se repuso en el Teatro Municipal de Santa Fe.
Ese mismo año pero posterior al estreno, la obra recibiría el Premio Municipal y el Segundo Premio Nacional para el bienio 1943-1945. Dirigida por el autor y con escenografía de Saulo Benavente, en febrero de 1961, abrió la temporada de verano en el teatro al aire libre que por entonces tenía el Jardín Botánico porteño. Fue tan grande la repercusión que el municipio le dio continuidad en otoño en una de sus salas cerradas.
Los marplatenses la verían en la temporada veraniega de 1962 en el teatro Auditórium, de regreso de una gira europea que se inició en París, en la sexta edición del Festival de Teatro de las Naciones que organiza el Instituto de Teatro Internacional de la Unesco y siguió por Madrid y otras cinco ciudades españolas. Ponferrada, Benavente y la actriz Susana María habían creado la independiente Compañía Argentina de Teatro Regional para esa gira que lograron gracias a que Benavente era el representante argentino del ITI. La gira contó además con el patrocinio económico de Argentores.
Seis años después, Ponferrada la montó en Catamarca, con el elenco de la fugaz Comedia Provincial, vestuario y máscaras a cargo del plástico por Luis Varela Lezana, realizadas por la Escuela Provincial de Artes Plásticas y con base en los diseños originales de Antonio Berni para la puesta internacional. Ninguno de esos elementos fue conservado.
Fue una serie de tres presentaciones que abrieron la velada de gala del 25 de mayo en el Teatro Catamarca. A los integrantes de aquella comedia se sumaron el Ballet Folklórico Flor de Tusca y el Coro Polifónico. Cimaglia Espinosa repetía a cargo de la música. Ponferrada viajó una primera vez, previo a esa fecha, para cerrar el acuerdo. Y volvió el 1º de mayo para ensayar apenas tres semanas a tambor batiente y en medio del calor todavía sofocante del otoño provincial.
El cuerpo estable provincial estaba recién creado por la anterior Dirección de Cultura, que había convocado al reconocido actor porteño Darío Garzay a dirigirla por primera vez en “Los enamorados” de Goldoni. El concurso del que salieran elegidos los intérpretes supuso la firma de unos contratos por obra y un cierto compromiso de más obras a futuro.
Según la actriz Jovita Fernández y el bailarín Luis Miguel Rodríguez –quienes desde entonces son pareja en la vida y en el arte– el acuerdo con el director de Cultura provincial incluía tanto el pago al elenco y un porcentaje de la recaudación para la compra de materiales escénicos. El domingo 28 de mayo fue la última función porque había un compromiso para presentar la obra el 1º de julio en un concurso nacional de teatros estables que se realizaría en Córdoba. Tal como recuerdan Fernández y Rodríguez, y consta en una carta al director del diario La Unión, presbítero Ramón Rosa Olmos, los contratos fueron anulados por vicios de forma, los artistas nunca cobraron y se perdió la Comedia Provincial de Catamarca.
En 1970, el director porteño Juan José Bertonasco (1922/ 2006) volvió a montarla en el Teatro Nacional Cervantes.
En Catamarca, entretanto, hubo en 2006 y 2007 una puesta en escena parcial en el Paseo de la Fe, a cargo del desaparecido actor y director Claudio Soto y en el Teatro Catamarca por docentes y alumnos de la escuela terciaria de artes escénicas que lleva el nombre del autor. En 2015, el grupo tucumano Arte Urbano que dirige Jaime Mamaní llegó a Catamarca para cuatro funciones en el Complejo Cultural Urbano Girardi y para el carnaval de 2020, el elenco de la Comedia, recreó como teatro callejero el topamiento de compadres y comadres junto con otros artistas populares de la ciudad.
En octubre de 2021, aún en forma virtual por las condiciones sanitarias, la UNCA albergó el 10º Congreso de la Asociación de Teatro Comparado (ATEACOMP), cuyo eje temático fue “Rito, fiesta y Carnaval – Las múltiples caras del teatro” y que contó con una ponencia sobre la obra de Ponferrada a cargo del profesor Arturo Herrera.
Juan Oscar Ponferrada (Catamarca, 1907 - Buenos Aires, 1990) integra una generación de dramaturgos provinciales de proyección nacional preocupados en proponer un teatro regional de calidad. Generación forjada en la tradición española del Siglo de Oro, Federico García Lorca y Ramón del Valle Inclán, y bajo la influencia de los estudios de la literatura argentina de Ricardo Rojas, signada por el advenimiento del peronismo en la política nacional y por sus convicciones católicas. Pueden mencionarse también al santiagueño Bernardo Canal Feijóo y su Pasión y Muerte de Silverio Leguizamón (1944) o al porteño Leopoldo Marechal y su Antígona Vélez, de 1951.
César Tiempo, quien fuera su amigo, prologa en la segunda edición de esta y otras obras (EUDEBA, 1970): “Ponferrada es un realista mágico, un soñador que pisa firme, un poeta que sabe, sin vanidad, que sus palabras son también las palabras de su tierra y encuentra tesoros insospechados en el oro viejo de las leyendas lugareñas y también de las criaturas de nuestro tiempo”. Canal Feijóo dirá: “Toda la obra de J. O. Ponferrada lleva en sí el sello y el sabor de las creaciones de raíz; de las raíces telúrica, etnográfica, histórica, del ser argentino”.
En su condición de docente teatral y periodista, Ponferrada dirigió entre 1946 y 1956 el Instituto Nacional de Estudios Teatrales (INET). Fue vicepresidente de ARGENTORES y dirigió el Seminario de Estudios Dramáticos, entre 1970 y 1973, cuando asumió como director del Teatro General San Martín de Buenos Aires, del que fue eyectado por las huestes lopezreguistas apenas después de la muerte de Perón en julio de 1974. Se refugió entonces en la facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata donde enseñaba teatro clásico.