En ocasión del 132º aniversario de su coronación, la Virgen del Valle volvió a una Gruta renovada.
Las fiestas patronales de la Virgen del Valle de este 2023 serán históricas, ya que habrán significado el regreso de la Santa Patrona de los catamarqueños a la histórica Gruta de Choya, luego de casi dos años de obras de remodelación, que se pensaron en honor a los 400 años de su hallazgo y que se habilitaron en oportunidad del 132º aniversario de la Coronación de la imagen.
La reinauguración de este histórico espacio contó con una multitudinaria participación de los fieles, que volvieron al ahora renovado “Paseo Cultural y Religioso Virgen del Valle” después de 18 meses de trabajos y una inversión nacional y provincial superior a los 250 millones de pesos. “Con todas las mejoras que se hicieron, con mucho amor a la Virgen, nos hemos puesto a la altura para acoger a los innumerables peregrinos que vienen a encontrarse con la Madre Celestial en un clima de oración, agradecimiento, penitencia y silencio, favorecido por el entorno serrano y austero que a modo de un enorme vientre materno nos cobija, llegando así al corazón de nuestra querida Morena del Valle”, destacó el obispo diocesano Luis Urbanc, en oportunidad que agradeció a todos los obreros “que trabajaron con mucho entusiasmo y dedicación”: “Les quedará en la memoria el haber sido elegidos por la Virgen para dejar parte de su vida y energía en este solar; y podrán contar a sus hijos y nietos que fueron parte de lo que legamos a las generaciones futuras”, dijo y pidió el máximo cuidado de las nuevas instalaciones.
“Más allá de la obra física, pública, es una obra espiritual, de valor para quienes amamos a la Virgen del Valle. La Gruta pertenece a todos los catamarqueños y es un lugar de encuentro, amor y de muchísima paz”, destacó el intendente de la Capital, Gustavo Saadi.
El gobernador Raúl Jalil también valoró la obra y comprometió la continuidad del proyecto. “Si algo identifica a Catamarca es la Virgen del Valle, con su ternura y su cariño, y el poncho porque nos cubre cuando tenemos frío, algo que viene de nuestra cultura textil milenaria”, remarcó.
La obra se pensó para ofrecer al peregrino, devoto y turista un mejor lugar para encontrarse con la Madre del Valle, y como una ofrenda por los 400 años de su Presencia y Amor en estas tierras, que celebramos jubilosos el año pasado en comunión con todos los hermanos del país.
Aspectos técnicos de la obra
El proyecto del “Paseo Cultural y Religioso Virgen del Valle” se estructuró a través de tres secuencias. Se inicia con el Camino del Peregrino, con espacios que relatan cronológicamente la historia de la Virgen durante 400 años, y culmina en la Plaza de la Virgen, un emplazamiento que recibe a la imagen de Nuestra Señora del Valle.
El espacio cuenta con una gran explanada de casi 20.000 metros cuadrados para misas y eventos religiosos multitudinarios, y otro edificio donde se ubican los baños, enfermería, depósitos y todo lo necesario para la atención al peregrino. Las formas y líneas orgánicas acompañan la arquitectura natural siguiendo el delineamiento de una imagen de la madre con el Hijo. A la derecha, en esta plaza, se abre la Vía del Rosario, de una fuerte connotación simbólica a los 5 misterios.
A través de la vía de la Humildad, llegamos al santuario “La Casa de La Virgen María”, donde hay tres explanadas de oración, que están conectadas mediante escalinatas y rampas. Estas explanadas están calculadas para resistir la permanencia de 450 personas sentadas (sobre bancos fijos con revestimiento atérmico) y hasta 750 personas de pie en cada una de ellas, siempre observando desde cualquier punto el templo de La Gruta.
La Capilla de Adoración, que se emplaza en la planta baja de la última explanada, se inspiró en un modelo de casa que se construía en Tierra Santa y en las antiguas sinagogas. A este espacio se le suma un hall y una sala de conferencias con capacidad para 78 personas, secretaría, sacristía, sala de primeros auxilios, reuniones y depósito, generando en este sector 750 metros cuadrados de superficie cubierta al servicio de múltiples actividades.
