La capacidad de comunicarse, de persuadir, de convencer al otro es un arte que no todo el mundo maneja. Poder transmitir un mensaje hacerlo llegar de forma clara a los otros es una característica imprescindible para cualquier líder, cualquiera sea el ámbito que maneje.
Hay ciertas particularidades que un buen líder debe poseer y ciertos aspectos que no puede obviar. Uno de los puntos a tener en cuenta es la voz, las cualidades de la voz:
En función de cómo las combines, podrás crear diferentes efectos. Algunos ejemplos: Lee una frase, la que más te guste, si la lees con un tono grave, volumen alto y ritmo lento, podrás a imitar a un gigante cuando habla en un cuento. En cambio, si lo haces con un tono agudo, volumen alto y ritmo rápido, parecerás un político dando un discurso en campaña electoral.
Por lo tanto, usar eficientemente la herramienta de la oratoria, permitirá a los ejecutivos conseguir mayor empatía e identificación con su personal a cargo y realizar un mejor manejo de grupos.
Confianza. Los nervios, si están, no deben notarse. Para conseguir aplacarlos hay que practicar, y mucho, frente al espejo, frente a grupos de gente conocida, tener claro lo que se va a exponer para que los nervios no nos jueguen una mala pasada.
Credibilidad. Para resultar creíble, el orador debe ser visto como alguien que está bien informado acerca del tema a tratar. Se dice que hay que saber cinco veces más de lo que se expone, esto además de dar credibilidad, dará confianza.
Facilidad. Los buenos oradores deben hablar con facilidad, incluso cuando hablan frente a una audiencia de cientos o miles de personas. Con esto me refiero a que deber adecuar el lenguaje del discurso a la audiencia.
Es fundamental prestar atención a la cuestión de las miradas, se debe procurar mantener un contacto visual regular y sistemático con todos y cada uno de los miembros del auditorio. Esto permite que cada asistente no pierda foco en el orador y en lo que éste comunica.
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