miércoles 1 de abril de 2026
Michel Nieva

"Me gusta pensar la literatura en una intervención con el contexto político y cultural"

Hace unos días, estuvo en Catamarca uno de los autores jóvenes de ciencia ficción más destacados del país. Visitó Pomán, el pueblo donde nació y vivió su abuelo. Presentó su último libro “La Infancia del Mundo”, donde habla del calentamiento global y la región de La Pampa que se ha transformado en una especie de Caribe, producto de las catástrofes ambientales. El dengue y temas contemporáneos atraviesan su novela e ideas.

Invitado por la librería “La Singularidad del Libro”, en Padro 131, Michel Nieva (Buenos Aires, 1988) estuvo por primera vez en Catamarca. Para quienes aún no lo conocen su literatura logró traspasar las fronteras, y con tan solo 35 años, su trabajo literario le permitió ganar el premio O. Henry en Estados Unidos, y la revista Granta lo eligió como uno de los veinticinco mejores narradores jóvenes en español.

Pero Michel nos invita a pensar cómo será el mundo cuando se derritan los glaciares, los efectos del capitalismo en el ambiente, los nuevos discursos y a conocer una trama social, en un mundo sin futuro.

Estudió Filosofía en la UBA y actualmente es investigador doctoral y docente en una Universidad de Nueva York. Publicó el poemario Papelera de reciclaje (2011), las novelas Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos (2013) y Ascenso y apogeo del imperio argentino (2018) y el libro de ensayos Tecnología y barbarie (2020).

Su tercera novela, La infancia del mundo (Anagrama, 2023), se ubica en el campo de la ciencia ficción y cuenta las aventuras del niño dengue, mosquito humanoide cuyo aspecto monstruoso lo convierte en blanco de todo tipo de violencias. Pero como dice el libro, el protagonista de esta historia no entiende el significado de las palabras “invierno”, “frío” o “nieve” en un futuro enloquecido que enfrentamos por la crisis ecológica.

Es posible imaginar algunos tramos del libro, a nuestra región Norte con la epidemia del Dengue, los estigmas de la pobreza, de la exclusión que genera el sistema y la emergencia por repensar los efectos de la deforestación de nuestras tierras, el extractivismo, en un contexto nacional que promete millones de divisas con el litio.

Su paso por Catamarca, incluyó la presentación del libro y una charla en el Nodo Tecnológico, de la Ciudad; que abarcó tres ejes “Ambientes, Tiempos y Agencias”, y permitió pensar que tiene para decir la ciencia ficción, en su relación con la escritura, la literatura y la filosofía. En el encuentro estuvo acompañado por Manuel Fontela, docente del departamento de Filosofía de la UNCA.

Luego, de dos días de recorrer la Ciudad, interactuar con lectores, emprendió junto a Brenda Hidalgo y Naím Garriga, su viaje a Pomán, a esa tierra donde pertenecía su abuelo paterno, allí donde irrumpen nuestras Sierras Pampeanas, hasta Andalgalá y los paisajes definidos por las montañas, el desierto y salar.

Incluso el bisabuelo y la familia paterna de Michel vendían frutos secos y vinos, en una carreta, tenía en Pomán un terreno en donde cultivaban vides, pero cuenta que un día se cortó el agua de las acequias y por esa causa debieron migrar.

La sequía obligó a su tío abuelo a buscar otros rumbos y consiguió una salida en la escuela militar en Buenos Aires y se fueron. En su viaje a Pomán, descubrió incluso que su parentesco podría estar relacionado con un conocido personaje de la política local, Matura Nieva, pero sólo es una anécdota para intentar relacionar a este fabuloso escritor con sus orígenes catamarqueños.

Michel en 2019 se fue a vivir a Nueva York, porque consiguió trabajo en una Universidad, como docente de Literatura Argentina y Cultura Latinoamericana. “Trato de estar constantemente en Argentina”, dijo.

