El café tiene algo de romanticismo en su degustación, en su aroma, una cierta nostalgia del tiempo y de la compañía. Pero también la taza de café es el compañero de mesa. (CAJÓN)
El café, seguramente con más historia en Catamarca, fue el tradicional Richmond, por ahí pasaba la política, la cultura, el chisme, los turistas, ubicado al frente de la plaza principal, un pionero en asociar el café con el culto a lo social, a los amigos del bar, del café. Las tertulias ahí son inmemorables. Hasta la silla se ubicaban con orientación a la calle, para que quienes circulaban alrededor de la plaza, pudieran observar como una especie de vidriera los personajes sentados en la mesa.
En estos años, se abrieron varios locales, el café del Inmigrante, La Cafetería, Café Cacán, los característicos de las estaciones de servicio. Pero también otros que fueron consecuencia de la pandemia, como Café Pascual, Metiche, hace poco inauguró Semillas, El Artesano y Gusto, en estos casos hay una historia íntima de emprendedurismo, de oportunidad.
También están los tradicionales de franquicias reconocidas como Café Martínez, Bonafide, Havanna, Caravati, y el reciente Chocolatta, hasta los clásicos de calle República, como el Open, que marcaron el inicio de la mesa de café. Hay para todos los gustos.
A esa lista, se debe agregar los cafés de los hoteles céntricos, que modernizaron sus salones para aportar al turismo un plus y como sala de aquellas reuniones de trabajo semanales.
Los nuevos buscan tentar con pastelería gourmet, croissants, scones, cookies, panqueques, huevos revueltos, e incluso infusiones acompañadas con tostadas con palta, frutas, frutos secos, desayunos y meriendas proteicas, además de los jugos.
También están los tradicionales, con una variedad autóctona, hacia lo nuestro como el ya establecido Cacán. Ahí puedes encontrar, dulces de higo, membrillo, ciruela, manzanas y productos con raíces de nuestro interior.
Otro detalle a tener en cuenta, es que las nuevas cafeterías ofrecen servicio de Delivery, a través de plataforma como Catamarca como; Pedidos Ya. Toda una innovación para la ciudad.
Encuentro especial
Más allá del detalle, la demanda del público cafetero, sin importar el nivel de consumo, viene creciendo a pasos agigantados en los últimos años. Las reuniones con amigos, grupos de jóvenes, personas que montan su oficina, son frecuentes observar.
El café es encuentro, es palabra, es chisme, es soledad, es un tiempo dedicado a la introspección, es la mesa de trabajo, es parte de la cultura. Esta costumbre es una tendencia, incluso en las redes sociales.
Tampoco queríamos dejar pasar el antiguo El Moka, de la familia Musella, ubicado sobre calle Salta en Mota Botello y Chacabuco, ahí se pueden encontrar los mejores granos de café, los intensos, para quienes buscan la fortaleza de la rutina del día en un café. Al lugar hay que buscarlo, porque parece detenido en el tiempo, pero me aseguran que los Musella, traen café del bueno.
Hoy la demanda incluye especialidades, el paladar ya no tolera el café quemado, un pocillo solo, tiene que tener algo más.
La búsqueda de sentidos y de pertenencia, va más allá del público de paso, el café es una atracción, una pasión que vino para quedarse y que va de la mano de las propuestas de las grandes capitales.
UN CAFÉ A TODO PULMÓN
Hay muchas opciones de café, pero este en particular, es un Café al Paso, que surge en un garaje, un historia de jóvenes, que le hicieron frente a la pandemia, a la situación económica, pero que encontraron en el café, como comenta Santiago Di Muccio, “un caballito de batalla”, que vale la pena descubrir, entrar y probar.
Gustos es propiedad de Santiago y de su socia Florencia Olmos Morales. La idea surgió hace poco más de dos años.