El ingreso a la casa de la Virgen es la puerta de entrada al camino de preparación y oración hasta llegar a la Gruta. Paralelo al camino de ingreso se ubican imágenes de cerámica que representan los 15 misterios del Rosario. Se disponen al pie de la montaña para generar áreas tranquilas de oración separada de la circulación, equipada con un banco continuo que sirve para que el peregrino contemple las escenas
El proyecto de obra estuvo a cargo de la Secretaría de Estudios y Proyectos del Ministerio de Infraestructura que dirige la arquitecta Valeria Gallo. Las arquitectas Marcela Cataldo y Gabriela Mansilla estuvieron a cargo del equipo de diseño y fueron acompañadas por Erika Walther, María Gabriela Watkins, Laura Meza y Diego Nieva, mientras que el equipo que llevó adelante el control técnico estuvo integrado por los arquitectos Eduardo Arévalo Torregrosa, Ezequiel Lencina y Gerardo Lagouarde.
El día de la inauguración de la obra, el gobernador Raúl Jalil y el intendente Gustavo Saadi anunciaron que continuarán trabajando en La Gruta para mejorar este proyecto. Según señalaron, está planificado un camping para los peregrinos y hay intenciones de construir un hotel en las cercanías. A fines de 2022, el presidente de Ferrocarriles Argentinos, Damián Contreras, confirmó se están haciendo estudios de factibilidad para el proyecto de un tren urbano con la idea de conectar la Plaza del Maestro con La Gruta.
La Virgen, con un manto alusivo
El 14 de abril, en el tradicional cambio de manto a la Virgen del Valle, se conoció el nuevo manto en el que está representada la Gruta de Choya. Según la descripción, es “el lugar donde Nuestra Madre manifiesta su amor maternal desde hace más de 400 años”. La Corona forma parte del diseño, ya que el 12 de abril se cumplieron 132 años de la Coronación Pontificia de la sagrada imagen de la Virgen.
También se observa la inscripción con la palabra en latín Adsum, que significa “¡Aquí estoy!”. Sobre esa palabra lleva unas flores, “que representan las niñas originarias que llevaban flores y los niños de hoy, que están unidos a Jesús y María, con su amor, alegría y dolores de cada día”.
En ambos laterales lleva espigas y uvas, que hacen referencia a la Eucaristía que contiene todo el bien espiritual de la Iglesia. Las estrellas representan a la Santísima Trinidad, y otras cuatro estrellas representan los puntos cardinales. La flor de lis simboliza la pureza, se remonta al latín lilium, lirio, y está presente en el escudo de Nuestra Madre del Valle.
Según informaron desde el Obispado, el manto fue confeccionado en raso adquirido en España, con figuras bordadas en hilo de oro, galones, strass, y se colocaron joyas de oro y piedras semipreciosas donadas por hijos y devotos de la Virgen.
Historia
El templo de La Gruta se construyó en 1941, en el lugar en el que se cree que apareció la imagen de la Virgen del Valle, entre 1618 y 1620. Según la historia, un aborigen que trabaja al servicio de don Manuel de Salazar un día percibió voces y se sorprendió cuando vio un grupo de mujeres que llevaba flores y lámparas a la montaña, cerca de Choya.
Tras seguir un sendero, se encontró con el nicho de piedra a unos siete metros de altura, y alrededor huellas de lo que parecían danzas. En ese nicho encontró la imagen de la Virgen del Valle. Cuando le contó esto a su patrón, Manuel de Salazar fue hasta el lugar, retiró la imagen y quiso llevarla hasta un altar improvisado, pero cada vez que lo hacía la imagen volvía a La Gruta.
El templo se construyó en ocasión del 50º aniversario de la Coronación de la Virgen. Se realizó sobre una terraza a la cual se accedía por una empinada escalera e improvisadas rampas. Antes de las actuales, tuvo remodelaciones que se habilitaron en 1995.
Texto: Peze Soria
Gentileza Obispado de Catamarca – Ministerio de Obras Públicas