Los aportes que hicieron, en primer lugar, desasieron la condición de inferiores, incapaces o dependientes destinaba su esencia femenina. La literatura y la filosofía fueron modos que le permitieron a la mujer constituirse en un sujeto intelectual. Muchas veces se les prohibió el uso de la palabra y de la pluma, como a Sor Juana, o simplemente fueron asesinadas como Hipatia, por proseguir sus investigaciones paganas sobre astronomía. La mayor parte de la filosofía tuvo que esperar para que sus obras fueran rescatadas del anonimato. Superada de tapa del anonimato forzado, la mayoría de las mujeres firmaba con su inicial y su apellido paterno o marital, o con un seudónimo masculino, de dibujándose su autoría. Desde la antigüedad clásica, algunos filósofos y científicos sostenían que la carne, la material del cuerpo, limitaba el alma, la razón, pues los cuerpos de las mujeres sufren procesos que no controlan: menstruación, embarazo, lactancia, lo que muestra que no alcanzan la perfección. De esta manera, eran consideradas más débiles, fofas y frágiles.




