jueves 2 de abril de 2026
MARIANA VENTRICE

Maestra de la voz

La reconocida locutora, una vez más, estará en la Fiesta del Poncho. Revivió con Revista Express sus primeros pasos en este escenario y el aprendizaje de sus maestros.

Mariana Ventrice es una marca registrada. Su voz y su personalidad se destacan no solo en el escenario o con un micrófono, sino en todos los ámbitos de su vida. En esta 51ª edición de la Fiesta Nacional del Poncho, Mariana demostrará, una vez más, sus talentos.

“Voy a estar en el Poncho y viernes y sábado de la semana siguiente. Siento una gran satisfacción por estar en la fiesta mayor de invierno -como dicen ahora- de Argentina. En su momento, era la Residencia de la Simpatía, luego Capital de Montaña y después fue el Poncho al Viento del Bicentenario. Hubo muchas escenas a través del Poncho. Cuando voy al Museo del Poncho me reencuentro con esos símbolos tan fuertes, como fotos, firmas de personas con las que tuve la posibilidad de vivir los meses de julio de mi vida de otra manera, de conocer a muchas personas, estrellas e intérpretes de la música, la canción y el arte absolutamente significativos para la cultura nacional, estuvieron en Catamarca y compartieron escenarios”, contó.

En una charla con Revista Express, recordó cómo fueron sus inicios en el Poncho y las anécdotas que quedaron. Corrían los años 80, una joven Mariana subió en el escenario del Poncho, con algún grupo musical. En aquella oportunidad, ella y sus compañeros, fueron revelación. Luego, tuvo la oportunidad de lucirse como locutora. “Estuve en los dos lados del micrófono. A veces digo que la vida me ha dado la posibilidad de empatizar con distintas ofertas culturales de la provincia. Estoy complacida de esa posibilidad de acercarme al universo de una fiesta que tiene estas características y que ha ido creciendo con el correr del tiempo. Muestra una síntesis de la provincia. Hay un especial empeño, en el área gubernamental, sea quien sea quien que estuviese en la gestión, de mostrar Catamarca como un emblema. Es un modelo de cómo administrar la mirada sobre Catamarca. Son pequeños recortes”, indicó.

En este sentido, detalló que el Pabellón de Producción muestra esa pujanza para mostrar lo que se hace. El otro muestrario lo tienen municipios y departamentos. Para Mariana, también se pueden advertir las asimetrías, cuando te acercás a esos stands. Según reflexionó, con una simpleza llana, a la vez hablan de cómo es su gente, cómo viven y sienten.

“Esa jerarquía implica a ese escenario para mostrar no solo lo local sino también lo nacional, relacionado con esta fiesta. Se da la posibilidad de acercar en Catamarca a artistas de renombre que no tendríamos la oportunidad de ver si no fuera por la Fiesta del Poncho. Se convirtió en la gran vidriera de la provincia y por eso la queremos tanto. Es la fiesta más grande, la que tiene mayor cantidad de recursos para mostrarla. Es una mega fiesta”, aseguró.

Mariana indicó que de acuerdo con un relevamiento, Catamarca tiene más de 200 fiestas populares. “Todo el año tenemos fiestas populares”, remarcó.

Para Mariana, la Fiesta del Poncho es emblemática, primero por la artesanía de la prenda y el trabajo de la gente para lograrlo. A veces, lleva más de seis meses cuando se trabaja con hilo de vicuña o la seda de los coyuyos, detalló. En este contexto, recordó a la profesora Mercedes “Mecha” Díaz. “Hizo un enorme trabajo, tratando de recuperar las costumbres ancestrales dedicadas al tejido, la comida, la cerámica y la música, lo que somos. Si no logramos conservar esos reductos, no podremos contar, aunque sepamos mucho inglés o chino, lo que somos como cultura. El catamarqueño a veces se pierde en la inmensidad de la cultura universal y quiere parecerse a otro, cuando en realidad, lo más rico que tenemos es ser nosotros mismos para mostrarnos al mundo”, consideró.

Sobre el reencuentro con esta fiesta popular, Mariana expresó que es volver a encontrarse con nuestras tradiciones, costumbres, desvelos y sueños tienen que ver casi siempre los paisajes, con tantas riquezas y tesoros; “nos muestran como montañeses de ley. El paisaje nos gana”, dijo emocionada.

