viernes 12 de julio de 2024

¡Bon voyage, Profe!

Estudiantes y colegas despidieron al gran Raúl Guzmán Rodríguez.

Por Redacción El Ancasti

Raúl Guzmán Rodríguez era licenciado en Francés pero su talento lo llevó a otros lugares. Fue poeta y en los últimos años se dedicó a la pintura. Sin embargo, para la comunidad de Letras, en la Facultad de Humanidades, en la Universidad Nacional de Catamarca, es “el Profe”. Sus estudiantes lo recuerdan con cariño por su Taller de Literatura, una cita cada siesta del viernes. También asistían con entusiasmo a su clase de Literaturas Europeas I, en “la catacumba” de Cuarto Año. Desde allí, clase a clase enseñaba a sus estudiantes que en el mundo de la literatura francesa había mucho más que miserables o que lo esencial es invisible a los ojos. Demostró que hay otras versiones para contar las historias clásicas, que los colores y la música pueden fusionarse y que hay grandes amantes, que atraviesan las aguas y que con el correr de los años, algún día, llaman por teléfono. 
La pluma del Profe dejó importantes obras en la literatura catamarqueña. Guzmán Rodríguez es autor de Los sonidos ecuánimes (1992), Dioses antagónicos (1993), Ser efímero(1994) y Judas Cabalgando (1999). Su último trabajo Decir adiós (2011) marcó su regreso de su autor a lapoesía, escribió la profesora Judith de los Ángeles Moreno, en el epílogo de su libro. No obstante, este retorno no implicó un volver a los tópicos recurrentesde los poemarios anteriores, es decir, Deciradiós instala una novedad: los versos dejan la imagen de un poeta vueltosobre sí mismo, empeñado en asumir el instante, en capturar las luces y lassombras de su condición humana. 
Con sus jóvenes 78 años, el Profe Raúl Guzmán Rodríguez dijo adiós. Se fue rodeado del amor de su familia y del cariño y admiración de sus padres y de quienes fueron sus estudiantes. Ahora, toca despedirlo para que continúe brillando, en otro mundo. ¡Au revoir, mon ami!


 

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