Hablar en público para muchos es todo un reto, incluso tras una larga preparación y años de experiencia. Recordemos que con la práctica y estudio en oratoria, lo que hacemos es tener herramientas para afrontar esos miedos. Particularmente creo que los miedos no se van, y que eso es lo lindo, porque quiere decir que nos estamos por enfrentar a un objetivo para lograr ese resultado que deseamos, que está fuera de nuestra zona confortable. Incluso siendo grandesconocedores del tema a tratar. Pero si esto es un reto, ¿dónde dejamos a la improvisación? ¿Por qué se nos dificulta cuando nos dicen que hablemos y no teníamos previsto? Por falta de práctica.
Aquí algunos consejos para adentrarnos en la improvisación:
*Tomarnos unos segundos para reflexionar sobre lo que vamos a decir y luego decirlo. No hacer esto y contestar de forma precipitada hará que, en gran parte de los casos, no contestemos tan bien como quisiéramos o por el contrario decir algo que se mal interprete. Tomarnos unos segundos nos proporcionará calma y claridad.
*Repetir la pregunta sobre la que tenemos que hablar con nuestras propias palabras tiene varias ventajas. Nos da tiempo para reflexionar sin la necesidad de prolongar el silencio más de la cuenta. Nos ayuda a entender mejor el tema que debemos elaborar.
*Ser capaces de asociar una anécdota al tema en cuestión. Esto, nos ayuda a comenzar a hablar con seguridad y soltura. Así como no se debería hablar de lo que no se conoce, cuando uno habla desde lo genuino como de nuestras propias historias y anécdotas, nuestro mensaje traspasará.
*Pensar en una estructura de discurso es clave, ser capaces de plantear una estructura a la intervención improvisada (con introducción, cuerpo y conclusión) hará que nuestra intervención sea altamente efectiva (e incluso memorable).
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