La entidad que nuclea a entes periodísticos distinguió a profesionales en distintas categorías. El Ancasti fue reconocido en la Categoría Abogacía Argentina.
Basi Velázquez
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), una vez más, reconoció a los periodistas del país, en un certamen organizado desde hace 34 años que reconoce la excelencia profesional de los periodistas, reporteros gráficos, dibujantes, editores y diseñadores de medios impresos y digitales del país. Días pasados, se entregaron los Premios ADEPA al Periodismo, que esta institución nacional fue creada en 1962, que actualmente agrupa a 180 empresas periodísticas de todo el país, editoras de diarios, periódicos, revistas y sitios web. Los trabajos premiados y reconocidos fueron evaluados por un grupo de 74 jurados.
La ceremonia –bajo la conducción de la periodista Débora Plager- se efectuó en el Auditorio Monseñor Derisi, de la Universidad Católica Argentina, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). En esta edición participaron 851 profesionales de prensa, con un total de 1.374 trabajos divididos en 24 categorías. Este año, además, se agregaron dos categorías especiales, referidas a la cobertura informativa de la guerra en Ucrania y a la cobertura periodística del Mundial Qatar 2022. Diario El Ancasti obtuvo, por segunda vez, el primer premio en la Categoría Abogacía Argentina; la periodista Basi Velázquez postuló con su nota Penal para las Mujeres. En 2015, la periodista había obtenido el primer lugar, en la misma categoría, con una nota sobre el Régimen Penal Juvenil.
El presidente de la Comisión de Premios de ADEPA, José Claudio Escribano, estuvo a cargo de la apertura del acto. Destacó que en las piezas periodísticas premiadas “la sociedad ve reflejada cuanta manifestación haya del conocimiento humano y de los albures de la naturaleza, que hace posible la vida”. “No hay tema que resulte ajeno al interés periodístico. Se verifica en los 1.374 trabajos presentados este año por 850 colegas, jóvenes unos, más veteranos otros, a premios que denotan la capacidad de convocatoria y prestigio de esta vieja asociación nacional de medios impresos y digitales. Nos han honrado”, agregó.
"Abogado es el que habla por otro. Los periodistas somos el medio para aquellos que no tienen voz. Somos el nexo entre los que tienen un problema y quienes pueden dar una solución. La nota con la que postulé refiere sobre las oportunidades: que las oportunidades sean para todos, sin prejuicios para nadie", expresó la periodista al momento de recibir el lauro.
Penal para las mujeres, la nota ganadora
“Abogacía Argentina” es la única categoría de los Premios ADEPA en la que pueden participar profesionales de la Abogacía. La periodista de Diario El Ancasti presentó la nota “Penal para las mujeres”, publicada en abril último.
Con el reciente nombramiento de la fiscal de Instrucción Gabriela De Marcos, “el cupo” femenino en esa repartición del Fuero Penal cubre un tercio. Con este nuevo nombramiento, de nueve Fiscalías de Instrucción de la Primera Circunscripción Judicial, actualmente tres están encabezadas por mujeres. Todo un récord. Junto con ella se encuentran las fiscales Yésica Miranda y Antonella Kranevitter.
Es un gran avance que voltea ciertos mitos en relación con que el Fuero Penal “es para hombres”. Que las mujeres puedan llegar a ocupar estos cargos por su capacidad pone en evidencia no sólo la necesidad de que haya equidad sino también oportunidades. Demostrado quedó que en este Fuero la idoneidad y la experiencia son requisitos claves, que se alcanzan con el recorrido de una carrera judicial. En el Fuero Penal las demandas son constantes y no hay horarios. Si hubiera un homicidio u otro delito grave, el fiscal en turno (mujer u hombre) debe presentarse en el lugar de los hechos. Hay protocolos que deben cumplirse.
Nadie cuestiona al fiscal hombre que es padre sobre quién se encarga del cuidado de sus hijos porque se sobreentiende que el trabajo de crianza y cuidado de los chicos es responsabilidad de la madre por los roles socialmente establecidos desde el principio de los tiempos, pero que ya no es tan así. Sea en el Fuero Penal como en cualquier ámbito de la vida misma, nadie cuestiona cómo un hombre organiza su vida para desempeñarse en el ámbito laboral, seguir capacitándose y además paternar. “¿Paternar?” ¿Qué es eso? Por mandato social, el hombre debe ser proveedor y protector.
Sin embargo, pareciera que las mujeres debieran “demostrar” su capacidad y deben “ganarse” el lugar a fuerza de trabajo y sacrificio; que cueste sangre, sudor y lágrimas para que sea “digna” de ocupar un cargo jerárquico. Si una mujer quiere profesionalizarse, suele verse rodeada de varios obstáculos: organizar su vida para trabajar, continuar capacitándose y atender los trabajos domésticos y la crianza de los niños (si es que además tuvo la osadía de decidir ser madre). Las capacidades de las mujeres suelen ser cuestionadas. “¿Podrá desempeñarse profesionalmente y atender a sus hijos?”, es una pregunta muy común. “Si te gusta el durazno, bancate la pelusa” es la forma coloquial de decir “si querés ser profesional y dedicarte a tener hijos, pagá los costos”. Entonces, muchas mujeres se ven obligadas a establecer “prioridades”: trabajar o maternar; postergar la maternidad para ser, primero, profesional; maternar y dejar de lado el deseo de ser profesional o renunciar a la maternidad por una carrera. Pasa en todos lados; es la vida misma.
Las mujeres que actualmente están en la trinchera del Fuero Penal tienen hecha una carrera en ese ámbito. Muchas se iniciaron como empleadas; fueron delegadas judiciales y secretarias. Ganaron concursos o están en comisión tras haberse desempeñado como secretarias, luego del retiro –en la mayoría de los casos para acogerse el beneficio de la jubilación- de sus antecesores. De hecho, muchas secretarías, tanto en el Fuero Penal como en el Civil, están al mando de mujeres. También muchas son jefas de despacho.
En tiempos de deconstrucción, que un tercio de la Fiscalía de Instrucción de Primera Nominación esté al frente de mujeres es una clara señal de que es tiempo de derribar mitos. “A las mujeres no se les permite desempeñarse en el Fuero Penal” es otra creencia popular, con base a los estereotipos de género. Las mujeres –como los hombres- deberían poder tener posibilidad de elegir en qué ámbito desempeñarse. ¿Y si eligen otros fueros por decisión propia? Tener la posibilidad de decidir también debe ser una oportunidad.
Las mujeres también pueden y las oportunidades deben estar al alcance de todas las personas. No se trata de cubrir un lugar para cumplir con un cupo sino de que ese cargo sea desempeñado con idoneidad y compromiso y para ello, todas las personas deben tener la oportunidad de demostrar su capacidad, sin hacer distinción de género.