miércoles 1 de abril de 2026
Nota de tapa

Luisa Pontífice: "Hace mucho tiempo espero esta oportunidad"

La joven catamarqueña es una de los dos árbitros ratificados por la Confederación Argentina de Judo para participar de un examen internacional en Calgary, Canadá, entre el 8 y 10 de septiembre próximo.

Luisa conoció el judo desde su infancia en Nueva Coneta y se interesó por el arbitraje desde muy joven. Hoy lleva 15 años de trayectoria con “el saco puesto” y necesita ayuda para llegar en septiembre a convertirse en árbitro continental: esa puerta puede permitirle una vidriera que la colocaría en la consideración por un lugar para arbitrar en un juego olímpico dentro cinco años. Además, se afianza en el arbitraje en un ambiente en el que no abundan las mujeres.

El 8, 9 y 10 de septiembre en Calgary, Canadá, se reunirán varios de los mejores judocas del mundo para participar del Campeonato Panamericano /Oceanía. En ese torneo se evaluará a 15 árbitros y sólo dos argentinos fueron seleccionados por la Confederación Argentina para ser evaluados como árbitros continentales: uno es oriundo de Chaco y la otra es Luisa, de Nueva Coneta, departamento Capayán, provincia de Catamarca.

“Vengo hace mucho tiempo en el arbitraje y esperando tener esta oportunidad. Se me dio ahora,cuando llego bien en edad y cumplo con los requisitos”, contó Luisa Pontífice, segundo Dan en judo, a Revista Express, que además busca ayuda para completar el sueño: el viaje hasta Canadá es costoso y los gastos de pasaje y alojamiento corren por su cuenta.

Aunque el torneo dura tres días, un día antes está programada una clínica de actualización de las normas y cómo se va a evaluar. Luego empieza el torneo en distintas categorías y por equipos, en las que Pontífice será evaluada como árbitro desde lo práctico, lo teórico y después con una entrevista.

Luisa llega en un buen momento porque lleva 15 años con experiencias desde el arbitraje, y para acceder a calificar para esta evaluación eran necesarios al menos tres años de antigüedad como árbitro nacional. Además, es necesario haber participado en otras competencias internacionales en las que ya hayaarbitrado. Si logra aprobar la examinación como árbitro continental, el siguiente paso es convertirse en árbitro internacional y luego tendrá la oportunidad de rendir para entrar en el roster internacional: esa es la vidriera en la que la comenzarán a evaluar para el próximo ciclo olímpico que terminará en 2028.

“Si apruebo, tengo todo el próximo año para mostrarme en las competencias que me llamen y para evaluarme. Generalmente, por continente se hace una calificación. Nos evalúan con un montón de parámetros y de ahí vamos a un ranking donde van quedando los mejores. Tuve la oportunidad el año pasado, pero además de lo económico se me complicó desde lo laboral”, lamentó.

“Además de tener toda la documentación al día, es necesario tener timing, estar aceitado con diferentes competencias para llegar al nivel. En Argentina tenemos tres torneos clave, que son los dos nacionales y el torneo Centro República. A partir de ahí, todos los fines de semana participo en los torneos que estén a mi alcance”, comentó.

Ayuda

Actualmente, Luisa está desempleada, por eso busca esponsoreos para llegar hasta Calgary. “Yo esperaba esta oportunidad y venía trabajando todos estos años para que me den la oportunidad de poder ir a rendir. Obviamente, que agradezco que me hayan elegido y voy a hacer todo para tratar de llegar”, dijo. Si bien gestiona algunas ayudas estatales, necesita otros respaldos ya que la Confederación Argentina no les brinda aportes económicos: los que llegan por el Ente Nacional de Alto Rendimiento (ENARD) están dirigidos a los atletas, y no a los árbitros. “Ser árbitro es también una pasión, y eso requiere inversión, tiempo, estudio. Creo que en cualquier disciplina la carrera del árbitro se ningunea y creo que es una parte fundamental de cualquier deporte”, opinó.

Sólo en 2022, Luisa pudo arbitrar en el Torneo Nacional, Apertura, Clausura, en los Juegos Evita, en el Torneo Centro República, en el Campeonato binacional de Colón, Entre Ríos, y en muchas otras competencias que la dejaron bien posicionada en el ranking argentino. “En Argentina hay árbitros internacionales, pero no están activos. Hasta los 45 años estás en carrera para entrar a una olimpiada, en este momento hay una chica de Santa Fe y yo tengo la posibilidad de ingresar ahora. Siento que este es mi año”, valoró.

Además de arbitrar, Luisa alterna su tiempo para dar clases en Paclín, algo que muchas veces no alcanza ni para cubrir los costos, pero lo hace por su pasión por el judo, algo que abrazó desde niña. “Yo me enteré del judo por un cartel en Nueva Coneta en el que vi la persona con el ‘judogi’. Mi mamá me llevaba pensando que era karate, me enganché, mi sensei arbitraba y a mí me encantaba conocer las reglas, estudiar los reglamentos. Después tuve la oportunidad de competir en la Capital, después en la selección de Catamarca, participé de muchos torneos. Pero siempre me gustó arbitrar, empecé a los 20 y todos me decían que estaba loca porque todo el mundo odia a los árbitros”, se ríe.

El judo siempre estuvo presente en su vida, aunque “lo dejó” momentáneamente cuando fue madre. “Después decidí volver. Mi última competencia como deportista fue en 2010, competimos por equipos en un torneo nacional en el que había muchísimo nivel, compitió Paula Paretto, por ejemplo, y ahí le puse el moñito a mi carrera y me dediqué a arbitrar. En el judo hay diferentes facetas para encarar la carrera: como atleta, si apostás a ser de élite; como entrenador, que requiere mucho perfeccionamiento; como dirigente; o como en mi caso, ser árbitro”, valoró.

“Hice muchísimas locuras por el judo, mucho tiempo mis vacaciones fueron solo para competir. Una vez tenía programado un viaje a Brasil y coincidió con un Grand Slam, y me fui a verlo y tuve la oportunidad de estar ahí. Espero tener ahora esta oportunidad”, destacó.

Texto: Peze Soria

Fotos: Gentileza Luisa Pontífice

Seguí leyendo

Te Puede Interesar