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La persona insegura y el poder

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14 de noviembre de 2021 - 20:55 Por Redacción El Ancasti

El poder es algo que brinda beneficios como la mirada, el aplauso o el apoyo de las personas. El poder genera adrenalina, seducción, atracción. Por eso, tantos van detrás de este. Lo cierto es que, cuando lo percibimos como un instrumento (no como un punto de llegada), se transforma en un medio para obtener un logro que beneficie a otros. No deberíamos fusionarnos nunca con el poder. Un cirujano utiliza el bisturí para operar y sanar a la gente; pero también podría no utilizarlo para sanar. Lo mismo ocurre con el poder.
¿Cómo se relacionan las personas inseguras con el poder? Te invito a analizar cuatro actitudes:

Hacen ostentación
Es decir que se lo muestran a los demás. Por ejemplo, cuando no son reconocidos, preguntan: “¿Vos tenés idea de quién soy?”. También procuran exhibir todo lo que consiguen. Es como aquel que mata un animal en un safari y comparte la foto en las redes sociales. Se trata de un trofeo a su narcisismo y, en realidad, un pseudopoder. Pero allí no se ganó una batalla, es solo una pelea despareja. 
La ostentación nace de la vanagloria y nos conduce a jactarnos de un poder que no tenemos. Nos sentimos poderosos, pero no lo somos. Nada produce tanta atracción como el poder. Es por ello que hoy se habla de la “erótica del poder”. Pero, como ya mencionamos, este debería ser siempre una herramienta en manos de personas emocionalmente sanas.

Procuran competir
¿Por qué hay gente que vive compitiendo? Porque tienen “agujeros emocionales” y necesitan llenarlos de esa manera para sentirse valiosos. Ellos tienen la creencia que el que está encima es un techo que no les permite crecer y procuran removerlo. Es así como cuestionan y critican todo lo que los demás hacen y quieren superar los logros ajenos. 
En general, se compite con pares. Si yo soy actor, no voy a competir con un cocinero; lo haré con otros actores o artistas. Tampoco voy a competir con personas que estaban vivas hace cientos de años; lo haré con quienes están vivos. La competencia nace de un profundo sentimiento de envidia y esta, a su vez, de una autoestima baja.

Se llenan de orgullo
Sienten que el poder es su capacidad y, como se dice comúnmente, “se la creen”. Son personas narcisistas que expresan: “No te necesito, puedo solo/a”. Esta situación se da en la mayoría de los grupos o equipos de trabajo donde hay gente que construye su propio poder y desconoce a aquel que se lo entregó. Como las cosas les salen bien, creen que son autosuficientes.
Los orgullosos usan el poder para su propia satisfacción y entregan este mensaje: “Quiero que me admiren para no sentirme devaluado”. Cuando tienen logros, olvidan el proceso y minimizan el contexto porque creen que todo lo hicieron gracias a su propio esfuerzo. Lo cierto es que todos, nos demos cuenta o no, somos el resultado del contexto. 
No lo olvidemos: el poder es una llave o una herramienta para beneficiar a muchos.

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