En su literatura la crisis ambiental y la de los recursos naturales se presentan como una consciencia latente que nos interpela entre el bien y el mal, pero que invita a pensar sí es posible que pueda el mundo virtual, la tecnología reconstruir este escenario, en un planeta que no tiene plan B.

“Tenía muchas ganas de conocer Catamarca”, dijo al comienzo de la conversación con la Revista Express. Como algo impensado en un mundo donde las catástrofes se replican, a pocos días de publicarse esta nota, las imágenes reproducen el desborde agresivo del río Pomán.

- ¿Debe ser todo un desafío recorrer el país, con este libro con una trama social muy amplia, compleja, y que plantea una distopía fuerte?

Quería narrar uno de los ejes que propone el cambio climático en geografías muy concretas como La Pampa y la Patagonia argentina, y pensar esos espacios tan emblemáticos desde un imaginario nacional, que desde lo cultural, económico y turístico quedaban totalmente transformados por causas del cambio climático. Porque en la novela se derriten los hielos antárticos por acción del aumento de los niveles oceánicos, la Patagonia se convierte en un archipiélago de islas y La Pampa tiene una salida al mar; el Caribe pampeano; la intención era pensar una señalización de procesos de calentamiento global situados en una región particular.

-No parece algo muy lejano…

No, lamentablemente no. Por eso quería proponer un problema actual pero en un proceso de aceleración que lo vuelve mucho más violento y agresivo y también quería pensar cómo se pueden narrar tiempos, en que lo planetario se introduce en la cultura, porque las consecuencias del cambio climático las sentimos permanentemente, en diferentes fenómenos, como las temperaturas, las sequías y catástrofes naturales y que son tiempos geológicos que se miden en miles de millones de años, y el humano al destruir tanto el planeta se introduce en esos tiempos de una relación que la geología llama tiempos profundos. Son tiempos que se miden en miles de millones de años, que tiene unidades de medida como las eras, que son tiempos que exceden una vida humana y toda una civilización.

-Condiciones que sufre el norte, con las sequías, la deforestación, el extractivismo…

Me reposé en esas áreas geográficas porque las conozco más, por la tradición literaria de la literatura gauchesca, que me interesa; pero estoy enterado de lo que pasa con el litio, que se usa para construir todas las baterías de los celulares, las computadoras y autos eléctricos, que se contraponen a la narración de un capitalismo verde como los autos eléctricos y fantasías megalómanas, como llegar a martes para salvarnos de la catástrofe que ocurren en nuestro planeta, como con Elon Musk, que se basan en este capitalismo verde, en donde las regiones del sur quedan totalmente afectadas; por esa fantasía que es verde para el norte, pero que sigue afectando los ambientes en nuestras regiones.

Una realidad sin futuro

-Todos estos temas están en tus libros, desde la ciencia ficción a un realismo mágico, que contemplan estos temas, con una conciencia clara de tu generación ¿Lo ves así?

Sí, puede ser. Borges tenía una frase que decía, como no elegimos ser contemporáneos fatalmente lo somos, y no sé si es algo generacional, es una urgencia que va a afectar al futuro, sobre todo a las próximas generaciones, porque se pondrá más bravo el calentamiento climático, no sé si es algo generacional, sino que tiene que ver con la época, más con la contemporaneidad, sí.

- ¿Qué pensás de quienes no creen en el cambio climático, del negacionismo?

También hay terraplanistas, personas que van en contra de toda creencia científica, muchas veces para justificar la extracción de recursos de manera violenta contra el ambiente. Por ejemplo, ahora tenemos un Presidente que propone que se puede privatizar toda la naturaleza como única manera de volverla autosustentable, pero está basado en una profunda ignorancia de los ambientes, con el solo fin de seguir obteniendo recursos, de una manera que terminará siendo perjudicial para la economía también, porque en algunos lugares a largo plazo ya no habrá recursos para extraer. Pero ese es un pensamiento inmediato.

