Por una noche unos 700 europeos y estadounidenses pudieron transformarse en duques, marqueses o condes vestidos con pelucas al estilo del siglo XVIII para asistir a las "Fiestas Galantes" del Palacio de Versalles, en las afueras de París, después de dos años sin festejo por la pandemia del COVID-19. Los aficionados a las fiestas barrocas participan en un matrimonio de época en la capilla real, antes de asistir en un baile en la Galería de los Espejos, animado por músicos de la Ópera Real, replicando la era dorada de Versalles. Para participar, cada invitado pagó un mínimo de 155 euros.