Los Roses (The Roses, Estados Unidos/2025). Dirección: Jay Roach. Elenco: Olivia Colman, Benedict Cumberbatch, Andy Samberg, Kate McKinnon, Allison Janney, Belinda Bromilow, Ncuti Gatwa, Sunita Mani, Zoë Chao y Jamie Demetriou. Duración: 105 minutos. Apta para mayores de 16 años.
Con películas como Austin Powers (1997), Austin Powers, casi un agente secreto (1999), La familia de mi novia (2000) y Los Fockers: La familia de mi esposo (2004), Jay Roach se consolidó como uno de esos profesionales capaces de hacer sobre todo comedias populares y eficaces: jamás podría ser definido como un autor y de hecho casi siempre trabaja sobre materiales ajenos y no le hace asco a secuelas ni remakes, pero suele estar a la altura de las exigencias.
Y en ese contexto se ubica esta actualización, 36 años más tarde, de La guerra de los Roses, aquella despiadada sátira sobre el matrimonio basada en la novela publicada en 1981 por Warren Adler. Y Roach hace lo que sabe (y le piden): que construya un ambiente, un contexto y un mecanismo narrativo para que se luzcan las dos estrellas de turno: Olivia Colman y Benedict Cumberbatch.
Todo comienza con una sesión de terapia de pareja en la que queda claro (para la psicóloga también) que el matrimonio entre Ivy y Theo Rose no es precisamente un dechado de armonía y buenos modales. Y, a partir de ese punto de partida, nos remontaremos hacia el idílico inicio de la relación en la universidad, los promisorios años de una pareja en apariencia perfecta, con hijos encantadores, y un punto de inflexión en el que aquella historia de amor se convierte en otra de odios y se desata una involución sin límites que los llevará a crecientes duelos marcados por el revanchismo y la crueldad.
Ivy siempre ha tenido talento para cocinar, pero nunca ha podido desarrollarlo en el terreno comercial. Theo es un exitoso arquitecto, hasta que... una de sus más ambiciosas obras, un museo náutico en San Francisco, se derrumba, el video se viraliza y su carrera queda en el olvido. Con el dinero de Theo, Ivy abre un restaurante de mariscos con vista al mar que se convertirá en todo un suceso. Luego, una vez caído en desgracia, Ivy podrá diseñar y construir la casa de sus sueños con los aportes de Ivy. Lo que podría haber sido un generoso intercambio de recursos en momentos en que uno pasa por un mejor presente profesional que el otro se convierte en un festival de celos, envidias, resentimientos y competencias implacables.
Más allá de los picos macabros que, de a ratos, irrumpen en la propuesta, Los Roses nunca pierde su tono ligero y hasta simpático y lúdico, incluso cuando sus dos antihéroes son capaces de cometer las peores de las afrentas (el uso de la canción Happy Together, de The Turtles, al inicio y al final sirve como contrapunto irónico). El tono es tan farsesco y exagerado, con tantos guiños cómicos hacia el espectador, que resulta imposible que la ubiquemos dentro del tan mentado y denostado cine de la crueldad. Sí, Ivy y The pueden por momentos parecer (ser) verdaderos monstruos, pero en el fondo también tienen algo magnético e irresistible. El morbo y el humor negro se combinan, por lo tanto, para que podamos disfrutar incluso de las peores maldades de este mundo.