El suelo patagónico, el invierno frío y la primavera templada de Esquel y Trevelín, en particular, generan un escenario propicio para el desarrollo floricultor del tulipán. Con el comienzo del otoño, habitualmente entre abril y mayo, se cultivan los bulbos, que esperan tapados hasta septiembre, cuando nacen los tulipanes y crecen hasta que en octubre y noviembre están en flor, momento en el cual explotan los colores que generan la atracción turística por la belleza del paisaje otorgado por estas especies.