“Soy gastronómico desde hace 20 años, trabajé en varios bares, como el bar Richmond, el bar con más historia de Catamarca. Donde pude formarme como profesional y aprender mucho la parte de cafetería. Saliendo de la pandemia, por la necesidad económica aprendí el oficio de panadero gracias a un amigo David Castillo, quien es profesional y él me fue enseñando. Así fui aprendiendo, todo a pulmón, porque la situación era muy difícil, y una vez que nos encaminamos mi amigo se fue a Europa, a buscar otros rumbos y quedé solo a cargo del proyecto. Después de seis meses logré asociarme con Florencia, que es mi socia actual y la dueña de la propiedad donde instalamos la cafetería”.
En Gustos, se destaca la panificación artesanal, si bien todo es más sencillo, los precios son más económicos, pero se resalta en la exquisitez que elaboran con masa madre. Capítulo aparte, merecen las medialunas de manteca.
El local está al frente de una escuela, y a la vuelta de un reconocido sanatorio, entonces el Café al Paso, va muy bien. “Todo lo que hacemos es artesanal y tratamos de mantener los productos de primera calidad a pesar de las dificultades económicas y la falta de mercadería. El café al paso fue un éxito para nosotros, era algo nuevo, teníamos un poco de miedo, pero la gente lo aceptó, porque se vive a las corridas, muchos no tienen la posibilidad de desayunar tranquilos, entonces la cafetería al paso, fue aceptada y es un éxito”, describe Santiago.
En Gustos hay tres tamaños de café, todos distintos, con promociones de panificado, donde la gente puede armar el combo como le gusta y si bien trabajan con una sola calidad de café, tienen el proyecto de traer café importado para que la gente pueda elegir el café que más desee y hacerlo personalizado.
“El nombre Gustos surgió por el maestro panadero de mi amigo, quien era Gustavo Salcedo, y por él decidimos honrar su enseñanza, con algo relacionado a su nombre, jugar con las iníciales y dedicarlo a su familia”.
-¿Cuál es la identidad del local?
-Buscamos lo artesanal, lo autóctono, tratamos de usar productos típicos nuestros, no olvidarnos de nuestras raíces, entonces hacemos pan casero, buscamos recetas ancestrales y tratamos de adaptarla a lo nuestro, siempre teniendo en cuenta lo que la gente consume y gusta. Buscamos mantener nuestra identidad y trabajamos con masa madre, con migas que es otro tipo de levaduras, no tenemos grandes maquinarias, así que el 80 por ciento de la producción es manual, obviamente tenemos hornos que nos permiten tener una capacidad de producción grande, pero todo es elaborado a mano.
-¿Qué especialidad tienen?
No tenemos una especialidad puntual, en un producto, la gente elige nuestra calidad, lo hacemos con mucho sentimiento, pasión y buscamos darle la esencia del producto, lo más vendidos son las medialunas de manteca, los croissant, las galletas dulces, las de salvado, los panes de semillas y el pan de grasa hojaldrado, que acompañan bien al café.
“La gente consume mucho el café más grande, es el que más sale, es nuestro caballito de batalla y la gente busca las promos con el café y el panificado, a elección por el mismo precio”.
También elaboran panes con productos de avena, budines integrales de naranja, zanahoria, banana con chocolate, limón con amapolas, galletas de avena con chips de chocolate, frutos rojos, mofes de harina integral con chocolate, con arándanos, “tratamos de buscar otras alternativas de panificación”, precisa Santiago.
CAFÉ PASCUAL, CUNA FAMILIAR
Cuenta Julieta Martínez, de Café Pascual que “la idea surgió en plena pandemia, no estábamos seguros si podía funcionar, ya que en ese momento muchos negocios estaban cerrando, había muchas limitaciones y restricciones. Sin embargo, la idea de poder abrir nuestro propio negocio fue más fuerte y logramos salir adelante. Nos apasionan las diferentes preparaciones que se pueden lograr a base de un espresso, la posibilidad de comprar café a tostadores locales y por sobre todo el contacto con nuestros clientes”.
