Con casi 25 años de docente en la Facultad de Derecho, formó a varios fiscales, defensores y abogados de la matrícula de Catamarca.
Con casi 25 años de docente en la Facultad de Derecho, formó a varios fiscales, defensores y abogados de la matrícula de Catamarca.
La Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) cuenta con prestigiosos docentes y entre ellos, en la Facultad de Derecho, se destaca el profesor Gustavo Bergesio. Desde 1998 es catedrático de la casa de altos estudios de la provincia y, desde la Cátedra de Derecho Penal II lleva años formando abogados que, en muchos casos, ejercen en esta materia y hoy se desempeñan como fiscales, defensores oficiales o como abogados de la matrícula. Además, como fiscal de la Cámara Penal de Segunda Nominación, sigue con su rol docente.
Ana Ilse Medina fue una de sus estudiantes y hoy ejerce en la Defensoría Penal Oficial de Segunda Nominación. “Cuando transité la etapa de mis estudios universitarios en la Facultad de Derecho de Catamarca, tuve el honor de contar con profesores excepcionales de los cuales hasta el día de hoy –siendo ya una profesional- trascienden en el tiempo sus enseñanzas y conocimientos. Uno de ellos es mi querido profesor de la cátedra de Derecho Penal II, Gustavo Bergesio”, contó.
Desde la primera clase, tuvo gusto por su materia, afirmó. “Era inevitable -después de escucharlo hablar con tanta pasión y elocuencia- salir deseando cada día más, ser penalista. Siempre recuerdo que esperaba con ansias que lleguen los jueves, a las 16, -día y hora de la materia Derecho Penal II- para asistir a su clase y así aprender cada día un poco más de lo que iba a ser mi especialidad en mi futuro como abogada”, recordó.
Entre otros recuerdos, tiene presente el sentimiento de nostalgia, en el último día de cursada de su materia. Sin embargo, cuatro años después, con cuatro años del ejercicio de su profesión, Ana Ilse tuvo la oportunidad de formar parte de esta Cátedra, como adscripta, y con ello poder compartir con el profesor Bergesio. “Es un orgullo para todos los alumnos y profesionales del Derecho Penal de Catamarca contar con profesores como Gustavo Bergesio, un docente que no sólo es formador de penalistas sino de apasionados del Derecho Penal”, expresó.
Leonardo Carrasco también fue estudiante de Bergesio y hoy es un abogado de la matrícula. En una charla con Revista Express comentó que amedida que pasa el tiempo y uno hace una retrospección, se da cuenta de las personas que fueron importantes en su camino, principalmente quienes dejaron marcas. “Miles de recuerdos se vienen a la cabeza cuando se piensa en la figura de Gustavo Bergesio, no solo con su excelencia académica y su simpleza al enseñar, sino también en su calidad humana al momento de transmitir el conocimiento”, aseguró.
Entre esos recuerdos, señaló que lo que significó en su momento, como estudiante, “el Profe” dejó ineludiblemente una marca en cada uno de sus aprendices, representando cómo se debe educar, con la pasión que siempre lo caracterizó y contagiando una alegría tal que hacían que las clases de las 16 (horario tan difícil a veces) sean un verdadero placer.
“Uno no salía igual de como ingresaba al aula. A su vez, y ya pasado el tiempo, es necesario hacer mención a lo que se siente al momento de litigar, ejercer la profesión, de ‘salir a la calle’. En este punto, lejos de dejar de ser educador, al momento de debatir en Cámara del Crimen de Segunda Nominación, el ahora fiscal Gustavo nunca deja de tratarte con la calidez que siempre lo hizo, demostrando que todo es parte de su esencia y no de un mero rol. Párrafo aparte lo que su experiencia predica y la admiración que uno siente al tener a su preparador/evaluador al frente ya como contrincante. Siempre como rival, nunca como enemigo”, remarcó.
