Salud

El poder de la risa

domingo, 21 de febrero de 2021 · 01:00

El humor, que es la emoción más básica y tiene una breve duración (lo que dure el chiste o la anécdota) activa en nosotros la risa, la cual hoy sabemos resulta sanadora. Aquí debo aclarar que no me estoy refiriendo a la risa de una persona con rasgos de irresponsabilidad que niega la realidad, sino a la emoción de corta duración que todos necesitamos experimentar con regularidad.

La risa tiene la capacidad de sanar nuestras heridas y de conectarnos con los demás. ¿Quién no desea compartir con otros cuando está contento? ¿Quién no aceptará la invitación de una persona que contagia alegría? Dicen los expertos que las emociones positivas nos permiten vivir más años. Y, en la mayoría de los casos, nos contratan por nuestra capacidad, pero nos despiden por nuestro (mal) carácter.

La gente que sonríe y se muestra feliz transmite una sensación de esperanza. Sin embargo, también existen diferentes tipos de risas tóxicas. A saber:

- La risa falsa. La persona no siente alegría verdaderamente, sino que la expresa desde la nariz hacia abajo. En el fondo, no siente absolutamente nada, solo quiere aparentar y transmitir algo que, en realidad, no está en ella. Luego está aquel que nunca se ríe. Casi siempre, se trata de alguien bajo un alto nivel de estrés. No significa que no quiera reírse, sino que quiere expresar su malestar para que el otro también se ponga mal. Guarda tanta frustración e ira que vive constantemente contagiando su malestar.

- La risa nerviosa. La persona vive en un estado permanente de tensión, bajo una gran ansiedad. En consecuencia, todo le generará una descarga nerviosa. No es verdadera alegría.

- La risa agresiva. La persona suelta, como solemos decir, la “patadita” a través de la ironía, de la burla, ya que quiere enmascarar su actitud mediante una salida inteligente para demostrar: “Mirá que brillante que soy”. Busca que los demás lo aplaudan, que le den un “like” en las redes sociales; pero, en realidad, detrás de su actitud solo se esconde la agresión.

Se estima que la principal causa de fallecimiento a nivel mundial son las afecciones cardíacas. Y un gran porcentaje de esas muertes se producen a raíz de los sentimientos de furia y hostilidad que la persona ha ido acumulando a lo largo de su vida.

Tenemos también lo que se conoce como “humor negro”. Como a la persona le cuesta hablar de ciertos temas y ponerlos en palabras, descarga toda esa presión a través del chiste. Es similar a las bromas de carácter sexual. Quien es incapaz de expresar su angustia de forma directa, lo hará a través del humor.

Hoy es común toparnos con “el chistoso” que, como no tolera la realidad en la que vive, convierte cualquier situación en un motivo para reírse. En compañía de alguien así, la conversación siempre rondará en torno al chiste. En el fondo, la persona construye una realidad alternativa para disfrazar aquello que lo angustia y quedarse a vivir allí.

Para concluir, la risa es altamente terapéutica, cuando nos reímos de corazón. Sobre todo, en tiempos de crisis. Recurramos a ella inteligentemente y, sin duda, lograremos mejorar nuestra calidad de vida.

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