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EL DESEO DE SER MAMÁ

"El derecho a dar vida"

Una mujer contó su lucha para superar obstáculos burocráticos para cumplir su sueño de ser madre. Su historia es la de otras mujeres que solo encuentran trabas.

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29 de mayo de 2022 - 01:00

Tener un hijo y cuidar la niñez, ver crecer a esa criatura y acompañar cada uno de sus pasos es el deseo más profundo de muchas mujeres. Sin embargo, a veces, la cigüeña no llega y, en otras ocasiones, no la ayudan a llegar. Es entonces cuando comienza una lucha contra la burocracia y los prejuicios ajenos. Vanesa Figueroa es una mujer de 35 años que se animó a contar a Revista Express su historia. Para ella se trata de un sueño, aunque cada vez lo ve más lejano para que se haga realidad. “No debería ser así. Mi gran anhelo en la vida siempre fue ser madre pero cuando ya me di cuenta de que los años habían pasado, no podía volver atrás. Ojalá hubiera sabido antes que las posibilidades de ser madre disminuyen con la edad porque el tiempo corre”, se lamentó.

Vanesa siempre se dedicó a los estudios y a trabajar. Llegó a hacerlo hasta en tres turnos, trabajando en el cuidado de niños, adolescentes y de adultos. Su problema, según contó, comenzó cuando por fin se decidió a cumplir su gran proyecto –lejos de cosificarlo-. “Mi sueño, mi anhelo es ser mamá. Las condiciones estaban dadas ya que el trabajo así lo permitía. Comencé con los estudios con un prestigioso médico especialista en fertilidad, un excelente profesional”, recordó.

De esta manera, comenzó un camino con estudios de todo tipo, invasivos y no invasivos. Por entonces, la pandemia de COVID-19 se encontraba en la cresta de la segunda ola.

“El resultado de un estudio específico indicaba que una de mis trompas de Falopio estaba adherida a la pared abdominal. Con un estudio especial que se suele usar también para las cirugías de vesícula, lograron el objetivo planteado. La recuperación fue rápida y ahora sí llegaba lo que creía que sería lo más fácil: la autorización por parte de la obra social. Hasta el momento no había tenido problemas con la mencionada obra social ya que hacía bastante tiempo la tenía. Debía hacerme un tratamiento de fertilidad llamado inseminación artificial intrauterina. Retiro con felicidad el presupuesto de mi médico. Más feliz me puso cuando me dijo que mi tratamiento sería de muy baja complejidad porque hasta en el consultorio se podía llevar a cabo”, detalló.

Las luchas

Con carpeta en mano, Vanesa fue con todo el presupuesto y las drogas que iban a usar para este tratamiento de fertilidad. Algunas de las pocas personas que conocían sobre su proyecto de vida habían realizado algunos comentarios sobre su decisión de ser madre soltera. “No se me había dado la posibilidad de tener una pareja estable pero eso no impedía el sueño de querer ser madre. Escuché comentarios como ‘acostate con cualquiera, te saldrá menos que el tratamiento’ o los de típicos conservadores: ‘tu hijo o hija no tendrá padre y es feo porque después lo necesitan’. He visto madres solteras dejar todo por sus hijos y ser felices. Esas frases no cayeron nada bien a nivel emocional. En ningún momento dije que no quería un padre pero las situaciones de la vida no me permitieron que esto pasara”, contó.

Cuando Vanesa dejó la carpeta con el presupuesto, fue bien atendida en la obra social. Le informaron que pronto le darían una respuesta. Ella sabía que esa respuesta a veces tarda un poco más y otras veces un poco menos; todo depende. A las dos semanas, consultó cómo iba el trámite. Al menos, quería saber si ya había algún número de expediente. “Una de las personas que trabaja allí -no doy identidades porque no quiero perjudicar su trabajo pero la obra social si la nombraré y es OSFATUN- me respondió, en confianza, que estos tratamientos de fertilidad no se estaban autorizando, que la Ley no me contemplaba porque eso era para mujeres con pareja y yo no entraba en ese grupo”, recordó.

