Raúl Guzmán: arte en Grande

Celebra sus 50 años en la plástica con una muestra de obras en gran formato que exhibe el Museo de Bellas Artes Laureano Brizuela. Máximo exponente del arte público en Catamarca, dejó su impronta en murales y monumentos en muchas ciudades argentinas.
domingo, 18 de julio de 2021 · 01:01

“Siento que siempre estoy en un comienzo” dice Raúl Guzmán, unos días antes de inaugurar la muestra “Raúl Guzmán. 50 años en el camino de la plástica”, exposición que desde el viernes 16 de julio se puede ver en el Museo Provincial de Bellas Artes Laureano Brizuela.
Hacía 30 años que no exponía en Catamarca. Por eso, su propia expectativa con este “regreso” y también la de quienes siguen atentos la escena artística local.
Dibujante, pintor, escultor, monumentalista y muralista, Guzmán tiene una vasta trayectoria en cada una de estas disciplinas que alterna o combina según sus necesidades expresivas.
En total 22 obras en gran formato integran la muestra, de las cuales 17 han sido producidas especialmente para este reencuentro con el público local. “Expongo 17 obras que no han sido vistas en Catamarca y algunas obras en retrospectiva, de años anteriores, que creí importante mostrarlas, especialmente a la gente joven, que no me conoce”, dice desde una de las salas del museo, y custodiado por sus cuadros de los que emergen cuerpos volumétricos y siempre sugestivos.
“A través de mis cuadros yo quiero contar lo que le está pasando a la gente hoy y que queden como testimonio para los que van a venir”, dice. La pobreza, el hambre, la vejez, la enfermedad, la violencia, el paso del tiempo, el poder y sus aduladores son algunos de los temas -de hoy y de siempre- que interpelan desde las paredes del museo. 
Su impronta americanista y su gran conocimiento de las culturas originarias también están plasmados en la muestra y, sobre todo, en murales y monumentos que hoy forman parte del patrimonio artístico de muchas ciudades de Catamarca y el país.
Una serie de retratos de Felipe Varela, del cacique Juan Chelemín, del Coquena se integran a esta selección, que incluye también una serie dedicada a Gardel.
La obra de Guzmán dice mucho y sugiere más. La figura humana de anatomía imponente y rasgos bien definidos es una marca de identidad que recorre sus obras y que sobresale sobre planos yuxtapuestos que, siempre, dejan entrever algún elemento enigmático. 
Su paleta de colores es otra marca personal de sus obras que, dice, surge de observar cómo la luz juega con el día y los paisajes.
“Yo resalto mucho el color, si bien la base principal de mis obras está dada en el dibujo, al dibujo trato de enriquecerlo con color. Me gustan los contrastes, los colores de la tierra, los amaneceres limpios, esas montañas que cuando amanece o atardece se tornan violetas. Esa riqueza de colores está en Catamarca y en otros lados no la veo, sobre todo en las ciudades precordilleranas, en cómo irradia el sol a través de las montañas”, dice.