El equipo
Junto con el Profe Bergesio en la Cátedra de Derecho Penal II, se encuentran Luis Guillamondegui, Rodrigo Morabito y Fabricio Gershani Quesada. Como si fueran “Los Tres Mosqueteros” de Alejandro Dumas, D’Artagnan, Athos, Porthos y Aramis, trabajan en equipo.
Con el profesor Guillamondegui lleva poco más de 20 años dictando clases juntos. “Hace ya muchos años, cerca del puerto nacía un agringado joven, al que el viento del Río de la Plata lo supo llevar a lares mediterráneos, donde abrazó la pasión por el equipo de Barrio Jardín -fanático, como pocos-, y un parecido ventarrón, tiempo después, lo trajo, junto a su compañera de toda la vida, a la tierra de la ‘Residencia de la Simpatía’”, contó.
Laboralmente se vinculó, a los meses, con el Ministerio Público Fiscal, y empezó a desarrollar su tarea, dueño de una inteligencia práctica envidiable, comprometida con los intereses de la gente; para luego iniciar una prolífica actividad de enseñanza y formación a futuros abogados y periodistas, repitiéndose en el ámbito judicial, detalló.
“Y así, muchos de los hoy magistrados y funcionarios judiciales supimos escuchar sus razonamientos y enriquecernos con el intercambio de ideas que generosamente promovía, como un constructivo hábito superador. Y a otros, también, nos supo gratificar con su amistad; quizás el tesoro, humanamente, más grande que una persona pueda compartir. Estimado Gustavo Bergesio, en este día tan especial, deseo que pases un muy feliz cumpleaños y, porqué no, anhelar también que frente a la tele, llegues a ver a tu querido Talleres de Córdoba disputando torneos importantes. Un gran abrazo, apreciado y sufrido tallarín”, expresó.
A su turno, su colega Morabito contó que conoció al Profe en 2007. Precisó que Bergesio ya era un experimentado fiscal de Cámara y un eximio profesor y él era un joven abogado que trabajaba deescribiente en la Procuración General. Pudo conocerlo porque Bergesio solía subrogar al procurador general. En una oportunidad, llegó a la Secretaría Penal de la Procuración para interiorizarse de un recurso. Su característica amabilidad y humildad los llevó a ser, primero, compañeros de la función judicial y luego compañeros de docencia al permitirle el ingreso a la Cátedra de Derecho Penal II.
“Ambos compartimos el amor y la pasión por la enseñanza del Derecho Penal. Gustavo es de esaspersonas cautas y nobles. Exigente y ordenado. De esos maestros de los que quedan pocos. Un formador. Un buen maestro que deja una marca indestructible en cada uno de sus alumnos y también en sus amigos y compañeros, un poco de su “yo”, de su sabiduría, anida y anidará en nosotros por siempre. No tengo dudas de queen esta vida existen personas que marcan nuestras vidas, que despiertan algo especial en nosotros, que abren nuestros ojos irreversiblemente y transforman nuestra forma de ver el mundo. Gustavo es una de esas personas”, consideró.
Su compañero Gershani Quesada prefirió definirlo con una palabra.Excepcional: el diccionario define este adjetivo como algo extraordinario que se aparta a la regla, que ocurre rara vez. “Gustavo es excepcional. Sus virtudes públicas son conocidas por toda lasociedad, con más de 25 años defendiendo los intereses de las víctimas, la sociedad y la legalidad. Además, pocos saben su don de gente. Es un tipazo, ilustrado y respetuoso. Como él no hay dos... Es amigo, compañero y justo. Como docente es insuperable, de la vieja escuela, dedicado, comprensivo y apasionado. Sus clases son únicas. Luego de más de 10 años de acompañarlo en la Cátedra, me sigue sorprendiendo como a toda la comunidad. Gustavo es un abogado excepcional, unfiscal con idéntico adjetivo, un docente sin igual y un amigo y consejero paternal. ¡Feliz cumple, profesor!”, expresó.