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La toxicidad en la pareja

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21 de noviembre de 2021 - 01:00 Por Redacción El Ancasti

Hoy en día somos testigos de muchos problemas de pareja. Una de las cosas que nos puede ocurrir, cuando estamos involucrados en una relación tóxica, es que esta situación afecte otras áreas de nuestra vida. Estas son algunas de las formas de toxicidad más comunes en un vínculo afectivo: 

El sometimiento
A veces, en una relación de este tipo, uno de los integrantes de la pareja acostumbra insultar a la otra parte y esta podría no darse cuenta. Por esa razón, muchas mujeres, a pesar de ser exitosas y atractivas, permanecen al lado de un compañero que las maltrata. ¿Por qué lo hacen? Porque hay entre ellos un vínculo que fue construido sobre el sometimiento. Someter a alguien implica menosprecio, descalificaciones, humillaciones y burlas constantes. Estas actitudes tan negativas forjan esta clase de vínculo tóxico. En la mayoría de los casos, todo comienza con frases que parecen inofensivas como “vos no sabés”, “lo hiciste mal”, “sos una inútil”, etc. La herida emocional del sometimiento es muy profunda. 
Hay personas que se repiten a sí mismas desde chicas “no puedo” y, con los años, esta idea se termina convirtiendo en realidad. Cuando una persona llega a percibirse como incapaz, por lo general, hubo alguien cercano que la menospreció. Aquel que maltrata a alguien con esta creencia de incapacidad incorporada, le suele decir: “Vos no podés, pero yo sí”. De este modo, surge el sometimiento que lleva siempre a la codependencia. 

La culpa
Esta emoción empieza también con una actitud de menosprecio. Pero aquí le sumamos el elemento de hacer que el otro crea que es responsable por todo lo que sale mal. Estas son algunas de las ideas culpógenas que un maltratador le instala a su víctima: “yo me desvivo por vos”, “me quedé en casa por vos”, “yo no como para que vos comas”, etc. Al comienzo, casi siempre la persona que escucha estas expresiones las recibe como una muestra de cariño; pero, con el tiempo, su victimario le exigirá una recompensa. Ahora, haga lo que haga, la víctima jamás podrá cancelar la deuda que es de carácter emocional y sirve para mantenerla sometida y con culpa. 

El victimismo
Mucha gente se victimiza. Esta actitud, aunque suene extraño, tiene beneficios secundarios. Estemos atentos cuando nos demos cuenta de que alguien se ha colocado en el lugar de víctima. Estas son algunas de sus frases típicas: “yo no fui”, “yo sufrí mucho en la vida”, “a mí nadie me avisó”, “la culpa de lo que me pasa es de…”, etc. De esta manera, traslada su responsabilidad hacia otros por lo que le sucede. Que una persona exprese: “A mí nadie me valora o me respeta o me ayuda” deja en descubierto que es ella misma quien no se valora ni se respeta ni se ayuda. 
Amarnos a nosotros mismos equilibradamente nos libera de la necesidad de que los demás nos amen y, sobre todo, nos protege de caer en relaciones tóxicas que tanto daño nos hacen. Vos y yo nacimos para disfrutar relaciones sanas que nos impulsen a alcanzar nuestra mejor versión.

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