Más de un centenar de chicos son contenidos con el objetivo de desarrollar sus potenciales. Un sueño que poco a poco se convierte en realidad.
Al principio fue un sueño. Luego, se transformó en una idea. Con la lamparita encendida, se articularon los medios para que se hiciera realidad. María Ester Zani impulsó un sueño y hoy es la representante legal del Programa Esperanza. Este programa se articuló en 2019 entre el Ministerio de Desarrollo Social, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) y la Municipalidad de la Capital. “Es un programa que baja talleres gratuitos. Tenemos talleres funcionales para adultos. Se realizan en un salón de usos múltiples (SUM) comunitario. El programa trabaja para los chicos”, comentó.
Actualmente, se trabaja con 110 niños, niñas y adolescentes de entre cinco y 18 años. Así surgió la necesidad de trabajar por todas las familias atravesadas por distintas situaciones para darles todas las herramientas para desarrollar el potencial de los chicos.
“Poco a poco se creó un merendero, a pulmón. Ahora tenemos ayuda ministerial. Se les da desayuno y merienda. Ahora contamos con padrinos y madrinas y se está creando un comedor infantil”, detalló.
Al trabajar esta problemática social desde una perspectiva integral, se llevó a abordar la nutrición de los chicos. No sólo se los ayuda en su educación sino también en su desarrollo. El trabajo se realiza en el barrio San Antonio Sur. El SUM se llama El Playón. Se trata de un espacio de 400 metros. El predio cuenta con una cancha; son tres plazas en una. A fin de lograr estos objetivos, la idea es crear un club de fútbol.
“El objetivo del programa siempre fue trabajar por la igualdad de oportunidades en la comunidad, para niños, niñas y adolescentes. De a poco, se fueron acercando las personas adultas mayores y padres. Ahora estamos trabajando fuertemente en la feria de emprendedores”, contó.
El programa tiene como norte la educación; es considerada como una herramienta esencial. Con este norte y el actual panorama de la situación de los chicos, a dos años como plazo, la meta es crear el primer club deportivo de fútbol.
Los padrinos y madrinas son pilares fundamentales. Su ayuda suma muchísimo. “Queremos que sea una herramienta para hacer deportes, cultura. Queremos tener un club en el que los chicos puedan tener todo ahí, totalmente gratis, que tenga todo para trabajar. Tenemos un predio hermoso”, expresó.
Con el comedor, la idea es poder dar a los chicos el almuerzo diario. Hay chicos que están dentro del programa y se los quiere fortalecer con el almuerzo. “Les damos el desayuno y la merienda. Los tenemos todo el día, de 8 a 22. Necesitamos esa ayuda de todos los padrinos. Estamos en plena formación del comedor infantil comunitario. Hay una idea, a futuro, para crear un club y que los chicos tengan un punto de referencia cultural, deportivo y educativo, donde pasar sus horas de ocio”, sostuvo.
“Sin Techo”
En esta vorágine de trabajar por los chicos y de cómo se fueron dando las cosas, surgió la Feria de Emprendedores Sin Techo. Así, los feriantes se reunieron para tener su espacio una vez a la semana, en la plaza. “Ellos se acercaron y nos ayudaron a armar una feria. Surge de la gente que se acercó, los papás, las mamás, los abuelos y la comunidad. La idea era recuperar ese espacio donde hubo una feria, con comidas típicas. Ahora, como el programa está trabajando muy fuertemente, inauguramos un patio matero y surge la necesidad de hacer una feria semanal. La comunidad se acercó bastante. Es algo poco visto en Catamarca”, detalló.
En este sueño, también colaboran los padrinos. Así, se consolida semana a semana esta feria. “Es un punto de referencia, como un paseo de artesanos, vendedores y productores. Algunas personas tienen fincas y quieren vender aceitunas y productos muy interesantes”, aseguró.
Texto: Basi Velázquez
Fotos: Gentileza
Actividades
Un grupo de 110 niños, niñas y adolescentes, de entre cinco a 18 años, realizan varias actividades: apoyo escolar, taekwondo, guitarra, música y canto, fútbol, zumba mixta, funcional para adulto, reciclado, brico kids y taller artístico escolar inclusivo. Las clases se dictan entre las 8 y las 22.
Además, cuentan con talleres de oficio de albañilería y computación para 30 adultos y funciona como sede del Plan FINES.