cine

No es un inocente juego de niños

domingo, 3 de octubre de 2021 · 01:04

5 (cinco)

El juego del calamar (Squid Game, Corea del Sur, 2021) Dir./Guion: Dong-hyuk Hwang. Con Lee Jung-jae, Park Hae-soo, Jung Ho-yeon, Oh Young-soo, Lee Byung-hun, Wi Ha-joon. Serie original de Netflix.9 episodios. Apta Mayores de 16 años.

Aunque su nombre nos suene raro, El juego del calamar está logrando lo que ninguna serie coreana alcanzó con el público argentino. Desde su estreno empezó posicionarse en el top ten de Netflix, logrando el puesto número uno, y las redes sociales no paran de hablar de ella. Pero, ¿en qué se basa su éxito, que hasta un público tan reacio a los subtítulos como el nuestro la termine eligiendo en la plataforma más popular de la actualidad? Mi crítica tratará de responder este interrogante.

Para empezar el mayor atractivo de la serie es su formato narrativo similar a otras ficciones que someten a sus protagonistas a juegos de vida o muerte. Para ejemplos, tenemos películas de culto como la japonesa Battle Royale (2000), la exitosa saga de Los juegos del hambre (2012-2015), la reciente tira nipona Alice in Borderland (2020) o hasta la famosa El juego del miedo (2004) y sus secuelas, que combina este estilo con el gore.

Aquí los protagonistas son hombres y mujeres que tienen serios problemas económicos con deudas millonarias (ludópatas, empresarios, desertores, inmigrantes, etc.) La desesperación y la persecución por parte de sus acreedores los hace aceptar una extraña invitación a competir en juegos infantiles. Sin embargo, lo que parece simple y pueril en realidad es un sangriento juego de supervivencia, cuyo enorme premio asciende a 40 millones de dólares.

Y en este punto reside la segunda fortaleza de esta ficción: los personajes centrales que competirán por la millonaria recompensa.  A través de cada uno, con perfiles diferentes, iremos descubriendo intenciones y aptitudes que los llevarán a ser ganadores o perdedores. Pero haciendo una lectura más profunda, también podemos verlos como simples peones de un enorme y despiadado sistema, convirtiendo a la serie en una contundente crítica social.

Así podemos identificar al chico estudioso promesa del barrio, al perdedor que siempre estuvo destinado al fracaso, al inmigrante que vive en malas condiciones y sufre maltrato laboral, al jefe criminal o al refugiado que escapa de un país que vulnera sus derechos.

Porque al fin de cuentas El juego del calamar no es solo un atrapante combo de acción, drama y suspenso, con muchas escenas gore (advertencia para los que no soportan la excesiva violencia); sino que va más allá, y contrapone la ficción con la realidad al mejor “estilo Parasite”, invitándonos a reflexionar de forma entretenida y a la vez aterradora.   

Lidia Coria

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