- En la tapa de tu libro, está claro, la imagen de un mosquito, y vi la realidad del norte con el avance del dengue… Somos nosotros está nuestra realidad latente en tus páginas…

Justamente, el libro surgió en el contexto cuando se decreta la emergencia sanitaria del covid, en ese momento también había muchos lugares donde crecía la epidemia del dengue pero que estaba invisibilizada, porque mediáticamente el tema era el covid. Ni siquiera en los hospitales le querían hacer a la gente los test, para que no se registraran los casos. Me pareció impactante como el covid que afectó a todo el mundo, sobre todo a los países más ricos, hizo que en dos meses se desarrolle una vacuna y el dengue que nos afecta por décadas, a un montón de poblaciones, pero en lugares no ricos, las farmacéuticas no están interesadas en desarrollar vacunas.

Y claramente es una enfermedad que tiene que ver con el cambio climático, porque al subir más las temperaturas se extienden en regiones donde no existía y conjugado con la deforestación de los bosques, desaparecen los mamíferos intermedios, que están en relación con el mosquito y quedan en esos ecosistemas directamente en relación el mosquito con el humano. Por eso en el libro me interesaba contar la pandemia del sur.

-¿Porque la Infancia del Mundo?

Quería contar una historia en este futuro, que es como especie de fin del mundo, que definen infancias, en una era de potencias que todo es hacia adelante y como esos personajes pueden vivir en un tiempo donde ya no hay futuro y el libro de alguna manera, hace una exploración del origen de la tierra y como en el fin del mundo aparece el origen. En la Antártida cuando se derriten los hielos aparecen unas formaciones geológicas que muestran el origen de la tierra, es la relación que tienen estos chicos con las piedras, que son la infancia del planeta.

-Y un futuro que se nos presenta, cada vez más lejos…

Hay un filósofo inglés, que tiene un concepto, realismo capitalista, que dice que el neoliberalismo plantea una cuestión de que no hay otra realidad posible, el realismo y que no hay futuro y que los únicos que pueden visibilizar son los sectores ricos, este motor tecnológico con Musk, Silicon Valley, Mark Zuckerberg; Jeff Bezos que plantean fantasías como subir la conciencia a una nube, viajar a Marte, que sólo pueden hacer los ricos, el uno por ciento de la humanidad y el resto queda condenado a un realismo sin futuro. Entonces en mi novela quería pensar cómo es el futuro híper tecnológico, utópico ultra capitalista se cruzaba con lo otro, con esa la realidad sin futuro.

-En un medio en Chile, recientemente hablaste de tus inquietudes de chico, de los concursos literarios en los que no pasaba nada y en ese proceso de escritor…

Nunca había ganado un concurso por lo que escribo, los concursos tienden a uniformizar la escritura y el arte en general, y eso está bueno decirlo, sobre todo para quienes comienzan a escribir, para que no se desalienten, ni estar pendiente de los primeros fracasos.

-Por eso vienes planteando tu interés en ser fiel a una poética, a una idea a un pensamiento, que tiene que ver con todo esto…

Muchas personas tratan de escribir parecido a lo que se cree que ganarán un concurso literario, y al final se uniformiza la literatura y el arte a lo que quiere el mercado y no a una propuesta nueva. Me gusta pensar la literatura en una intervención en un contexto político y cultural, que tiene que tener un sentido en ese contexto, y que es más importante a un resultado de una selección para un concurso, o lo que se espera que algo vaya a vender o que tenga éxito.

-Qué recepción encuentras en Latinoamérica de quienes acceden a tu literatura y a los temas que ponés en discusión.

Me llamó la atención, porque había pensado en La Pampa y me pasó viajar a México a Monterrey o en Chile, en donde había problemas muy parecidos con el dengue y que no sabía que existían, entonces hay una realidad latinoamericana que se comparte, que quizá la ciencia ficción que está sobre representada en el imaginario del norte tiene que ver también con el sur, y eso tiende puentes con otras realidades de Latinoamérica. El futuro ya está pensado desde el norte.