En cuanto al nombre del local comenta que surgió después de mucha búsqueda. “Queríamos crear una identidad propia y que nos acompañe mucho tiempo, pensamos en nuestra familia. Pascual era el nombre de nuestro abuelo, y como no quisimos dejar a nadie afuera, en nuestra carta de sándwich encontrarán nombres como Yaya, Tata, Ninina que completan a nuestros cuatros abuelos. Nos pareció una linda manera de recordarlos todos los días, y las personas que los conocían siempre nos preguntan, ¿vos sos nieta de Yayi?”.
“La identidad del local somos nosotros, nuestros orígenes y nuestra familia presente todos los días, ya sea a través de un nombre o un recuerdo”.
La especialidad de Café Pascual es el café, “nos capacitamos y seguimos en búsqueda constante tanto de conocimiento, como de gente que quiera compartir con nosotros un café. Poder transmitir y aprender juntos una “nueva” manera de disfrutarlo, en su temperatura justa, con la crema que lo acompaña y con sabores deliciosos. Buscamos que nuestra cafetería sea una experiencia, a través de aromas y sabores. Queremos que llegue a nuestros clientes el sabor de lo casero y de lo que está preparado con amor”.
En cuanto a sus expectativas a futuro, Julieta resalta, “los planes a futuro son muchos, nos gustaría que sepan que Pascual es un lugar donde todo se hace con muchísimo esfuerzo, la mayoría de nuestros productos los hacemos nosotros y la pastelería la hace nuestra madre (aparte de que hace el mejor yogurt griego que van a probar, eso lo afirmo). Día a día hacemos lo mejor que podemos y estamos seguros de que queremos seguir creciendo”.
Julieta y Gonzalo son dos hermanos que junto a un equipo de trabajo, lograron instalar “el cafecito” sobre la linda esquina de Sarmiento y Av. Belgrano.
“Eso sí, vayan con paciencia que nuestro Pascual tiene poquitas mesas, por eso ofrecemos servicio delivery. Y estamos ansiosos de poder ampliar nuestro lugar algún día”.
METICHE, ENAMORADOS DEL CAFÉ
Esta cafetería tiene algo especial, sobre todo por lo que genera a nivel sensorial, con una estética joven, el lugar cambió el rumbo de calle Chacabuco.
“Somos tres amigos los que formamos Metiche. Lo primero que apareció fueron las ganas de hacer algo juntos, y la pastelería era algo de lo que disfrutamos los tres, ir a tomar un café y comer tortas solía ser un plan recurrente entre nosotros. Era 2021 y los tres estábamos viviendo en Buenos Aires, el contexto de pandemia nos había dejado sin trabajo y desanimados con la ciudad. Justamente en un café del barrio de Palermo empezamos a armar el proyecto (mudanza, locación, menú), ahí nos dimos cuenta de que para hacer un buen café teníamos que estudiar y nos anotamos en un curso que dictaba el Centro Argentino de Baristas. Ahí nos enamoramos del café y empezó todo”.
Paulo, uno de los socios, revela que el nombre es algo que llegó más adelante, ya casi finalizada la obra de remodelación donde funciona el local.
“Por un lado, nos sorprendía la cantidad de gente que entraba y nos preguntaba qué estábamos haciendo, y por el otro lado, nuestra cocina abierta que invita al cliente a observar y ser parte de cada preparación, de ahí surge el nombre Metiche”.
Metiche sorprende por la cocina transversal e inclusiva, el concepto de cocina abierta permite ver las preparaciones, ya que todo está a la vista.
En cuanto a la identidad del local, Paulo comenta que buscaban generar un ambiente cálido y relajado donde los clientes se puedan sentar a disfrutar un buen café, una rica porción de torta o un scon calentito con queso. "Nos destacamos por nuestra pastelería moderna y el café de especialidad. Siempre valorando la calidad de la materia prima".
Buscan que sea un espacio en donde el mensaje sea tan claro que la gente que viene ya sabe con lo que se va a encontrar: un espacio relajado, pensado para pasarla bien, con un producto cuidado.
“Queremos ofrecer un espacio de encuentro con amigos o con uno mismo, acompañándolo con un buen café y comida de la mejor calidad, todo elaborado y servido por nosotros mismos”.
