miércoles 1 de abril de 2026
Academia Piriqui Pérez - 60 años

"Después de la muerte de mi viejo, la pandemia fue lo más intenso"

Oscar Pérez, conocido en el mundo del folklore catamarqueño como "Piriqui chico", se reinventó tras el encierro por la pandemia. Sigue vigente y con nuevos proyectos.

“En estos años que pasaron, el reto más difícil luego de la muerte de mi padre ha sido la pandemia, porque fue complicado y difícil de soportar. En un principio hubo ayuda del gobierno. Fue duro, pasamos la pandemia, podemos decir que hemos superado el reto y que hoy seguimos más vigentes que nunca”, manifestó Pérez, hijo del fundador de la 1° Escuela de Folklore de Catamarca, don Oscar Alberto “Piriqui” Pérez.

Conocido en el ambiente cultural como “Piriqui chico”, Oscar continuó con el legado que su padre le dejó al fallecer -el 30 de agosto de 1994-, y que el 3 de abril cumple 60 años de vigencia ininterrumpida.

Indicó también que este día a la tarde se hará una misa en la Catedral Basílica para los profesores y los alumnos que ya fallecieron, y adelantó que en agosto se hará el festejo más importante: “Estamos viendo si le damos participación al interior provincial a través de un encuentro de danza, en alguno de los departamentos donde mi viejo tuvo mucha incidencia”.

Conmocionado por el nuevo aniversario, aseguró: “Durante la pandemia pensé tantas, pero tantas cosas para tratar de reinventarnos… Pero gracias a Dios tuve la tranquilidad y la sabiduría de esperar, y cuando reabrí la academia lo hice con clases de bombo, que no teníamos, pero era tanta la demanda que lo implementamos y sigue todavía”.

Aseguró además que poco antes de la pandemia, la Academia tuvo “la inscripción más importante los últimos 10 años, y fue cuando vino el encierro y fue duro, pero acá estamos de nuevo”.

“Debemos haber sido una de las pocas academias de danza que durante la pandemia no dimos clases virtuales, porque consideré que era perjudicial para los chicos. Y gracias a Dios no me confundí”, explicó.

Indicó que varios “colegas que dieron clases virtuales para no perder la cuota, terminaron perdiendo a los alumnos porque muchos de ellos no tenían buena conexión a internet, una buena señal, un teléfono o una computadora acorde a las necesidades. Es decir que al final se lo termina frustrando al alumno, sumado a que sobrellevaron casi dos años de encierro. Una barbaridad”.

Oscar señaló que como consecuencia de la aparición de nuevas academias en la pospandemia, “trabajamos para posicionarnos nuevamente en la danza en general, porque hubo muchos bailarines o casi bailarines, durante la pandemia quisieron abrirse camino por medio de las redes sociales y la virtualidad, y considero que eso se tiene que revertir”.

Aseguró además que la idea no es prohibir que esos bailarines enseñen “porque pueden tener conocimientos, pueden haber bailado muchos años, pero alguien los tiene que respaldar. Uno tiene que estar capacitado y preparado para trabajar con niños y adolescentes, porque cada grupo tiene sus problemáticas y su temática. Uno puede ser muy bueno bailando, pero si no tiene los conocimientos para transmitir, para enseñar y para educar, no debería hacerlo”.

Y subrayó: “Nadie les puede prohibir trabajar, pero alguien los tiene que controlar. No hay un control y si una persona estuvo bailando 10 años con un profesor y es muy buen bailarín, también tiene que tener una capacitación docente, conocer lo relacionado con la práctica de la enseñanza y saber cómo transmitir todos sus conocimientos”.

En este marco, recordó que hace varios años intentó crear una asociación de profesionales de la danza, “pedí apoyo a Cultura y no pasó nada”.

Los que se fueron

Con más de 25 años al frente de la Academia, informó que entre otros alumnos da clases a sus nietos y a hijos de alumnos que ya fallecieron. Además, recalcó que “siempre tuvimos apertura a todas las clases sociales”, y que por esa institución pasaron personajes, autoridades políticas y profesionales que actualmente mandan a su familia a aprender danzas, “lo que nos hace estar siempre vigentes. Estuvieron con mi viejo o conmigo y siguen viniendo, y eso es un gran halago”.

