martes 31 de marzo de 2026
El Alto y Ancasti

Aprueban ejecución de un importante proyecto zooarqueológico

Por Redacción El Ancasti

Es para el estudio del manejo y conservación de los paisajes agropastoriles en los últimos dos mil años. Cooperan el CONICET y el Servicio Alemán de Intercambio Académico.

Los responsables de este proyecto interdisciplinario son el Dr. Enrique Moreno, de la Escuela de Arqueología y el CITCA – CONICET/UNCA y el Dr. Patrick Roberts del Instituto “Max Planck” de Alemania.

“Los alemanes tienen mucha experiencia y muchos equipos para este tipo de investigaciones; nosotros tenemos mucha información de campo”, apunta el doctor Moreno, científico cordobés radicado en Catamarca egresado y docente de la Escuela de Arqueología de la UNCA. El proyecto –que ya cuenta con financiamiento- pasó un proceso de evaluación bastante exigente antes de ser aprobado, no obstante, dadas las restricciones sanitarias por el COVID en todo el mundo, aún no hay fecha cierta de inicio de los trabajos.

La actividad prevé la aplicación de las más avanzadas metodologías zooarqueológicas, moleculares y geoquímicas para complementar trabajos previos de arqueobotánica, geoarqueología y teledetección, con el fin de determinar las formas en que se practicó el pastoreo de camélidos, algo que no está documentado en otras áreas neotropicales similares de América del Sur. De esta manera se pretende analizar los cambios y adaptaciones en las prácticas productivas en los últimos dos milenios y sus impactos en el uso del suelo y cambios ambientales.

El proyecto podría revelar información para saber qué pasó con el pastoreo de camélidos “en zonas que no son lo andino. Está muy estudiado, pero seguramente fue distinto e impacta disciplinariamente no solo en el Noroeste de Argentina sino también en Bolivia, Chile, Perú”. Por otro lado, los alemanes “están interesados en los impactos tecnológicos o productivos en el ambiente y su implicancia en el cambio climático. En ese sentido, las terrazas agrícolas y otras construcciones que hay en la zona generan un cambio ambiental en la producción de suelos. Si no hubiese terrazas no habría suelos agrícolas por la gran erosión por ser el Este una zona lluviosa y con gran pendiente”.


Llama o guanaco

En cuanto al trabajo en sí, Moreno adelanta que es “una articulación de equipos entre Alemania y Argentina, a través del CONICET y el organismo de intercambio académico alemán. Nosotros empezamos en 2007 en localidades de El Alto y de Ancasti con un proyecto que se centra en la relación entre las personas y los animales. A partir del hallazgo de restos faunísticos (de huesos) detectamos existencia de muchos camélidos en las zonas donde nosotros excavamos. El problema que tenemos es que no sabemos qué tipo de camélidos son”.  

“De las cuatro especies de camélidos (sudamericanos), una se considera que no estuvo acá, que es la alpaca. En cuanto a la vicuña es muy fácilmente observable porque es mucho más chica, con huesos más pequeños, etcétera. De vicuña hay muy pocos restos, pero hay. Y el 99% entra dentro de un tamaño que se le denomina “llama-guanaco” porque la llama y el guanaco no son diferenciables. El problema es que unos son domésticos (las llamas) y los otros son silvestres (los guanacos). Uno se cría y el otro se caza. A través de herramientas “tradicionales” es muy difícil diferenciarlos. Por algunos indicios que tenemos creemos que se trata de llamas, pero necesitamos confirmarlo”, explica el investigador.

“Queremos poner a prueba una técnica a través de espectometría de masa, se hace con el análisis de unas proteínas específicas que varían según las especies. En general esa técnica sirve para diferenciar especies que se han separado genéticamente en un largo período de tiempo, por ejemplo 800 mil años. La llama y el guanaco, en principio, se habrían separado en mucho menos, por lo que quizás no sea tan efectiva, aunque seguramente nos dará mucha información”, revela el codirector del proyecto.
“Teniendo los perfiles de estas proteínas, también podremos analizar pequeños fragmentos (de restos faunísticos), esos que uno nunca sabe de qué son, ya que no solo hay camélidos sino también cérvidos, zorros… y es probable que haya chanchos del monte”. Es por eso que pensamos articular con otros estudios que son, principalmente, genéticos. Para ello, el proyecto está asociado con un grupo de arqueólogos y biólogos genetistas de Córdoba que trabajan en la caracterización de una población de guanacos residuales en la zona de Las Salinas. “Nos interesa porque es lo más parecido a lo que podrían haber sido los de la zona donde estamos; porque guanacos no quedan en esta zona, y es muy distinto al guanaco patagónico”.
 

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