Su carta, un sello
Metiche, la “bakery del valle”, como sus propietarios lo describen, está en camino a convertirse en cooperativa de trabajo. Es un café atendido por sus propios dueños, Magui, Ini y Pol.
Su menú cuenta con Cafetería de especialidad, con carta italiana. También van a encontrar gran variedad de tortas como Carrot cake, Key lime pie, devils cake, entre otras. Además tiene opciones saladas como Scones de queso, avocado toast (tostada untada con palta) o sandwiches de Pastrón. También cuentan con opciones para el desayuno como tostadas con pan de molde casero o yogurt con granola, todo elaborado como en casa, por sus dueños.
SEMILLA, UN LUGAR CON IDEAS
Como todas las cosas, hay un origen, un sentido, que relaciona a los emprendimientos con una idea. Ese comenzar, es un camino de sentimientos, proyecciones y sueños. Este proyecto surge, cuando Romina Figueroa Granda, 30 años, se encontraba viviendo fuera del país.
“En ese entonces, trabajaba en diferentes lugares gastronómicos como heladerías, cafés, hostales, y demás. Así pude conocer nuevas formas de hacer nuevos productos, y otras maneras de trabajar y prestar el servicio. Ya con la idea de volver a Catamarca, y viendo qué iba a hacer de mi vida aparece la posibilidad de abrir mi propio emprendimiento, siempre con ayuda de mi familia y amigos. Esta posibilidad de abrir un café es la oportunidad de compartir un poco las vivencias de estos viajes”.
La identidad
En la cafetería, desde el ingreso hay un clima familiar, de entrecasa, incluso aceptan mascotas, con un recibimiento compartido.
“La identidad de semilla la conformamos muchas personas que con diferentes aportes y miradas contribuimos a pensar y llevar adelante este espacio, por ejemplo Sofía Goulu, de Tuy Alfarería, con quien creamos la estética de la vajilla, o Bruno Ceballos y Maru Bollada de Amarillo Atelier, quienes han brindado su espacio para construir parte del mobiliario y decoración de Semilla Café. Ellos, junto a un montón de amigos y artistas participaron del proyecto pintando, armando y creando este hermoso lugar. También la familia, y principalmente mi papá, estuvieron presentes a cada paso. Todos ellos aportan, para que el café siga siendo parte de nuestra historia”.
El nombre del local, cuenta Romina, surge a partir del recuerdo de su abuelo. “No podía dar con el nombre, hasta que, viajando a Salta, escuché la canción Semillas de Muerdo, la cual me recordó a él, ya que la canción habla de cómo todo lo que hacemos parecen semillas en el mundo, y genera brotes. Yo soy uno de ellos, y por lo tanto también el café. Pude ver también ahí en esa palabra, otro tipo de relaciones; con la naturaleza, las raíces y el crecimiento”.
Romina explica que buscan brindar una experiencia social y recreativa, “parecida a lo que uno más disfruta en sus ratos libres: leyendo, aprendiendo algo, jugando. O simplemente, tomando un café, comiendo algo rico, probando algo nuevo y que genere un encuentro verdadero”.
La pastelería es artesanal, todo lo hacen ahí. “Nos gusta jugar mucho con las frutas de estación. Jugar y probar, por ello, la pastelería no está en el menú, va cambiando y probamos nuevas harinas. También tenemos dos sándwiches nombrados por los emprendimientos de amigos que colaboraron con la creación del café, como son el Tuy y el Amarillo. En cuanto al café es un café de especialidad, lo que significa que prestamos especial atención a todo el proceso de producción de la infusión. Más adelante nos gustaría experimentar haciendo distintos blends de té”.
En cuanto a la especialidad, la cafetería, apunta al slow coffee, que significa café lento, “somos lentos porque hacemos a conciencia y con mucho cariño para que la experiencia sea lo más bonita. Nuestro objetivo es que la pasemos bien, vos que elegiste este espacio para compartir, y nosotros que lo elegimos para trabajar. Queremos que sea un espacio cultural para realizar actividades y un lugar de exposición para artistas y artesanos que colaboraron con nosotros y que quieran formar parte”.
