"Estoy más preparado que nunca, en septiembre quiero estar en laUFC"
Luego de una temporada en la Ultimate Warrrior Challenge de México (UWC), el luchador catamarqueño se siente en un momento apto para dar la talla en las grandes ligas de las artes marciales mixtas. "Este año quiero estar en la UFC. A partir de ahí todo es ganancia", le contó a Revista Express.
Antonio Gordillo, ‘Tony’, tiene 29 años y es oriundo de Collagasta, Fray Mamerto Esquiú, y en Catamarca ya es un nombre conocido para quienes gustan de las peleas en el octágono. Los últimos meses los pasó entrenando duro y luchando en Tijuana, México, y volvió a la provincia para pasar un tiempo con su familia y amigos, pero con un solo objetivo en mente: terminar el 2023 con un contrato en la empresa de UFC.
“Soy de un pueblo que no tiene ningún polideportivo y tiene un atleta de élite a nivel mundial entrenando en México, eso me llena de orgullo. Nunca me gustaron los deportes grupales, siempre fui de los deportes individuales porque sé que si gano es por mérito mío y si pierdo también es mi culpa”, cuenta Gordillo, que se inició en actividades como el lanzamiento de jabalina, hasta que conoció el Taekwondo en la niñez y lo practicó hasta que se desencantó.
“Llegué hasta la cinta azul y cuando terminé la secundaria sentía que ya no me llenaba de la misma manera, no me daba esa cuota de adrenalina que sentía al pelear. Así conocí un gimnasio de artes marciales mixtas a los 18 y a los 19 tuve mi primera pelea profesional. Debuté peleando como profesional, no tengo peleas amateur”, recordó. Aquella primera experiencia fue contra un luchador con más trayectoria y fue con empate.
Allí, asegura, su cabeza hizo un ‘clic’. “Me dije a mi mismo: ‘Si sinceramente quiero ser un peleador, esto no me puede pasar. Soy el primero en llegar al gimnasio y el último en irme’. Así comencé a entrenarme más”, dijo. Tony por entonces representaba al Top Fighting Team, hasta que lo dejó en 2016.
Desde su debut, pasaron cientos de peleas en la región, en Córdoba y hasta en el mítico Luna Park, donde se enfrentó a un exUFC Tim Ruberg, quien le ganó por puntos. “En ese momento no tenía el entrenamiento que tengo hoy, porque sé que ahora eso no me pasaría”, analiza.
Cuando Tony comenzó en las artes marciales mixtas (MMA) aprendió a boxear, aprendió kickboxing, a defender patadas y hacer derribos, a hacer sumisiones y a defenderlas. “Creo que es el deporte más completo porque te exige aprender de todo. Ahora incorporé Judo y Jiu Jitsu. Muchos creen que soy ‘fajador’, pero hoy cuando veo una pierna sé que esa pierna es mía”, dijo.
Desde aquella pelea en el Luna Park siguió un período de entrenamientos en Córdoba, con algunas peleas en el país hasta que llegaron contactos que lo llevaron a pelear a los Emiratos Árabes y la India. En el medio, la pandemia le frustró una pelea en Alemania contra el exUFC Rousimar "Toquinho" Palhares.
¿Cuál es el objetivo?
“Yo quiero hacer historia. No se gana mucha plata en esto. Yo estoy bien porque estoy patrocinado, pero muchos no entienden que para esto tenés que ser un ‘showman’, vestirte bien, oler bien, moverte bien. Yo estoy peleando por prestigio. La plata va a ser un efecto secundario que va a llegar cuando llegue a la UFC o a otra franquicia, pero yo peleo por un legado. Mi sueño es tener mi nombre en la UFC y espero que en septiembre de 2023 lo pueda cumplir. Llegar a la élite de la élite no es para cualquiera”, contó Gordillo.
Para ello, se preparó durante los últimos 10 meses en Tijuana, donde formó parte del campamento del Entram Gym junto a atletas de primer nivel como el ecuatoriano de la UFC Michael Morales. “Volví muy feliz porque no me guardé nada. Fueron meses de mucho aprendizaje y crecimiento, aproveché cada minuto en el gimnasio, buscando mejorar en todas las áreas: física, técnica de lucha, stricking, jiujitsu, pero además en lo personal. También pudimos tratar con patrocinadores y aprender mucho de ellos que llevan mucho tiempo en este negocio de las peleas, tomando cada consejo y cada palabra de apoyo porque en cada acción me demuestran cuánto confían en mí y eso es maravilloso”, valoró.
Con un importante récord de 15-5, patrocinado por la agencia Iridium Sports, Tony viene de derrotar a Jesús Wong (México) en las peleas estelares del UWC, que se televisó por el UFC Fight Pass. Cuando regrese a México lo espera una pelea por cinturón de la UWC en las 205 libras (93 kilos). “Tengo en la mente ganar ese cinturón, porque después tendré una pelea más para defenderlo y ahí se abrirá la puerta a la UFC”, se arengó. Las posibilidades son entrando por un reemplazo de último momento en una cartelera, o bien firmando el contrato con la franquicia. De allí la importancia de su vínculo con la agencia Iridium, que tiene una gran cantidad de atletas dentro de la máxima categoría de las MMA.
“Muchos peleadores reniegan de los representantes porque piden el 20%. Pero sí, está perfecto. Se lo merecen porque son quienes te buscan las peleas, hacen los contactos. Yo prefiero tener el 80% de algo antes que el 100% de nada”, evaluó.
¿Cómo entrena pensando en la UFC?
Un día normal arranca a las 7 am. “Me levanto temprano para comer mi huevo revuelto, tomar mi café y mi proteína y para darle tiempo al cuerpo que absorba todo, al menos dos horas. A las 9 arranco con mi primer turno de posiciones de lucha, un entrenamiento suave y a las 10 arranca mi turno fuerte de lucha o de kickboxing. Después, dependiendo de si estoy en régimen o no, puedo comer 250 o 300 gramos de pollo por mi contextura física acompañado con arroz o con verdura; o 150- 200 gramos de pollo, con poca agua y sin sal. Luego alguna fruta”, detalló.
Por la tarde, un segundo entrenamiento de lucha entre las 17 y 19 horas, más proteínas y frutas para merendar. “Por lo general espero una hora y como a las 20 o 21 sumo otra hora de pesas en el gimnasio. Soy uno de los pocos atletas que disfruta entrenar con pesas”, contó.