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En el lugar y momentos oportunos

Un llamado de emergencia al 911, llevó al sargento Matías Prelis de la Guardia de Infantería a socorrer a un bebé de 22 días. Lo salvó con la maniobra Heimlich.

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21 de noviembre de 2021 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

La tarde del domingo 31 de octubre fue distinta. Nada salió como estaba previsto o, al menos, no estaba previsto intervenir ante un llamado del Sistema de Atención de Emergencia (SAE) 911. El sargento Matías Emanuel Prelis (34) de la Guardia de Infantería de la Zona Norte se preparaba para cubrir un evento deportivo, en la Liga Chacarera de Fútbol, en Valle Viejo. Sin embargo, por obra del destino, estuvo en el lugar y momento precisos. Debió realizar una maniobra inesperada, pero afortunadamente estaba preparado. 
En una charla con Revista Express, el sargento contó que ingresó a la institución policial en 2010 y desde hace siete años está en la Guardia de Infantería. “Ese día teníamos un evento deportivo que cubrir en la Liga Chacarera de Fútbol. Antes del llamado de emergencia 911, estábamos preparando el equipo. Cuando estábamos saliendo, recibimos un llamado de emergencia del 911, alertándonos sobre un niño que estaba sin signos vitales, detrás de la Escuela Secundaria de El Bañado, Valle Viejo. Acudimos en el móvil, en clave roja, para verificar la emergencia. Al llegar al lugar, vimos a una joven, con un bebé en brazos, que estaba llorando. Nos decía que no respiraba y que no tenía signos vitales”, relató.
En ese momento, el sargento descendió de la unidad móvil, tomó al bebé en sus brazos; le revisó los signos y advirtió que no respiraba. De inmediato, solicitó a su compañero que llamara a una ambulancia en clave roja. 
“Hasta tanto llegara la ambulancia, realicé la maniobra de reanimación. Logré que el bebé vomitara lo que tenía en las vías respiratorias. Cuando sentí el llanto…¡Gracias a Dios salió todo bien!”, expresó.
En ese momento, el bebé tenía 22 días. Matías comentó que el niño tiene otros hermanitos. Él es papá de una adolescente. 
“Cuando escuché el llantito fue muy satisfactorio, al escuchar que ya estaba bien. En el instante es feo, por la situación del bebé y de la madre, por la sensación que tienen ellos. En el momento antes de salir al evento deportivo fue el llamado. Si era después, no íbamos a llegar porque íbamos a estar en otro requerimiento”, contó.
Pese a la difícil situación en que se encontraron el sargento Prelis y el niño, luego surgió un vínculo importe. “Tuve contacto con la madre y me pidió que sea el padrino del bebé. Son satisfacciones para toda la vida. Acepté ser el padrino”, comentó.

Otra oportunidad
Ésta no fue la primera vez que el sargento realizaba esta maniobra. Recordó que hace poco más de tres años, ya la había efectuado. En aquella oportunidad, había asistido a un niño de dos años. El pequeño había caído al Canal de la Muerte, en un tramo que pasa por Las Chacras. 
“Logré sacarle el líquido que tenía. En ese procedimiento, no pudo volver. Se debió trasladar al niño al Hospital. Allí lograron reanimarlo. Logré hacer que vomitara; tenía las vías respiratorias desobstruidas, pero no logré que volviera en sí. Por ello, lo trasladamos al Hospital de Villa Dolores”, detalló. 
Lo vivido aquel domingo por la tarde fue bien recibido por Matías. “Soy un hombre de fe. Lo viví como una enseñanza, por los primeros auxilios. Si no estuviera yo, mi compañero lo podía haber hecho tranquilamente. Es una prueba de fe. Si ese llamado hubiera sido unos minutos después, tal vez no hubiéramos estado allí”, pensó. 

Vocación 
El sargento Prelis comentó que desde que ingresó a la fuerza policial, en 2010, recibió capacitación sobre primeros auxilios y distintas maniobras. En cada curso para el ascenso, fuerecibiendo mayor instrucción, aseguró. “Cada vez, hay más técnicas nuevas y la institución nos brinda esos cursos”, comentó.
También valoró el funcionamiento del SAE 911, la nueva herramienta en materia de seguridad. “Es un sistema mucho más rápido; las llamadas son más directas y eso hace que los procedimientos sean más rápidos, en conjunto con el sistema de Salud, el SAME, que también llegó a tiempo para el traslado del bebé”, señaló.
El sargento remarcó que experiencias como las que le tocó vivir en dos ocasiones, son circunstancias muy emotivas. A la vez, aclaró que en calle suelen pasar muchas cosas y que no siempre sucede lo mismo. “Hay procedimientos y muchas maneras de encarar lo que se presente. Gracias a Dios, la institución nos da herramientas e instrucción para lo que se puede presentar. La Policía está para servir y proteger a la comunidad. Nosotros estamos para servir, no solamente para reprimir. La sociedad debe confiar en la Policía; que llame. Estamos para servir a la comunidad y estamos capacitados para cualquier situación que se nos presente”, aseguró.

La vida en las manos
La maniobra de Heimlich es un procedimiento que comprende una serie de compresiones del abdomen hasta que se produce la desobstrucción de las vías respiratorias. Su aplicación debe ser cuidadosa para no producir daños en órganos internos ni en el esternón. A pesar de su sencillez y efectividad puede ser dolorosa, por lo que antes de su aplicación se debe tener seguridad de que existe una obstrucción. En la actualidad, es el único método recomendado por la Asociación Americana del Corazón y la Cruz Roja Estadounidense para los casos de atragantamiento.
En el caso de los adultos, la maniobra de Heimlich tiene por objetivo elevar el diafragma, obligando al aire a crear una tos artificial al salir de los pulmones. A través de ella, se mueve el cuerpo extraño que obstruye la tráquea, empujándolo hacia afuera de las vías respiratorias y la boca.
El uso de la maniobra de Heimlich en pacientes pediátricos difiere respecto del caso de los adultos. En los niños son frecuentes los peligros de obstrucciones de las vías respiratorias y atragantamientos. Las causas son muy diversas, por ejemplo, juguetes, pilas, canicas, trozos de comida, objetos de tamaño pequeño de cualquier naturaleza.
En el caso de los pacientes menores de un año, se eliminan las obstrucciones pasando la mano por la boca del menor. Por otra parte, para los lactantes se coloca al niño boca abajo, sobre el antebrazo, apoyado en una rodilla, dar cinco golpecitos en la espalda con la palma de la mano. Para los menores mayores a tres años, conscientes, se coloca el puño sobre el ombligo, con el pulgar hacia el abdomen.
En el supuesto de que se produzca algún caso de víctimas inconscientes, la presión se realiza sobre el ombligo, ejerciendo fuerza con ambas manos con fuerza. Este tipo de maniobras solo deben ser efectuadas por personas que conocen en forma importante la manera en que debe proceder, como así también el pedido de auxilio a los servicios de emergencia para que evalúen las condiciones en las que se encuentra el paciente.

Paso a paso

Rodear la cintura del paciente con las manos, colocando un puño apretado por encima del ombligo, y por debajo de la caja torácica.

Sujetar el puño con la otra mano.

Tirar del puño apretado con movimientos secos hacia atrás y hacia arriba, debajo del tórax, entre 6 a 10 veces.

En caso de embarazo u obesidad se deben aplicar las compresiones en el pecho.

Se continúa hasta que se logra quitar la obstrucción.

Se debe llamar al servicio de emergencias a fin de que un especialista revise el estado del paciente.

Fotos: Ariel Pacheco
Textos: Basi Velázquez

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