Por otra parte, lamentó la pérdida de docentes en el interior provincial, que tenían a su cargo dos filiales: “En las dos filiales más importantes y en pospandemia fallecieron los profesores Norma Quintar de Ance y Negui Ance, de la Academia Abaucán de Tinogasta, y Rosauro Caliva, del Ballet Santa María, del departamento Santa María. Tremendas pérdidas que sufrió nuestro interior porque fueron grandes docentes y mejores personas”.

Advirtió además que junto a su equipo de trabajo evalúa cómo recomponer la situación para poder seguir trabajando en esos lugares “y continuar con el legado que dejaron estos grandes maestros”.

El día a día

“Piriqui chico” se autodefinió como “un rebelde nato”, y a pesar de todo “trabajamos con seriedad y responsabilidad. No en vano pasaron 60 años de continuidad. Con mi viejo había tenido una charla porque yo ya trabajaba con él -a pesar de mis 19 años-, y su afán era formar el ballet, lo que pude hacer y también logré que continúe activo, integrado por lo general por exalumnos o alumnos recibidos que se recibieron de profesores”.

Puso especial énfasis al señalar que la danza fue evolucionando a través de la proyección folclórica, de la estilización y la mezcla de géneros, con la danza contemporánea, la danza española y la clásica “que se fueron incorporando a los espectáculos folclóricos que uno realizaba de otras formas. Y nosotros también tuvimos que ir cambiando”.

“Tras la muerte de mi viejo el comienzo me costó mucho porque soy un rebelde nato, y desde mi entorno familiar me decían que papá habría hecho las cosas de otra forma. Todo el tiempo estaba la mochila (recuerdos y trayectoria) de mi papá, hasta que un día dije bueno, ‘papá se ha muerto y ahora soy yo el que tiene que hacer las cosas’. Y estoy seguro de que si no las hubiera hecho como las hice, quizá hoy no estaríamos funcionando”, aseveró entusiasmado.

Como ejemplo nuevamente se refirió a la pandemia y a una de sus consecuencias: “Durante el encierro me empezaron a pedir clases de bombo y en la pospandemia el bombo y fue un éxito tanto que este año vamos a seguir porque hay gran demanda”.

Actividades

La academia se prepara para el selectivo del Tercer Certamen Sudamericano de Malambo y Danzas Folklóricas Argentinas que se realizará en Calamuchita, provincia de Córdoba en septiembre.

“El selectivo va a ser el 24 y 25 de junio. Yo soy delegado por la sede Catamarca, La Rioja y Tucumán, y por ética no podemos competir porque somos organizadores”, informó.

Se pudo conocer que pueden participan personas de todas las edades en las categorías infantil menor, infantil, juvenil, mayor y adultos, y que ya fueron se informó a los profesores de las diferentes academias que pueden llegar a participar, para que se puedan preparar con tiempo.

En cuanto a las actividades de invierno, reveló que prepara “algo lindo para la Fiesta del Poncho, porque son nuestros 60 años y queremos hacer algo diferente”.

En septiembre estarán en Calamuchita con la delegación de Catamarca “para representar la provincia de la mejor manera”, y en octubre “va a ser la fiesta grande por los 60 años. Ya estamos buscando el lugar y todas las cosas necesarias.

La Academia

La parte académica de la Academia está conformada por niños de 4 a 5 años, que concurren a un jardín de infantes “pero con todo lo relacionado al folklore, juegos, malambo y demás elementos relacionados con el folklore. De 6 años en adelante comienza la carrera del profesorado”.

Dijo que desde el año pasado su academia está asociada al Instituto de Danza Calamuchita, “que nos toma los exámenes y nos da otro tipo de respaldo. Así los distintos programas les permiten a aquellos chicos que se han recibido conmigo, hacer una revalidación de título con ese reconocido instituto de danza”.

Para finalizar, sostuvo que el profesorado con el instituto de Calamuchita dura 8 años, y que “a quienes se recibieron conmigo y quieren hacer la revalidación de título, le lleva dos años”.

Texto: Carlos Bulacio

Fotos: Ariel Pacheco y gentileza Oscar Pérez

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