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Ernesto Acuña: "Estoy trabajando en el último Mundial de Messi y eso me hace feliz"

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9 de enero de 2022 - 02:10

El 21 de noviembre comenzará en Qatar la Copa del Mundo y un catamarqueño trabaja en la organización. ¿Cómo se prepara un mega-evento de esas características? Ernesto Acuña, ‘Tito’, lo cuenta desde adentro: “Es un sueño”.

Mientras en Argentina nos consume la ansiedad (y probablemente la tristeza) por ver a Lionel Messi jugar su último Mundial a fin de año, hay quienes trabajan contrarreloj para ultimar cada detalle. Es el caso de Tito, un joven catamarqueño que desde agosto del año pasado trabaja en la organización de la Copa del Mundo de Qatar.

Tito tiene 30 años, es arquitecto, nació en esta Capital y se recibió en la Universidad Nacional de Córdoba, y ya cuenta con experiencia en la organización de eventos masivos. En Qatar cumple una función importante para garantizar el trabajo óptimo de las transmisiones en directo.

“Todo el mundo piensa que sos el que hace los estadios, pero mi tarea no es esa. Formamos un equipo que se encarga de todas las instalaciones temporarias, porque atrás de lo que se ve en televisión se necesita un montón de estructura para poder transmitir en vivo. Para que se entienda: a un partido del Mundial entran 80.000 personas, en las inmediaciones del estadio tenés miles y miles de personas, y para eso necesitás que el lugar esté preparado para recibir a toda esa gente. Hay que preparar baños, oficinas de objetos perdidos, oficinas de información, y nuestra tarea es llevarles energía, conexión a internet, agua y todos estos servicios que se preparan para el evento, pero después se desmontan”, explicó a Revista Express.

“Es mucho más fácil explicarlo en un Juego Olímpico”, dice. “Ahí estás en el medio de la nada y de pronto tenés que adaptar una carpa con aire acondicionado para los atletas, y al mismo tiempo transmitir esa competencia para el mundo. Eso hacemos: transformamos los lugares para que sean capaces de transmitir a todo el mundo la competencia. Dentro de ese equipo mi tarea es dar soluciones para cableados, estructuras, y todo lo que sea necesario para que todo el cableado no esté al alcance del público”, remarcó.

Hoy está en Doha, Qatar, pero Tito ya tuvo otras experiencias en competencias deportivas convocantes. En 2017 empezó a trabajar para la organización de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se hicieron en Buenos Aires en 2018. “Eso fue un antes y después, una experiencia muy linda que me volvió loco. A partir de ahí supe que eso era lo que me gustaba y me mentalicé con que quería seguir trabajando en eso. Enseguida venían los Panamericanos de Lima 2019, me empecé a mover para llegar y aunque me costó mucho pude ir. Y así se fueron abriendo las puertas”, contó en relación con su segunda experiencia.

Después de Lima 2019 llegó la pandemia, que complicó a millones de personas y miles de eventos en todo el mundo. Sin embargo, para mediados de 2021 surgió la posibilidad de trabajar en Qatar, gracias a los vínculos generados en sus experiencias de 2018 y 2019.

La experiencia

Tito es fanático de Boca, y reconoce que como a cualquier fanático del fútbol, estar en Qatar “es un sueño”. “Es el último Mundial de Messi y yo estoy trabajando para que todo salga bien, lo pienso y me hace muy feliz. Igualmente no es solo eso, sino que en este tipo de eventos se vive un espíritu muy lindo, uno convive con exdeportistas, campeones de distintas disciplinas que se dedican a mejorar estos eventos, y es todo muy enriquecedor”, contó.