Cuando fui a España a presentar el libro me decían que el futuro que yo escribí era provincial, que está como el futuro universal en películas Hollywood, Netflix que estábamos tan acostumbrados a consumir ese futuro del norte, que otro tipo de futuro, parecía que no existiera o parecía algo demasiado específico. Y por eso me parece interesante plantear otras perspectivas.

-Y hay espacio en la Universidad de NY, para plantear estas ideas del capitalismo verde…

Estoy en una universidad que es una especie de micro mundo, no refleja muy bien todo lo que pasa allá, muchas ideas no tienen de lo que pasa acá, tampoco se hacen mucho cargo de sus responsabilidades en un montón de problemas latinoamericanos.

- ¿Cómo llegó la filosofía a tu mundo?

Recuerdo haber leído William Faulkner de adolescente, un autor que me marcó mucho, y me acercó a una experiencia que nunca había tenido con un libro, y de ahí empecé a leer y a escribir y de ahí un poco se fue conduciendo.

-La infancia del Mundo fue el primer libro publicado por una editorial más grande y tuvo más difusión, qué proyectos tienes…

Cualquier persona que escribe quiere que lea lo que hace, ahora terminé un libro que, como la no ficción de este libro, las conexiones entre la ciencia ficción y muchos proyectos de Silicon Valley y esta empresa astronáutica que tiene Elon Musk, el meta verso, que se inspiran en novelas de ciencia ficción norteamericana, la conexión entre el capitalismo tecnológico y la ciencia ficción.

- ¿Qué opinión te genera el debate de la inteligencia artificial?

Hay una visión corporativa de la inteligencia artificial, entonces está bueno tomar distancia y tener una postura más crítica, sobre todo cuando es un negocio multimillonario de Silicon Valley, el problema inmediato que introduce es la automatización de ciertos trabajos que se van a precarizar o desaparecer, pensadas más en el costo de empresas que en los derechos laborales. También hay un tema relacionado con los derechos de autor y los modelos de lenguaje, que entrenan con textos reproducidos por humanos sin ninguna retribución. Hay una intención de que se escriba literatura y se crean con bases de datos de literatura y están escritos por humanos, que están vivos, que no reciben remuneración y, por el otro, las empresas van a lucrar con estos modelos de lenguajes.

Muchos opinan que más que inteligencia artificial es estadística aplicada, que es algo fascinante, pero que es aplicar estadística en una base de datos gigantesca. Después que usen inteligencia, hay una brecha más grande.n

Texto: Carolina Melnik

Especial para Revista Express

Fotos: Ariel Pacheco y gentileza “La singularidad del libro”

La singularidad del libro

Recientemente una nueva librería abrió sus puertas en el Valle Central, ubicada en la calle Prado 131, La Singularidad del Libro, un proyecto que nació en tiempos de pandemia. Durante estos años el canal de comunicación fue a través de la plataforma de Instagram, con el nombre @lasingularidadelibro. Allí se encontrarán con una curaduría de editoriales que son seleccionadas por Brenda Hidalgo y Naím Garnica. Ambos de profesión docentes e investigadores, en las áreas de Educación y Filosofía, decidieron poner en juego los conocimientos que fueron adquiriendo en sus carreras de grado y posgrado. La librería pretende ser un punto de encuentro para transferir conocimientos y que el acceso a la bibliografía de editoriales independientes sea más federal.

En tiempos donde se han elevado los precios de los libros como consecuencia de las inclemencias económicas, decidieron apostar a materializar y que tome forma un proyecto librero que además de devenir en un espacio físico, a partir del encuentro con los lectores les permitió pensar y generar estrategias para seguir fomentando acciones que estimulen la lectura, esto los llevó a gestionar un trabajo conjunto con organismos estatales para coordinar una serie de actividades que convocó la visita a la Provincia de grandes escritoras y escritores tales como Mariana Enríquez, Agustina Bazterrica y Michel Nieva. Fomentar la actividad cultural, espacios de encuentros, de intercambios y de vinculación entre lectores y autores también es una apuesta a la construcción identitaria de este proyecto librero.

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