Maestros

Sobre el camino recorrido, Mariana contó que siempre vivió la locución con otra gran pasión que es la educación. Por su condición de docente -es profesora de Filosofía y Pedagogía- siempre su voz ha tenido maestros. “Ellos me orientaron tanto en el campo de la filosofía con una mirada muy especial. Aldo Lizardi me enseñó que toda voz se sostiene sobre una persona y esa persona va jerarquizando la voz en la medida que va descubriendo su interioridad”, recordó.

Como profesional, siempre buscó el virtuosismo. Al respecto, advirtió este virtuosismo se encuentra en tantísimas personas que uno conoce en la comunidad donde vive, anónimas muchas de ellas. “Muestran virtuosismo en el silencio, de hacer cada uno lo que tiene que hacer sin hacer aspaviento. Es lo más difícil y eso habla mucho de la integridad de las personas. Esa individualidad tan adusta guardan tantos catamarqueños; a ellos hago una reverencia impoluta, a las personas que dejaron huellas a su paso”, expresó.

Sobre sus maestros, Mariana comentó que siempre quiso aprender más de los varones que de las mujeres. Según contó, siempre en el varón vio cosas que a ella le faltan, como esa seguridad de plantarse en el escenario y decir cosas. “Lo aprendí de don Luis Oscar Aísa, de muchos que vinieron a Catamarca y se presentaron en grandes fiestas. Recuerdo haber visto trabajar a Marcelo Simón y advertir esa ductilidad en la palabra, ese manejo del discurso. Poder dominar el discurso debe ser lo más difícil y tener ese dominio, ser locuaz, decir la palabra justa, en el momento indicado, la memoria -que siempre me ha faltado-. Siempre admiré a quienes tienen esa memoria prodigiosa. Don Luis Oscar Aísa tenía eso. Era contemporáneo de muchos de los que hicieron la Fiesta del Poncho desde el primer momento.

Después, hay amigos como Roberto Ibáñez; ahora, con Jorge Álvarez”, detalló.

Una de las figuras que destacó fue a Anita Martinena. Mariana remarcó que tuvo “la fortuna” de haber trabajo con ella. A la vez, confesó que uno podía sentirse diezmado con esa presencia.

“Anita era una persona que generaba una autoridad extraordinaria. Ella entraba con esa dignidad tan inmensa y su finura, en todo. Siempre me sentí a contramano porque soy más descontracturada. La veía siempre con sus guiones y a mí siempre me costó armarlos porque soy de la improvisación. Miro y siento los auditorios y sobre esa base, voy armando mi propio guion sobre la marcha. Era otro estilo, totalmente diferente pero aprendí de ella la disciplina, ese orden tan cuidado, incluso su presencia escénica, que era deslumbrante. Era una luz cuando ella estaba en el escenario. Lo viví de esa manera, compartiendo con ella los escenarios.

También tuve la fortuna de estar con la mayoría de los locutores de fuste que tiene nuestro medio, de compartir no solamente la Fiesta del Poncho, también otros escenarios. Tuve la posibilidad de hacer radio y televisión. Ello generó la flexibilidad suficiente para adecuar a los tiempos actuales”, sostuvo.

Legado

Aún con tanto camino recorrido, Mariana aseguró que todavía queda mucho por andar y descubrir. A la vez, celebra que lleguen nuevas voces, de la mano de los jóvenes. “Hay que tenerse mucha paciencia e ir construyendo la voz, así como uno se construye como persona. La voz es una proyección de nosotros mismos y todo lo que somos lo vamos construyendo sobre el asiento de nuestra persona. Hay que estudiar muchísimo, tener una cultura general amplísima, ser curiosos, estar muy pendientes”, indicó.

Sobre los proyectos a futuro, aclaró que, por lo pronto, el descanso no es una opción. Me preguntan cuándo me voy a jubilar. ¡Nunca! Nunca me voy a jubilar. Si por mí fuera, si tuviera la oportunidad de seguir haciendo esto que amo, me encantaría seguir haciéndolo. Uno se va para que otros lleguen; a mí me gustaría compartir la llegada de los más jovencitos. Adoro los intercambios generacionales; a uno le permite regenerarse. Escucho a los locutores jóvenes y estoy muy pendiente de cuáles son sus miradas sobre lo que vivimos. La mayoría son profesionales que vienen con una mirada sobre la sociedad muy interesante, profunda y que apelan a este compromiso social”, expresó.

Texto: Basi Velázquez

Fotos: Ariel Pacheco

Seguí leyendo

Te Puede Interesar