“Acá la gente está muy fanatizada por el fútbol, pero en general son muy fanáticos del deporte. Eso, por ejemplo, puso de moda el pádel. Hay muchos argentinos y españoles jugando y enseñando pádel, no solamente acá sino en todos los Emiratos Árabes. Pero hablando particularmente del fútbol, no me deja de sorprender la influencia de Maradona. Creo que solamente en los más jóvenes se puede escuchar más hablar de Messi, pero si decís que sos argentino te mencionan a Diego. Vas a los mercados y te encontrás algunas camisetas de Argentina, también de los equipos grandes de Europa, pero hay camisetas de Boca en todos lados”, remarcó.

Pero no es solo fútbol y pádel, sino que Qatar tiene mucha influencia de colonias inglesas y hay mucha presencia de India y Bangladesh, por lo que “es normal ver a la gente en las plazas jugando al criquet”. “Hasta diría que es más común ver gente jugando al criquet que jugando al fútbol”, dijo sorprendido.

“Qatar es una ciudad proyectada a 2030, hay una infraestructura que es impactante, y está todo preparado no solo para recibir el Mundial, sino pensando en el futuro. Para nosotros eso no es algo habitual. Por supuesto los estadios son impactantes, adentro del campo de juego la temperatura para jugar es agradable, es impresionante y los diseños son imponentes y muy lindos”, comentó.

¿Cómo es estar en Qatar?

Si bien contó que a la hora de encarar este proyecto se preparó y al comienzo las diferencias culturales no fueron tan grandes, Tito no deja de sorprenderse por la fuerte influencia de los países asiáticos. “Doha es una ciudad muy cosmopolita. Solo la población india dentro de Doha supera la de los qatarís, hay muchos más inmigrantes que locales. Es impresionante la influencia de países especialmente de Asia, tienen una presencia muy importante y más allá de que es un país árabe, esa presencia de culturas tan distintas a las argentinas hace que el impacto sea fuerte, con lo bueno y lo malo, es muy interesante: desde lo gastronómico y lo cultural”, explicó.

El idioma es “un poco complicado al comienzo”, porque se habla inglés casi como una segunda lengua no oficial, pero cada persona tiene su acento; pero algo que no deja de sorprender a Tito son los rezos. “Por ahí estás trabajando y ves que para rezar a las mezquitas a las 4 am, 11 am, 12.30 pm, 16.30 y 18.30 todos los días. Los viernes es el día sagrado, todos van a rezar y la ciudad se para por completo, deja de funcionar el metro hasta las 14 y no abren los lugares gastronómicos. Todavía me queda por vivir el Ramadán (es el mes sagrado para el Islam, que este año será entre el 1º hasta el 30 de abril), y en esa época sé que durante el día va a estar todo cerrado y trabajan de noche, así que va a ser toda una experiencia vivir en una ciudad paralizada”, proyectó.

¿En qué hay que pensar a la hora de ir?

El Mundial será entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre, en lo que será el final del otoño en Qatar. Si están pensando en viajar, hay que contemplar los costos de viaje que son los más complicados. “Creo que lo más caro en esta historia son los pasajes. Para nuestra economía es difícil de acceder, pero acá te las podés ingeniar y comer bastante barato. El principal problema en Qatar es que por el mismo producto hay una amplitud de precios muy grande. Después en cuestiones de hospedaje es bueno saber que Qatar es una ciudad hiper conectada, así que es fácil ir y volver a Bahréin, Estambul”, explicó.

“Si tengo que decir algo que me costó realmente es el calor, y eso que todavía no me tocó vivir la parte más fuerte. Llegué en el final del verano, el 31 de agosto, y teníamos 47º a las 3 AM. Ahora el tiempo cambió, y de noche podés tener 15º. Lo peor del calor es entre mayo y agosto. El mundial es en diciembre, y el clima es como el otoño de Catamarca: de noche por ahí necesitás un buzo. De máxima podés tener 27º, con noches frescas, y hay que pensar que por una cuestión cultural se usan pantalones largos. También es fundamental usar anteojos oscuros porque el sol es muy fuerte y molesta, pero especialmente porque puede haber tormentas de arena y es bueno protegerse los ojos”, comentó.

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