La vejez no suele tener buena prensa en nuestra cultura. Cuando éramos chicos, era común que, para asustarnos, nos dijeran que, si no nos portábamos bien, nos vendría a buscar el “viejo de la bolsa”. En el imaginario popular los viejos asustan… ¡y mucho más si tienen una bolsa!
Siguiendo este pensamiento, la juventud es sinónimo de belleza y éxito y la vejez lo es de fealdad y fracaso. Este es el motivo por el que muchos, entre los 40 y los 50 años, experimentan miedo a envejecer. La mayoría de las personas asocian la idea de vejez con soledad, enfermedad y decadencia.
¿Qué tememos perder a medida que envejecemos? Las mujeres temen perder su belleza y atractivo; mientras que los varones tememos perder nuestra fuerza. Analicemos a continuación algunos de los principales mitos sobre esta etapa de la vida tan temida:
Sin juventud, no hay nada
En ninguna etapa de la vida, uno lo tiene todo. Siempre hay algo que nos falta. Todos tenemos algún tipo de carencia, lo cual no es exclusividad de la gente mayor. En ninguna etapa de la vida, uno es totalmente feliz. Todos, por distintas razones, siempre estamos descontentos por algo sin importar nuestra edad. Entonces, perder la juventud no implica que lo perderemos todo. Esta etapa puede ser muy plena, si así lo decidimos. Lo ideal es no dejar de avanzar y soltar la idea de que “el pasado fue mejor”. Tu mejor momento, y el mío, es hoy.
La vida empieza a los 40 años
La vida empieza cuando uno decide que empiece. Hay gente que se muere antes de morirse porque no disfruta de nada de lo que la vida nos ofrece a todos. Hay gente que jamás vive su vida al máximo. “Bernardo, ¿cómo hago para vivir una vida plena con todos los problemas que tengo?”, me han preguntado muchas veces. El secreto está en buscar siempre un sueño a perseguir.
Esto es fundamental porque nos mantiene con alta energía y esperanza en el futuro. Deberíamos fijar nuestros ojos en lo que viene y creer que siempre será mejor que lo que pasó.
Alguien viejo ya no es atractivo para nadie
Cuando pasamos los 30 años, somos completamente responsables del rostro que le mostramos a la gente. ¿Sabías que tus emociones se ven reflejadas en tu imagen? Entonces, si uno sana su mundo emocional, cuando este está dañado, disfrutará siempre de un rostro atractivo y lleno de vida sin importar la edad que tenga.
Para encarar la vejez tan temida, es imperativo mantenerse siempre activo, en la medida de las posibilidades que tengamos, tanto física como mentalmente. La mejor forma de lograrlo es perseguir sueños grandes, aunque parezcan loco o imposibles, que dejen huella para los que vienen detrás. También escogiendo creer que siempre dispondremos de nuevas posibilidades y recursos y que lo mejor está por venir.
No temamos envejecer, pues, con la correcta actitud y una salud que acompañe, esta puede ser una de las etapas más maravillosas de la vida.
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