Texto: Carolina Melnik - Especial para Revista Express
Fotos: Ariel Pacheco
GUÍA CON AROMA A CAFÉ
- La Cafetería. Café de Especialidad. Av. Figueroa esq. Luisa María Sesín. Cuando vaya se recomienda pedir la variedad de ice late, los tostados de campo, panes con semillas y los croissant.
- Café del Inmigrante. Speciality coffee. Bakery & Cocktails. República 620. Un infaltable el avocado toast, café tonic, súper refrescante y la bruschetta mediterránea. El lugar te transporta a una cafetería parisina.
-Café Cacán. Prado 673. Te recomiendo el café de frutos autóctonos, el cacán, los majestuosos budines de zanahoria y de arándanos. Los sándwiches y la tostada de hummus de garbanzo, palta y huevo poché. En su ambientación, hay una identidad cultural, que invita a la lectura y su patio hace sentir la calidez del hogar.
- Semilla. Café con ideas. Mayor Lascano 1900. Tiene una variedad de pastelería, su carta no es fija y siempre está innovando con exquisiteces.
- Metiche. Pastelería & café de especialidad. Chacabuco 719. Para saber, sábado y domingo cerrado. Imperdible, sus tortas, galletas, macarons; el Espresso tonic, el bizcocho de algarroba, la devils cake, muy tentadora, al igual que los yogures. Todo es rico! El lugar, con su deco cálida invita a perderse en su carta.
- Gustos. Café al paso. Rojas 273. Tiene tres variedades de café, que puedes combinar con la pastelería que el cliente desee y por el mismo precio, todo lo que hacen es a base de masa madre. Las medialunas de manteca y las galletas, son lo más.
- Pascual. Cafecito del bueno. Av. Belgrano esq. Sarmiento. Realizan envíos por pedido ya. Tiene clásicos que no fallan como el submarino y unos tostones con mucha palta. Los sándwich como el Catalina, es un mil. Y acompañar el café con una Red Velvet, es ideal para el frío.
- Le Club: Restaurante de desayuno y brunch. Cafetería y hebras de Té. San Martín 537. Se encuentra a la par del Cine Teatro Catamarca, este lugar tiene un menú variado de infusiones y pastelería, su café con leche es muy bueno. El piano en el salón y la intimidad del patio, lo hacen especial.
- El Artesano. Chacabuco esq. Maipú. Abrió recientemente, tiene una ubicación excelente.
- Havanna. Café y dulces. República 590. Irresistibles los alfajores, conitos y todos los productos.
- Café Martínez. Expertos en Café. Café Martínez Shopping Altos del Solar y Sarmiento. Los desayunos nutritivos son exquisitos. Pero los especiales de café son los golden latte y flat White, y los capuchinos con avellanas, caramelo y dulce de leche, que se imponen tanto como los cold brew. Todas las variantes son para deleitarse.
- Caravati. Café-Resto. Sarmiento 683. Además de buena comida, ofrece café en todas sus variantes, con riquísimos desayunos y meriendas saludables, que incluyen ensaladas de frutas, yogures, fiambres. El lugar, al frente de la plaza y pegado a la catedral es un clásico en sí mismo.
- Módena. Avenida Presidente Arturo Illia 997, tiene los típicos café y además funciona como bar.
- Nápoles. Bonifacio Córdoba 678 y Av. Illia. La pizzería incorporó hace unos años el café, con panificación propia, es un punto de encuentro de la zona alta.
- Santa Croce. Prado 485. Café de Especialidad de alta calidad y preparado profesionalmente. Muy recomendable la tostada de palta, huevo y tomate, el parfait, carrot cake, los wafles y la tarta rústica de manzana. Algo para destacar la técnica etching con que dibujan en el café son una verdadera obra de arte.
*En todos los casos consultar por redes sociales días y horarios en los que abren.