Arte con impronta americana
“Las primeras muestras de estética, de arte que yo vi son de cuando salía al campo siendo muy chico, a los 9 o 10 años. Encontraba pedazos de cerámica y veía en ellos figuras que no me conectaban con el pasado, sino con el futuro. Yo veía algo súper moderno en eso, algo que estaba más allá y que me resultaba desconocido”, cuenta.
Tal vez de allí nace su interés por las expresiones artísticas precolombinas, que estudió profundamente en los ‘90 y que fueron la base de gran parte de su producción artística, sobre todo en el muralismo.
“Estoy en el rescate de la cultura latinoamericana, siempre me dije ‘empecemos por nuestras raíces’, sin dejar de reconocer que hay en nosotros una expresión de otros centros del arte, como el caso de Europa. El estudio que uno hace de todos los movimientos culturales expresivos no deja de influir en lo nuestro, pero siempre traté de poner primero el lenguaje que uno tiene”, señala.
Guzmán es el máximo exponente catamarqueño del arte público, expresado principalmente en murales y monumentos que han dejado su sello en muchas de las entradas a ciudades y localidades de Catamarca y que también embellecen espacios públicos en distintas provincias del país.
De hecho, en gran medida, muchos de los artistas catamarqueños que hacen muralismo lo reconocen como maestro, aunque luego hayan seguido sus caminos y definido sus propias estéticas.
“En mural me inicio en el año ‘72. El mural me abrió un panorama importante, porque en aquella época se realizó un encuentro nacional de muralismo en Catamarca y participé junto a mucha gente que vino de distintos lugares y que me sugirieron que continuara en esa línea”.
“Participé en infinidad de encuentros de muralistas, después me tocó hacer monumentos en las entradas a las ciudades. El monumento a la Pachamama en Santa María, el monumento a El Fuerte de Andalgalá, el Monumento al Indio y la Plaza del Aborigen con su fuente en Valle Viejo, la Mujer Indígena Originaria en la lomada de El Jumeal son algunas de mis obras en el plano del arte público”, detalla.
Murales como el del “Monumento al Gaucho” en la Plaza del Maestro, el del ingreso al Predio Ferial, el que da la bienvenida a los visitantes en El Rodeo -hoy deteriorado por el paso del tiempo- siguen dando testimonio y multiplicando lecturas en torno a su arte.
“Del arte público me gustaba el tener contacto con la gente. Es una obra bondadosa porque la pueden ver todos. Todos podían ver cómo nacía, cómo se iba produciendo y cómo finalizaba. Y la obra queda en el espacio dando sugerencia a todo el que pasa”.
“Toda esa etapa fue muy importante porque me permitió estar conectado con el público y me dejó una enseñanza muy grande. Tuve oportunidad de compartir con gente importante del mundo del muralismo, como Roberto Campodónico, Ricardo Carpani, entre otros”, recuerda.
Hoy dice estar retirado del arte mural y más abocado al de caballete, que le permite producir desde su casa. “No sigo porque no quiero estar copiándome a mí mismo, lo disfruté y fueron muchos años; y aunque hay muchas cosas por hacer, también sé que hay gente joven que hace muralismo y creo que hay que darles lugar a ellos, que vienen con propuestas nuevas”.
Desde hace muchos años, el artista dejó de ponerle títulos a sus obras. O al menos, de incluirlos como referencia al pie de los cuadros, para no imponer límites ni direccionar las interpretaciones de quienes se encuentran con su arte.
Fue un maestro rural de Andalgalá -cuenta- el que le hizo tomar esa decisión cuando, después de una visita guiada que ofreció en una exposición en esa ciudad, el hombre le dijo “Usted me desarmó todo lo que yo había visto”.
“Esa obra tuvo tantas interpretaciones, que hasta yo me pregunté ‘cuál es la mía’. La obra dio tantas lecturas distintas y era eso lo que la enriquecía. Desde ahí opté por no ponerles títulos y que cada uno incorpore lo que ve a su propio mundo”, dice.

En plena actividad
Los 50 años en la plástica y los 70 años de vida lo encuentran en plena producción. “Cuando me preguntan cuál es mi mejor obra siempre digo la que está por venir”. 
Mientras disfruta de este reencuentro de su arte con Catamarca, mantiene una exposición permanente en una galería en Palermo y produce nuevas obras para una muestra a la que fue invitado en Chaco.
“Sigo con esta tarea, no paro, estoy siempre en la búsqueda. Es la comida que necesito diariamente. Estoy todo el tiempo observando, buscando nuevas formas, colores, contrastes, sombras y luces. Salgo a caminar y tal vez no tengo una superficie enfrente, pero estoy pintando mentalmente”, dice sobre ese proceso de creación permanente que lo mantiene activo y que le hace estar todo el tiempo observando, guardándose formas y colores que luego plasma en bocetos, en telas, en piedra, en cerámica.
Tal vez el secreto sea ese: creer que pese a todo lo que hizo, lo mejor está por venir. “Pese a la edad que tengo, me siento joven, en el sentido de que tengo mucho por conocer.Cada vez que estoy frente a la superficie de una tela, o de una piedra con volumen que tengo que tallar o cincelar, me siento joven porque es algo que estoy desconociendo y que voy a entrar a conocer”.


Para visitar la muestra
La muestra “Raúl Guzmán. 50 años en el camino de la plástica” se puede visitar de forma presencial y gratuita en el Museo Provincial de Bellas Artes, Laureano Brizuela, en San Martín 316.
Estará exhibida hasta fines de agosto. Los horarios del museo son de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 16 a 20; y los sábados de 9 a 13 hs.
En virtud de la capacidad y los protocolos del lugar, se harán visitas de hasta 10 personas, en recorridos de 20 minutos.
La directora del Museo, Olga Dré, invitó a la comunidad y a los visitantes a recorrer la muestra. Se puede concurrir directamente o bien reservar turno, previamente, a través de la página de Facebook del Museo: Museo de Bellas Artes Laureano Brizuela.

Texto: Colaboración Ministerio de Cultura y Turismo. Especial para Revista Express
Fotos: Ariel Pacheco

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