Con esta respuesta, Vanesa comenzó a buscar por internet información sobre la Ley de Fertilidad Asistida. En ningún lado decía que no podía acceder. “Mi doctor siempre me dijo ‘la ley se hizo para que se cumpla’ y no sos el primer caso en que la obra social hace esto. Pasa hasta en las obras sociales más caras. Una amiga ya había tenido otros tratamientos y no se dejó vencer; intentó buscar otra oportunidad. Sin embargo OSEP tuvo su expediente en un cajón por tres meses. Luego decidió buscar otra obra social para intentar hacerlo por medio de ésta. Aún espera una respuesta final. Hablé con conocidos que trabajan en obras sociales como OSDE y otras más caras también me dijeron ‘mirá, no estamos aprobando estos tratamientos”, indicó.

Cuesta arriba

En este sentido, le explicaron que a las obras sociales no les conviene cubrir tratamientos de fertilidad porque “pierden plata”. Vanesa detalló que siellos se aseguraran que en elprimero de los intentos se concreta el embarazo, estarían satisfechos. Sin embargo, como existe la posibilidad de que no se dé, saben que se intentará otra vez. “Te empezarán a poner cada vez más trabas porque no quieren perder plata. Lo primero que me recomendaron luego de llevar la carpeta con mi expediente a la obra social y de recibir esa respuesta fue que me acercara a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) para presentar un recurso de amparo”, contó.

Cuando Vanesa se comunicó con la delegación central de Catamarca y expresó que si no obtenía una respuesta pronto, presentaría un recurso de amparo. Este organismo concretó una reunión con el auditor de la obra social. En la conversación, Vanesa escuchólas alternativas que le daban. Proponían cubrir los estudios anteriores y posteriores, pero no el tratamiento en sí.

“Le mando los mensajes a mi médico y me respondió que yo ya tenía los estudios, que lo que necesitaba era que me cubran el tratamiento y las drogas que son más caras que el tratamiento. La obra social no quería cubrirme eso. Me habían dado tantas vueltas que no entendía nada. Me había cansado de denunciar en la central de la obra social en Buenos Aires. Los llamé muchas veces. En una ocasión, me dice una chica que la carpeta la tenía una auditora, que había retornado al trabajo pero que iba a ser la primera en ver. Nunca hubo una respuesta. Los denuncié a través de todos los teléfonos que publicaban. Les dije que no iba a parar hasta que me dieran una respuesta por sí o por no y porqué no. Mandé mail y los reenviaron a la sucursal Catamarca. Siles estaba contando la situación que estaba pasando, ¿con qué necesidad reenvían el mail? Acá no me resolvían nada”, cuestionó.

Cansada, Vanesa decidió pagar el tratamiento por su cuenta. Pensó que algún día volverían todas las lágrimas derramadas por cada “no” que recibía. Al abrir la carpeta, vio que pedían esas drogas, que eran carísimas y debían traerlas de Córdoba. A esta altura, Vanesa se encontraba muy estresada por toda esta situación y, más aún, por rogar una respuesta favorable. Aún así, con entereza, se comunicó con su médico y le dijo que seguía dispuesta para realizar el tratamiento. Sin embargo, tras tanto desgaste físico y, por sobre todo, emocional, sentía que debía dedicarse dos meses para ella, para descansar y recuperar fuerzas. El doctor estuvo de acuerdo y, a la vez,le dijo que era lo más conveniente porque podría afectar al tratamiento la situación de estrés y presión por la que estaba pasando.

“Le pido al médico auditor que ya que me sentía obligada a pagar mi tratamiento de mi propio bolsillo, podría gestionarme un descuento en las drogas que me pedía para dar inicio al procedimiento. Su respuesta fue ‘sí, creo que puedo hacerte un descuento’. Claro, él tiene toda la posibilidad de conseguir las drogas pero el ‘creo’ lo tomé como una burla. Aún hoy sigo esperando que se comunique conmigo. Al final, lo que creí que sería un trámite fácil porque la Ley está vigente, terminó siendo un camino bastante duro, repleto de frustraciones. Tengo miedo de que tomen represalias contra mí por exponer algo que nunca se debería haber conocido. Esto debía quedar bajo llave para ellos, para que otras mujeres que estén en la misma situación que yo no hagan ruido. Están quitándonos un derecho: el derecho a dar vida”, expresó.

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