sábado 29 de noviembre de 2025
Habib Delfino Ahumada

El pichiciego: tras las huellas de un mamífero invisible

Un biólogo catamarqueño integra un equipo que estudia al armadillo más pequeño del mundo, una especie endémica de Argentina. Tras superar el desfinanciamiento estatal, una beca internacional les permite expandir el proyecto desde La Pampa hacia Catamarca.

Habib Delfino Ahumada es un biólogo catamarqueño de 29 años que desde 2014 vive en La Plata, donde forma parte de un equipo de investigación dedicado a estudiar una especie casi desconocida: el pichiciego.

El proyecto comenzó en 2010, pero la falta de financiación obligó a suspender las exploraciones. Durante años, el equipo logró sostenerse gracias a su inclusión en los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), dependientes de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. Sin embargo, con el cambio de gobierno en 2023, las investigaciones tuvieron que detenerse abruptamente por el desfinanciamiento.

"A nosotros nos lo adjudicaron en 2020. En 2022 lo empezaron a ejecutar y en 2024, con el cambio de gobierno, cortaron todos los financiamientos y nos dejaron sin poder seguir investigando", relata Habib. La frustración fue inmensa: era dinero ya adjudicado al proyecto que les quitaron. "Hay una parte muy fuerte en el plan que presenté, que son justamente los análisis genéticos, que son muy caros, imposibles de costearlos uno mismo".

Ante este panorama, el equipo analizó alternativas y decidió presentar el proyecto en la Fundación Rufford, una organización inglesa que financia proyectos de conservación con influencia real en la protección de especies. El 17 de octubre, Habib recibió la gran noticia: habían obtenido la beca. Ese financiamiento les permitirá retomar el trabajo de campo y continuar desentrañando los misterios de este pequeño animal.

Revista Express dialogó con Habib, quien está instalado en "la ciudad de las diagonales" desde que comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, donde se graduó como licenciado en Biología. Aunque el proyecto ya existía cuando ingresó a la carrera, comenzó a participar activamente en septiembre de 2018.

Un mamífero esquivo

La elección del pichiciego como objeto de estudio no fue casual. Durante un relevamiento de mamíferos en la provincia de La Pampa, esta especie resultó ser la única de la lista que no pudieron detectar con los métodos tradicionales.

"Usualmente hay metodologías de muestreo para detectar distintos tipos de mamíferos: trampas cámara, trampas Sherman para capturar micromamíferos y marsupiales, entrevistas con la gente y recorridos sistemáticos", explica Habib. A medida que el proyecto avanzaba, fueron detectando todos los mamíferos listados en la provincia, excepto uno: el pichiciego. Ese vacío los llevó a preguntarse cuál era el mejor enfoque para estudiarlo y comprenderlo.

El pichiciego es pariente del quirquincho y el más pequeño de la familia de los armadillos, con apenas 14 centímetros de longitud. Habita en zonas de llanuras arenosas con arbustos y pastizales secos del centro-oeste y norte del país. Es una especie endémica, es decir, sólo se la encuentra en Argentina.

Su característica más notable son sus "hábitos fosoriales": excava y vive bajo tierra gran parte de su vida, lo que lo hace extremadamente difícil de observar. Ante esta particularidad, los métodos tradicionales resultaban ineficaces, por lo que el equipo decidió implementar herramientas de Ciencia Ciudadana, involucrando a la comunidad en la investigación.

La travesía pampeana

Con una caja llena de folletos y calcomanías, emprendieron rumbo a La Pampa. Cada estación de servicio se convirtió en una parada estratégica para dejar su marca: pequeñas estampas del pichiciego. La travesía los llevó a recorrer una provincia de horizontes infinitos y población dispersa. En cada tranquera -esas que custodian los caminos rurales y anuncian el nombre del establecimiento sobre viejos discos de arado- pegaban calcomanías con una foto del animal y la pregunta: "¿Lo viste alguna vez? Ayúdanos a conocerlo".

Entre charlas en escuelas y entrevistas en bibliotecas de pueblo, fueron tejiendo una red de voces. Los testimonios se mezclaban con anécdotas: algunos juraban haberlo visto de noche, escapando entre las raíces.

"Había gente que vivió toda su vida en el campo, personas de 70 o 75 años que sólo lo vieron dos veces en su vida", cuenta Habib, destacando la riqueza de estos intercambios. Para amplificar el alcance, crearon la cuenta de Instagram @pichiciego_pampa, donde difunden sus actividades.

Cada vez que aparece un ejemplar, la comunidad los contacta por diferentes vías. Les pasan ubicación, horario y, si encuentran animales vivos, les piden fotos o videos. Cuando los encuentran muertos -generalmente atacados por animales domésticos, sus principales enemigos - solicitan que los conserven en alcohol o en un freezer. Estas muestras son fundamentales para analizar tejidos y comprender la dinámica poblacional de la especie.

Ciencia con datos concretos

A partir de muestras de ADN pueden estimar la cantidad de individuos que existen y cómo son sus relaciones parentales. Sobre esta especie hay datos insuficientes, lo que significa que no existe evidencia científica concreta sobre su estado poblacional.

"La idea de todos estos análisis genéticos es justamente poder saber un poco más, con datos concretos, cómo está la población de la especie. Todo eso está en proceso", explica el biólogo.

Expandiendo fronteras: rumbo a Catamarca

El éxito de la metodología de Ciencia Ciudadana en La Pampa abrió nuevas posibilidades para el proyecto. El siguiente paso es llevar esta experiencia a Catamarca, con un doble propósito: dar a conocer al pichiciego y posicionarlo como parte de la fauna nativa local.

Desde 2024, Delfino viene trabajando en forma articulada con Valeria Marcolli de la Dirección de Recursos Forestales, Suelos y Biodiversidad, lo que ha fortalecido las bases para expandir el proyecto hacia territorio catamarqueño.

"Es un animal que no mucha gente conoce. La idea es instaurarlo como parte de lo que es nuestra fauna propia, porque es endémico de nuestro país", explica Habib. El equipo parte de un lema fundamental: hay que conocer para poder conservar. "Si no conocemos, no se puede conservar lo que desconocemos", reflexiona el biólogo.

La estrategia en Catamarca incluye talleres y charlas en escuelas de las zonas donde se distribuye el animal: Recreo, San Martín (Capayán), e incluso el Valle Central hasta la zona de El Pantanillo. Hacia el oeste, el pichiciego también habita en las inmediaciones del Salar de Pipanaco.

Replicar los análisis genéticos y el modelo de colaboración comunitaria permitirá al equipo ampliar el conocimiento sobre la distribución y el estado poblacional del pichiciego en diferentes regiones del país, construyendo una visión más completa de esta especie que sigue guardando tantos secretos bajo tierra.

Texto: Pablo Vera

Fotos: Gentileza Habib Delfino Ahumada

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