La máscara facial para pieles sensibles es similar a la de la piel deshidratada. Moler cuatro cucharadas de avena cruda en una licuadora. Mezclarla con dos cucharadas de miel y dos cucharadas de agua caliente. Extender la mezcla sobre el rostro y el cuello. Dejar aplicada durante unos 15 minutos o hasta que la piel se sienta tirante. Retirar la mascarilla con agua tibia.
Una buena exfoliación es recomendable para todo tipo de pieles. Para preparar una mascarilla exfoliante casera, mezclar una cucharada y media de harina de almendras con una cucharada de leche de almendras, y masajear la cara con esta pasta, sobre todo en las zonas más difíciles. Masajear por 1 minuto, luego enjuagar con abundante agua tibia y aplicar la crema hidratante que usáis regularmente.