miércoles 1 de abril de 2026
Salud

Centro de Día y Casa Activa

Dos lugares con atención y contención para adultos mayores de 60 años.

Desde hace cinco meses el Centro de Día y la Casa Activa, un complejo formado por dos espacios de integración para adultos mayores de 60 años, funcionan en la esquina de las avenidas Virgen del Valle y Los Algarrobos, en la zona norte de la ciudad.

La directora Casa Activa, que además tiene a su cargo el Centro de Día, Soledad Quipildor, explicó que muchas personas piensan que se trata de un geriátrico cuando la realidad dista mucho de serlo.

“Inauguramos el 14 de febrero y estamos muy contentos. Hasta hace poco estuvo funcionando Casa Activa, que cuenta con un complejo de 32 viviendas equipadas, diseñadas y planificadas para los adultos mayores. El complejo se completa con el Centro de Día que también está abierto a toda la comunidad”, informó.

Indicó además que en el proyecto intervino el PAMI, que lo diseñó, el IPV que estuvo a cargo de la fabricación de las casas, y remarcó que si bien Desarrollo Social tiene a su cargo todo el funcionamiento de Casa Activa, “todos los trabajos se realizan en forma articulada”.

Las viviendas

El complejo cuenta con 32 casas de las cuales nueve ya fueron ocupadas por adultos mayores, y próximamente se ocuparán 16 más.

“Las viviendas están diseñadas para adultos autoválidos y se entregan en comodato. Una vez que cambie la condición del adulto o que él decida retirarse del inmueble, la casa podrá ser entregada a otra persona que esté en condiciones de ocuparla. Las viviendas no pasan a ser de quienes las ocupan” ni de integrantes de su familia, indicó.

Comentó además que la mayoría de quienes ya fueron beneficiados con la vivienda estuvieron alquilando, otros no tienen vivienda propia y algunos estaban en condición de calle.

El Centro

“El Centro de Día está abierto a la comunidad. A él vienen personas del interior y de la Capital porque tuvo muy buena recepción por parte de los adultos”, celebró Quipildor.

Informó además que el Centro cuenta con dos kinesiólogos, un psicólogo, un técnico gerontológico, dos trabajadores sociales, un psicopedagogo, tres enfermeros por la mañana y tres por la tarde, “que brindan un servicio integral a los adultos mayores”.

Sostuvo que diariamente al Centro concurren cerca de 80 personas, y que muchos van solo a la mañana o a la tarde, mientras que otros prefieren quedarse todo el día o ir un rato a la mañana, retirarse y volver a la tarde.

“A quienes vienen a visitarnos se suman las personas que habitan las casitas. Si bien aún no está implementada la modalidad de almuerzo, a la mañana tienen un desayuno y a la tarde, después de cada actividad, se les ofrece una merienda, para que se sientan cómodos”, remarcó.

En este punto hizo hincapié en que el lugar cuenta con una cocina “donde las chicas preparan algunas cosas dulces o saladas, de acuerdo con lo que puedan comer”.

Contó que muchas personas llegan a la institución con fuerte sensación de aislamiento, soledad, con situaciones de angustia y de estrés.

“Los lunes por lo general vienen de sus casas muy bajoneados, angustiados. Y es muy triste verlos así, con una fuerte necesidad de desahogarse. Muchas veces hay adultos mayores que piden quedarse todo el día por situaciones que viven en sus hogares y, entonces, les damos un lugar para que estén bien”, agregó.

El Centro, que cuenta con un amplio comedor, tiene un salón de usos múltiples, una sala de taller, un gimnasio, una pileta climatizada que próximamente entrará en funcionamiento, lugares comunes para trabajar, una biblioteca, escritorio, una huerta para quienes quieran disfrutar de la jardinería y un quincho, para realizar reuniones o fiestas.

Los talleres son abiertos a la comunidad, con distintos horarios.

“La mayoría son mujeres, pero todos participan de las actividades, canto, folklore, muñequería (hacer muñecos artesanales con elementos que acá les damos o traen ellos), tejido, gimnasia adaptada a la mañana y a la tarde, y talleres con la psicopedagoga”, remarcó.

Finalmente, sostuvo que la idea es “contribuir a una vejez activa, participativa y lo más autónoma posible, para que cada adulto pueda decidir sobre sus cosas, disfrutar de la vida y compartir entre pares”.

Texto: Carlos Bulacio

Fotos: Ariel Pacheco

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